La Revolución del 9 de Octubre de 1820 inició el camino que derivó, una década después, en la creación de un Ecuador republicano. El talento de artistas franceses que pasaron por esta urbe permite que sea posible conocer el perfil de ese joven Guayaquil liberado de la corona española.

Guayaquil en grabado de la expedición de Alcides D’Orbigny. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

El primero es el naturalista Alcides D’Orbigny, quien estuvo brevemente por estas tierras en 1932 como parte del recorrido de investigación que de 1826 a 1833 realizó en las corbetas españolas Descubierta y Atrevida por Sudamérica. Tal incursión dejó como resultado la obra Voyage dans l’Amerique Meridionale (Viaje a la América meridional), en la cual incluye tres grabados de la ciudad elaborados seguramente por artistas que lo acompañaron. Estos captan dos vistas del malecón y una de la iglesia Santo Domingo.

Guayaquil. Grabado de la expedición de Alcides D’Orbigny. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

El distinguido científico escribió sobre esa visita: “Nuestra navegación hasta Guayaquil fue pronta y feliz… En tiempo de inundación se sumerge todo el país. Nuestro paso se hallaba cubierto de bosques verdes y floridos, donde volaban bandadas de hermosas garzotas. Muchas habitaciones veíamos esparcidas aquí y acullá en las márgenes de Guayaquil, en tanto que se cruzaban una infinidad de balsas cargadas de mercancías en todo el curso del río. El valle de Guayaquil, ceñido de montañas cubiertas de bosques, presenta una serie de sitios deliciosos… en todo el valle tiene el río una anchura el doble que la del Támesis cerca del Londres”.

Lindas de La Bonite

Las exploraciones continuaron hasta llegar a este territorio. En 1837 arribó la expedición francesa de La Bonite, que a bordo del homónimo barco había partido un año atrás para transportar a un grupo de cónsules que tenían por destino final algunas de las principales ciudades del mundo.

Publicidad

Guayaquil. Grabado de la expedición de La Bonite. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

Otro objetivo era recopilar la mayor cantidad de información científica posible sobre todas las tierras que visitaren, así como realizar ilustraciones, principalmente de paisajes, edificaciones y fauna.

Guayaquil. Grabado de la expedición del barco La Bonite. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

Como producto de ese viaje, de 1840 a 1866 se publicaron en París 21 tomos con esas observaciones, entre las cuales se incluyeron cuatro ilustraciones de Guayaquil elaboradas originalmente en blanco y negro, pero que años después fueron coloreadas por otros artistas.

Guayaquil. Grabado de la expedición de La Bonite. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

Llegada al paraíso

Doce años después, en 1849, arribaría el talentoso pintor Ernest Charton bajo condiciones muy particulares. Su intención era llegar hasta California, pero su goleta fue asaltada por atracadores que lo dejaron abandonado, junto con más pasajeros, en las islas Galápagos.

Grabado de Ernest Charton sobre Guayaquil. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

Sufrió los horrores del hambre, la sed y las enfermedades antes de que fueran rescatados y llevados hasta Guayaquil, donde sintió llegar a un paraíso que lo devolvía lleno de entusiasmo a la civilización y a la alegría de vivir.

Grabado de Ernest Charton sobre Guayaquil. Tomado del libro 'Los planos de Guayaquil' (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés. Foto: El Universo

El artista convirtió esa sensación en hermosos grabados que ahora podemos contemplar con orgullo de esta ciudad siempre abrigadora que, este fin de semana, cumplió 201 años de liberación. (I)

Fuente: Libro ‘Los planos de Guayaquil’ (2010), de Melvin Hoyos y Efrén Avilés.