Valencia, LOS RÍOS
“Hola, mamita, espero que estés bien, me tomé un poco de tiempo, estoy de guardia de amanecida. Mami, tengo un poco de miedo, amanecí con miedo porque como a las siete de la noche se vio una luz al lado de Colombia, parecían los guerrilleros, pero no pasó nada (…), solo quería saludarte y espero que estén bien. Saludos a mis sobrinos, a mis hermanos y a mis hijos, chao”.
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Ese fue el último mensaje que recibieron los familiares de Wilson Ilaquiche, el cabo segundo del Ejército, a través de un video enviado por WhatsApp el 3 de mayo del 2018. Nueve días después, el 12 de mayo, en vísperas del Día de la Madre, el uniformado fue reportado como desaparecido.
El militar, oriundo del cantón Valencia (Los Ríos), estaba asignado en la parroquia Tobar Donoso, provincia del Carchi, situada en el límite con Colombia. En ese entonces el país vivía la tensión por las acciones del grupo Oliver Sinisterra, liderado por alias Guacho, conocido por ser disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Cinco años después de aquel 12 de mayo, el dolor sigue intacto para la familia de Ilaquiche.
“Me iré de esta vida recordando a mi sobrino (Wilson) por su vocación militar, disciplina, humanidad, por el amor que sentía por su familia y sobre todo recalcando que fue víctima de desprestigio”, cuenta desde el cantón La Maná (Cotopaxi) Henry Sigcha, tío del uniformado.
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Dice que el Estado aún no ha dado una explicación asertiva de lo ocurrido. “Se mantienen indicando que Wilson abandonó el campamento y que salió a divertirse (…), pero las pruebas no coinciden con lo que ellos dicen”, refiere y añade que fueron ellos, como familia, los que lograron ubicar el cadáver de Ilaquiche diez meses después de la desaparición.
El cuerpo estaba en una morgue en Tumaco, jurisdicción de Colombia.
La denuncia por la desaparición del militar la puso su madre, Gloria Gavilánez, lo hizo primero en la Fiscalía de Ecuador y luego en Colombia.
Henry Sigcha, tío del fallecido, describe lo vivido como una travesía de dolor y engaño.
“Cuando llegamos a Colombia nos enteramos de que no había ni un oficio, ni un documento entregado por el Gobierno ecuatoriano a las autoridades de Colombia, ni el Ejército, ni la Fiscalía, ellos (las autoridades de colombianas) lo poco que sabían del caso de mi sobrino era lo que habían visto por los medios de comunicación”, señala Sigcha.
El 20 de febrero del 2019, el mismo día que llegaron a Tumaco se enteraron de que el cuerpo de Wilson Ilaquiche estaba en una morgue.
“Al llegar al Departamento Legal de Tumaco, en Colombia, nos preguntaron qué características tenía el cuerpo, les dije que tenía el tatuaje de un ancla en el brazo. Al escuchar eso, indicaron que ahí tenían un cuerpo con similares características, pero para confirmar al 100 % se hizo el examen de ADN que determinó que sí se trataba de Wilson”, comenta el tío del militar.
Los familiares de Wilson indican que el cadáver fue hallado en el mismo año 2018, un mes después de su desaparición, sin embargo, ellos se enteraron de aquello en febrero del 2019 cuando decidieron viajar a Colombia a buscarlo aún con la esperanza de que estuviera vivo.
“El cuerpo lo encuentra la patrulla militar de Colombia (quince días después de haber desaparecido Wilson) en ese entonces, informan al Ecuador y pese a ello, no nos dijeron nada. No sé si ya sabían que el cuerpo era de Wilson o simplemente nunca fueron a verificar que se trataba de él (...), nos mantuvieron dando vueltas por diez meses y con falsas esperanzas”, relata el tío de Wilson mientras insiste en que el Estado “cambie su versión”.
“Pedimos que los niños de Wilson no queden desamparados, sabemos que el Ejército se ha hecho responsable, pero no el Estado. Además, lo que nos mantiene indignados es que (…) ellos (el Ejército) buscan la forma de quitar su responsabilidad, lo que dijeron es que él se fue porque quiso (...), no hubo el apoyo para buscarlo, siempre nos encontramos con trabas”, menciona el familiar del uniformado.
