La declaración de emergencia del Municipio de Quito para los sectores más afectados por las lluvias ha puesto el foco en la situación de los habitantes de la avenida Los Conquistadores, en el sector de Guápulo.
La preocupación crece entre las doce familias cuyas viviendas han sido catalogadas como “expuestas” por el riesgo que representan las lluvias y los constantes deslaves.
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La secretaria de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos del Municipio, Carolina Andrade, explicó que estas casas no han sido declaradas como afectadas o damnificadas, pero están en una situación de vulnerabilidad debido a las condiciones geológicas del sector y al incremento del 125 % en las precipitaciones en comparación con el año pasado.
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“Nuestro objetivo inmediato es que estas familias puedan ubicarse en casas de acogida mientras atraviesan la época invernal. A largo plazo, se realizarán evaluaciones técnicas para determinar si la reubicación permanente es necesaria”, afirmó.
Entre quienes enfrentan esta crisis está Segunda Torres, de 79 años, quien ha vivido en la zona toda su vida. Con voz entrecortada, relató su angustia cada vez que llueve. “Estoy que camino de un lado a otro en el patio hasta que escampe, pidiendo a Dios que no pase nada”, dijo.
Según el Municipio, su casa está en una zona de alto riesgo, aunque algunos arquitectos le han asegurado que su construcción es estable. No obstante, el peligro de los deslaves es latente.
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“Tengo miedo porque cada vez que llueve los derrumbes no paran. Mi terreno se ha ido perdiendo poco a poco”, lamentó.
Segunda no vive sola. Comparte su hogar con su hija de 34 años y sus dos nietos pequeños. El temor por la seguridad de los niños es su mayor preocupación. “Ellos bajan corriendo y pienso que en cualquier momento pueden pisar mal y caerse”, expresó.
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Su petición es clara: “Si nos pueden ayudar con una lechada de cemento para evitar los derrumbes, o darnos otro lugar donde vivir, lo aceptaría”.
Otra habitante de la zona, quien pidió mantener su nombre en reserva, ha sido testigo de los constantes deslizamientos. “La parte alta se ha ido derrumbando con las lluvias. Algunos vecinos botaban tierra y escombros cuesta abajo, lo que agrava la situación”, comentó.
Ella y su familia han intentado mitigar el problema por su cuenta construyendo terrazas en la parte baja para evitar que la tierra ceda. “El suelo aquí es duro, de cangahua. Picarlo es difícil, pero lo hicimos porque no queremos que nuestras casas se derrumben”, explicó.
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Aunque reconoce el peligro, asegura que su vivienda no está en riesgo inmediato, pero teme que la situación empeore si las lluvias continúan.
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Otros vecinos también han improvisado soluciones, como la colocación de barreras de sacos de arena o la construcción de drenajes caseros para redirigir el agua de lluvia. Sin embargo, muchos admiten que estos esfuerzos no son suficientes y requieren intervención técnica para garantizar su seguridad a largo plazo.
De acuerdo con la secretaria Carolina Andrade, las autoridades han identificado tres factores determinantes en la declaración de emergencia: la inestabilidad geológica preexistente, el impacto de los incendios forestales recientes y el exceso de lluvias.
En este contexto, las doce viviendas de la avenida Los Conquistadores han sido incluidas en un plan de monitoreo y prevención.
“Hemos tenido dieciséis deslizamientos en las últimas tres semanas. La prioridad es la seguridad de las personas. Por eso, estamos trabajando con las administraciones zonales y la Dirección Metropolitana de Gestión de Riesgos para evaluar cada casa de manera individual”, señaló Andrade.
Sin embargo, la decisión de evacuar es voluntaria. “Ninguna persona puede ser obligada a salir de su casa. Nuestra labor es advertirles sobre el peligro y ofrecerles opciones seguras”, precisó. Hasta el momento, ninguna familia ha abandonado su vivienda.
La situación en Guápulo refleja un problema más amplio en Quito: la vulnerabilidad de cientos de familias que habitan en zonas de alto riesgo. Muchas de estas viviendas fueron construidas sin estudios geotécnicos adecuados, en terrenos inestables o con materiales poco resistentes.
El Municipio está analizando si algunas de estas casas están en “zonas de riesgo no mitigable”, lo que podría derivar en un proceso de reubicación permanente. No obstante, esto depende de informes técnicos y de la disponibilidad de recursos.
Los expertos coinciden en que la falta de planificación urbana ha sido un factor clave en el aumento del riesgo en varias zonas de Quito. “No es solo un problema de lluvias o incendios forestales, sino de cómo se ha permitido la construcción en zonas inestables durante décadas”, explicó un ingeniero geotécnico consultado.
Mientras las autoridades evalúan medidas a largo plazo, los habitantes de Guápulo enfrentan su propia batalla diaria.
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Algunos han optado por reforzar sus viviendas con sus propios recursos, aunque sin garantías de seguridad.
Para Segunda Torres y otros residentes, la incertidumbre es abrumadora. Algunos esperan que las autoridades ejecuten obras de mitigación en la zona, mientras que otros están dispuestos a reubicarse si se les ofrece una alternativa viable.
“Solo queremos un lugar seguro para vivir”, concluyó Segunda, con la esperanza de que su petición sea escuchada.
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El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) emitió un informe en el que aseguran que durante la primera quincena de abril existirá gran presencia de lluvias. Esto vuelve más urgente la supervisión sobre zonas en riesgo.
El destino de estas familias aún es incierto. Mientras el invierno avanza, la preocupación de los habitantes de Guápulo crece y, con ella, la esperanza de que las autoridades actúen antes de que sea demasiado tarde. (I)