“Los negros tenemos cualidades que los blancos no tienen”. Esta frase -cargada de humor, ironía y verdad- la repetía cada vez que podía: en reuniones familiares, en entrevistas en medios, en encuentros con sus amigos, haciendo bromas y hablando en serio. Apenas se daba la oportunidad, Rodrigo Paz le rendía homenaje a la negritud.

Quienes lo escuchaban, reían. Disfrutaban de sus ocurrencias y de sus respuestas filosas, precisas, rápidas y, a la vez, ambiguas, abiertas, de esas que luego del chiste quedan sonando en la mente. Pero el Negro Paz -que no era negro ni blanco, sino mestizo, moreno, mulato- lo decía en serio. No era un asunto de razas, sino, en el fondo y para siempre, política pura y dura, de izquierda, en la boca de un empresario que se movía como un pez de derecha en las aguas del mercado: la inclusión de los marginados.

Rodrigo Paz, que falleció este 17 de agosto, era un hombre alto y barrigón, de vestir sencillo y sobrio. Odiaba la corbata, pero le encantaba utilizar una cachucha. Nació en Tulcán (Carchi) en diciembre de 1933, pero a los pocos años su familia se mudó a la capital. Una de sus principales características fue su marcado acento serrano, más propio de las clases populares del Quito de antaño que de la élite en la que se desenvolvió su vida política y pública.

Rodrigo Paz Delgado falleció a los 87 años; se declaran 3 días de luto en Quito

Fue empresario, alcalde de Quito, ministro y presidente de Liga de Quito, pero también fue un bailarín, un devoto de Cuba y de su música tradicional, un gran conversador, un polemista, un amigo hasta las últimas consecuencias, un padre total, un jefe paternal, un farrista… También fue, como él mismo solía repetir, un “esposo sometido” y un “machista retirado”. Fue mucho más de lo que se supo. A las pocas horas de su muerte, cuando alguien pregunta quién era don Rodrigo (porque el don se convirtió en reverencia obligatoria para referirse o dirigirse a él) ningún molde le calza. Su amigo Fernando Carrión, catedrático y experto en temas urbanos, lo dibuja por el lado de su carisma, su picardía, su humor e inteligencia natural: siendo chagra, venido de otra parte, dice, “Rodrigo fue el último chulla quiteño”.

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En los temas políticos hubo quienes lo ubicaron a la derecha, por su militancia en la Democracia Popular, su simpatía por la tesis neoliberal y su actividad empresarial de banquero y constructor, así como hubo quienes lo ubicaron en la izquierda moderna, por su vocación hacia la inclusión y su profunda convicción liberal: ateo y demócrata. Aunque, para no resultar tan absoluto ni reconocer que la religión era algo que no le interesaba, se decía agnóstico.

Junto con su hijo Esteban Paz. Foto tomada de la cuenta de Twitter @BaulDeLDU.

En su vida pública tuvo amigos y adversarios de todo tipo. En varias ocasiones contó anécdotas de sus rivalidades, entre otras, con León Febres-Cordero, quien le retó a darse de golpes; con Abdalá Bucaram, a quien le rechazó una invitación a jugar fútbol en el patio de su casa en Guayaquil; con Jamil Mahuad, a quien no pensaba contestarle ni el teléfono; con Paco Moncayo, a quien prefería llamar con desprecio “el general”… En una entrevista de televisión le preguntaron qué haría si se encontrara de frente con Luis Chiriboga, archirrival y expresidente de la Federación de Fútbol sentenciado por corrupción. Tras pensarlo unos segundos, contestó que le diría: “How much?”. Y le devolvió la pregunta al periodista: “¿Sabe usted lo que significa how much?”.

Rodrigo Paz fue amigo de Fidel Castro, no de la dictadura. “La revolución era necesaria”, dijo en su momento, más que nada, lo explicó después, por la corrupción y caos en la isla que por el régimen político que se instalaba. Bastó un viaje breve de juventud a Cuba para que se enamorara del chachachá, de la Sonora Matancera y de Celia Cruz.

La tragedia no le fue esquiva. En 1960, en un accidente aéreo perdió a su primera esposa y a los dos hijos que tuvo con ella. Cuarenta años más tarde, en 2002, su hijo Esteban fue secuestrado por las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC). Estos dos episodios lo marcaron, prefería no mencionarlos.