Familiares de Wilson aseguran que él era una persona capacitada para sacar y recibir información, por ello consideran que en el momento de la desaparición pudo estar haciendo un trabajo de inteligencia en Tobar Donoso.
“Mi sobrino estaba recién llegado, él sabía que esa zona era peligrosa, jamás iba a desertar… Queremos que se limpie su nombre y que el Ejército asuma la responsabilidad porque él estaba trabajando para ellos y que pereció durante el cumplimiento de órdenes”, afirma el familiar.
Wilson murió a causa de disparos, su tío Henry refiere que fueron heridas ocasionadas con armas largas y a pocos metros.
“Los disparos fueron en el tórax, uno le llegó al corazón, le pasa por el hígado (…), fueron tres disparos en total (…)”, recuerda el familiar y añade que el cuerpo se lo llevaron de Tobar Donoso y tras navegar dos horas llegaron a Tumaco, donde los asesinos cavaron un hoyo de aproximadamente un metro y tras colocar el cuerpo en una funda lo enterraron.
Sigcha refiere que el certificado de defunción de Wilson revela que él murió trece días después de su desaparición y el cuerpo fue hallado el 12 de julio del 2018 en una zona rural del municipio de Tumaco, en Nariño, cerca de la frontera con Ecuador.
El día de la desaparición, según informó el Ejército para el 2018, Ilaquiche estaba con tres compañeros más.
A través de un comunicado el Ejército señaló: “El cabo Wilson Ilaquiche, en compañía de tres militares, inobservando el estado de excepción que se encontraba decretado para ese sector, abandonaron sin permiso el destacamento Tobar Donoso, para dirigirse al poblado. Esta acción fue un error que puso en riesgo no solo la integridad de los cuatro militares, sino la seguridad del personal del destacamento que fue empleado en la operación de su búsqueda y rescate, lo cual implicó que, tras un proceso administrativo disciplinario, los tres militares que lo acompañaron hayan sido separados del Ejército”.
Sin embargo, lo dicho en ese manifiesto no satisface a los familiares de Ilaquiche.
En una publicación del portal Código Vidrio se indica que el día de los hechos él y sus amigos acudieron hasta un bar cerca de una cancha de fútbol y vestían ropa civil.
En el sitio jugaron billar con un hombre y durante el juego “una mujer con acento colombiano se les acercó y los invitó a bailar y a tomar cerveza en el segundo piso”, según el portal.
Dicho medio indicó, además, que durante la noche, mientras una patrulla del Ejército ecuatoriano bajaba en busca de los militares y estos trataban de volver al destacamento Ilaquiche fue atrapado, al parecer, por guerrilleros.
Pese a que se resistió fue amarrado y llevado por la fuerza hacia una embarcación desde donde trató de escapar, pero fue baleado y luego se llevaron su cuerpo.
Sobre las investigaciones realizadas, la Fiscalía indicó a través de un comunicado de prensa emitido en el 2019 que realizaron 40 diligencias por el presunto secuestro del militar Wilson Ilaquiche.
Entre ellos, la recepción de la denuncia de su desaparición, realizada el 14 de mayo de 2018, tras ello se realizaron diligencias dentro y fuera del país para conocer lo ocurrido e investigar el caso por un presunto delito de secuestro.
“De inmediato la Fiscalía abrió una investigación previa y dispuso la pericia de identidad humana (retrato hablado) y se solicitó a la Dirección Nacional de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) la búsqueda, reconocimiento, barrido y recolección de indicios e información en Tobar Donoso. Además, se pidieron al Grupo de Intervención y Rescate de la Policía Nacional (GIR) dos equipos tácticos para que colaboren con la búsqueda”, indicó la Fiscalía.
Explicó que también se realizaron allanamientos en Tobar Donoso y la difusión amarilla, acción que se registra en el sistema de alerta a nivel internacional como persona desaparecida.
Wilson Ilaquiche era padre de dos hijos, su hija de 12 años aún lo recuerda, mientras que su hijo apenas tenía meses de nacido.
Sus familiares saben que pese a que nada se los devolverá, sus recuerdos lo han inmortalizado. Ahora solo esperan que el caso sea investigado y durante el proceso de investigación se limpie el nombre del uniformado, ellos consideran que en lo ocurrido hay responsabilidad del Estado. (I)

















