Portoviejo

Ariana Franco terminó aprendiendo de cultivo de verduras y crianza de pollos, algo que distaba mucho de su idea inicial que era convertirse en una trabajadora social, sicóloga o técnica en laboratorio. Era a lo que aspiraba hace ya ocho años.

Su anhelo de ligarse a actividades relacionadas con salud quedó a un lado cuando la Universidad Estatal del Sur de Manabí (Unesum), de Jipijapa, le comunicó que tenía un cupo para estudiar la carrera de Ingeniería Agropecuaria.

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“La verdad no quería la carrera, pero me tocó seguirla para no estar sin estudiar”, indicó la joven que está a punto de graduarse en una carrera a la que terminó cogiéndole gusto, aunque no cumpliera sus anhelos.

Aceptó un año después de graduarse del colegio, al no lograr espacios en las carreras que había postulado. Ella presume que no alcanzó cupo por no contar con los puntos necesarios que se exigen para acceder a estudiar carreras relacionadas con áreas de salud.

La compleja tarea de obtener un cupo para estudiar Medicina en universidades públicas

Casi una década después de ejecutarse este sistema de admisión, el Gobierno decidió eliminar para el 2023 la prueba Transformar. Con ello cada universidad podrá tener su sistema de admisión.

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Algo similar le pasó a Angi Macías, quien durante dos años dio pruebas para acceder a un cupo en Ciencias de la Educación, porque su anhelo era tener su propio establecimiento educativo para dictar clases en su especialidad de párvulos.

Roxana Menéndez, madre de Macías, señaló que luego de dos años de rendir las pruebas para acceder a una universidad, su hija estaba decepcionada y surgió la posibilidad de estudiar Hotelería y Turismo en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

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“Ella no quería estudiar Hotelería y Turismo, pero fue lo que le salió, pero pese a eso ella pudo ingresar a laborar como maestra parvularia en una escuela de Jaramijó, en donde se mantuvo dos años y tuvo que renunciar porque la carrera que sigue no le permitía seguir con las dos actividades al mismo tiempo, es decir, estudiar y trabajar”, señaló Menéndez.

La madre de Angi dijo que su hija se ha comprometido a terminar la carrera de Hotelería y Turismo, pero luego quiere insistir en estudiar Ciencias de la Educación, porque su hija tiene mentalizado seguir la carrera de párvulos.

Mientras, la segunda hija de Menéndez, Emily, ya lleva un año sin acceder a la universidad, pues aspira a estudiar Trabajo Social y no ha obtenido los puntos que se requieren para ello.

Se podrá admitir al estudiante en la educación superior únicamente con la nota del examen de grado tomado por el Ministerio de Educación, según Senescyt

Mayra Montalván cursa el séptimo semestre de Ingeniería Agrícola en la Universidad Técnica de Manabí, pese a que su máximo anhelo es seguir Nutrición.

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La carrera de la que está a punto de graduarse la ubicó como cuarta opción dentro de las cinco postulaciones que le pedían el instante que rindió la prueba.

“No me alcanzaron los puntos (para estudiar Nutrición), me frustré porque pensé que no ingresaría a la Universidad y acepté el cupo que me dieron para esta carrera de Ingeniería Agrícola”, indicó la joven, quien agregó que su anhelo de especializarse como nutricionista no ha terminado, por lo que espera después de graduarse de ingeniera agrícola seguir con su meta principal. (I)