Éxitos y vida pública

Ser alcalde de Quito (1988-1992) y ser el máximo dirigente de Liga de Quito fueron los mayores logros en la trayectoria pública de Rodrigo Paz. Como empresario hizo dinero, tuvo una próspera carrera en el campo de las finanzas y la construcción, pero ningún buen balance pudo compararse con la pasión con que vivió la política y el fútbol.

Fernando Carrión recuerda que cuando Paz asumió la Alcaldía de Quito el Municipio estaba en crisis. “Con decir que hasta había racionamientos de agua, no había vías…”. Para enfrentar esos momentos, recuerda, se plantearon cuatro puntales estratégicos que marcarían un nuevo rumbo para la ciudad: el agua potable, con el proyecto Papallacta; infraestructura vial y cimientos del sistema integrado de transporte público (pasos a desnivel, avenidas de ingreso a la ciudad, servicios, inicio del Trole); recuperación del centro histórico con el Plan de Salvamento; y estrategia de comunicación que involucre al ciudadano (apareció la figura de Don Evaristo en la imagen municipal).

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Sin un Concejo a favor, Paz pudo administrar la ciudad sin mayores enfrentamientos y avanzar. “Modernizó a Quito con un proyecto de ciudad”, afirma Carrión.

Liga de Quito pierde a Rodrigo Paz Delgado, histórico dirigente

La faceta de Paz en Liga de Quito es más conocida por una serie de campeonatos internacionales que empezaron con la Copa Libertadores, en 2008; y siguieron con la Sudamericana y la Recopa. Ningún dirigente ni equipo de fútbol ecuatorianos habían alcanzado tal nivel de éxitos.

Sin embargo, poco se recuerda o se habla ya de cuando Paz no abandonó a su equipo en el 2000, cuando a tres años de haber inaugurado su estadio bajó a la serie B. Allí una de las claves del respeto y cariño de la hinchada con “papá oso”.

Empresario

Visionario, planificador y carismático. Dueño de una aguda intuición para construir negocios prósperos. Así lo describen Roque Sevilla, empresario y exalcalde de Quito, y Francisco Rocha, periodista y exdirigente de las juventudes de la Democracia Popular.

Antes de entrar en la vida política, Paz era reconocido por su talante empresarial y compromiso social. “El único empresario que apoyaba a Roldós”, decía.

Sus pasos en el sector privado empiezan a inicios de 1950 cuando fundó y dirigió la casa de cambio Casa Paz. Apostó a crecer, abriéndose camino como un estratega astuto que no daba pasos improvisados.

Para 1970 creó, con otros socios, la empresa de construcción y bienes raíces Proinco. En 1978 fundó el Banco de la Producción, que ahora se llama Produbanco y pertenece al Grupo Promerica.

En 1979 propuso la creación de lo que hoy es Fundeporte, un espacio deportivo y de recreación que está ubicado en el sur de la ciudad. Fue una iniciativa privada impulsada por Paz junto con los empresarios Tomas Wright, presidente de Corporación Favorita, y Hernán Correa, de Metropolitan Touring.

Rodrigo Paz Delgado nació el 20 de diciembre de 1933 en Tulcán. Foto tomada de la cuenta de Twitter @mundoalboec.

Roque Sevilla -empresario, ambientalista y político- conoció a Rodrigo Paz cuando fue director en Proinco y en el banco. Lo recuerda como “un hombre preciso”, con marcado liderazgo y gran capacidad de convocatoria. Habilidades que supo trasladar con eficiencia al sector público.

Entre sus principales cualidades, dice Sevilla, tenía el saber rodearse de gente preparada y comprometida con la consecución de proyectos que generen un impacto social de largo aliento. “En todo lo que él emprendía era un visionario: se adelantaba a las circunstancias”, cuenta Sevilla y afirma con orgullo que Paz fue uno de sus mentores políticos y socio en los negocios, pues le compró dos empresas, Seguros Equinoccial y Metropolitan Touring.

Lo que los unió más a los dos fue el amor por Liga de Quito y su vocación de servicio a la ciudad. Con orgullo, Sevilla expresa que Paz fue uno de sus mentores políticos, su guía.

La función pública

La primera participación de Paz en la función pública fue durante el gobierno de Jaime Roldós, de quien fue ministro de Finanzas.

En 1997, en el gobierno interino de Fabián Alarcón, presidió el Consejo Nacional de Modernización (Conam). Trabajar con un presidente a quien había derrotado en las elecciones para alcalde de Quito en 1988 fue una demostración de apertura y pragmatismo.

Así lo describe el periodista Francisco Rocha, que en la década de los 80 fue dirigente de las juventudes de la DP e impulsó la candidatura de Paz a la Presidencia de la República en 1996.

“Él no tenía miedo a un fracaso electoral. Se puede tener éxito momentáneo, el electoral, pero es después de eso cuando se mide a las personas. Y ahora que se lo puede medir a Rodrigo Paz se podría decir que su éxito empresarial lo trasladó al país”, anota Rocha.

Paz tuvo influencia en los alcaldes de Quito después de su administración. Con Jamil Mahuad tuvieron una fuerte amistad que cultivaron por años, cuando Paz dirigía la casa de cambio y Mahuad trabajaba en el edificio de Proinco, relata Rocha.

No obstante, se distanciaron al poco tiempo de que Mahuad asumió la Alcaldía de la capital. “Hubo gente que creía que Mahuad iba a ser anulado y Paz iba a seguir mandando, lo cual habría sido absurdo”, recuerda Rocha.

Sevilla y Rocha recuerdan, constantemente, que Paz era un hombre sensato, demócrata y conciliador, que tenía un fuerte sentimiento de buscar las formas de retribuir a la ciudad y al país con proyectos transformadores, en lo público y en lo privado.


Una mala noticia

El 17 de agosto, una mala noticia invade las redes sociales y despierta a las redacciones de los medios de la tregua informativa que han dado, por esos días, Jorge Yunda y Santiago Guarderas, en disputa por el Municipio de Quito. La noticia dice que Rodrigo Paz ha muerto.

De a poco, las reacciones empiezan a multiplicarse. Exjugadores y futbolistas de Liga y de otros equipos publican sus condolencias, fotos y palabras de agradecimiento para el dirigente que supo acompañarlos y aconsejarlos, incluso en temas muy personales, como dónde y cómo sacarle mejor provecho al dinero, a la fama y al tiempo.

También manifestaron su dolor y solidaridad con su familia varios personajes políticos y empresariales del país. El presidente Guillermo Lasso -con quien Paz siempre mantuvo distancias y de cuya candidatura prefirió reservarse los comentarios- escribió en su cuenta de Twitter: “Rodrigo Paz deja un gran legado en el deporte, la política y la historia del Ecuador. Nuestras más sinceras condolencias a su esposa Cecilia, su hijo Esteban, familiares y seres queridos. Siempre recordaremos su labor y trayectoria. Que en paz descanse”.

Rodrigo Paz Delgado, exalcalde de Quito y presidente vitalicio de Liga Deportiva Universitaria de Quito. Foto: Archivo

Por la tarde, un video comenzó a recorrer las redes sociales. Allí se ve a Rodrigo Paz acostado en una cama, respirando con ayuda de oxígeno.

El Negro Paz estaba con sus familiares en un hospital de Florida, en Estados Unidos. Una familiar le pregunta qué piensa de las medallas olímpicas obtenidas por Richard Carapaz y Neisi Dajomes, deportistas ecuatorianos que ganaron el oro en Tokio.

  • ¿Qué?, responde Rodrigo Paz a la cámara.
  • ¿Qué opina?, le insiste ella
  • Ah, ¿me estás grabando?

En ese momento, Rodrigo Paz cierra los ojos y continúa con su respuesta, pero se le quiebra la voz, mientras se pasa la mano derecha por la cabeza blanca.

“Me siento feliz, orgulloso y que sean de las dos razas más postergadas que existen en nuestro país: los negros y los mestizos. Son una lección de vida para todos estos sinvergüenzas, estos políticos, estos Yunda, estos Correa, que, en cambio, lo único que hacen es buscar el mal para el Ecuador, especialmente para los pobres ecuatorianos. Esto (la victoria de los deportistas) debe ser una lección, hacernos orgullosos y luchar para salir..., porque condiciones tenemos”.

El video fue grabado el 1 de agosto, el día en que Neisi Dajomes ganó la medalla. Poco más de dos semanas después, Rodrigo Paz murió, sin enemigos. (I)