La cumbre del clima COP26 entra esta semana en su recta final y está previsto que se empiece a tratar de consensuar un plan para garantizar la financiación a los países en vías de desarrollo a fin de que puedan adaptarse al cambio climático; sin embargo, en los días anteriores de la cita ya se han anunciado una serie de compromisos por parte de los países que han sido recibidos por la sociedad en un ambiente de optimismo, pero a la vez cautela de que, una vez más, los ofrecimientos queden solo en palabras.

Verónica Arias Cabanilla, experta en derecho internacional ambiental y parte de los 100 latinos más influyentes en la acción climática a nivel mundial, considera que aún son pocos los compromisos y ofrecimientos que los distintos líderes han realizado en la cita que comenzó el pasado 31 de octubre, que dice ha sido calificada como excluyente por activistas como Greta Thunberg.

“Hay un ambiente de frustración en general por los pocos compromisos y anuncios que se han hecho en la COP26, los movimientos sociales son quienes más se han quejado y lo han tachado de un greenwashing (lavado de imagen verde) de compromisos que no han sido solventados por más de 25 años y que se siguen ofreciendo en ese discurso, pero sin acciones”, refiere.

Anuncios contra el carbón, el metano o la deforestación han liderado la agenda y la mayoría de observadores coincide en que los compromisos “son un paso adelante”, si bien “todo depende de que se apliquen pronto y bien”.

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Según datos de Naciones Unidas, de cumplirse las medidas anunciadas hasta ahora conllevarían una reducción de 9 gigatoneladas de CO2, frente al total de 22 que deben eliminarse antes de 2030 para lograr limitar el calentamiento del planeta este siglo a 1,5 grados, tal como recoge el Acuerdo de París.

Para mantener viable esa meta, los Estados deben acordar al final de la COP26, el 12 de noviembre, un mecanismo para espolear el recorte de emanaciones, con ayudas para aquellos territorios más pobres que, sin fomentarlas, sufren sus consecuencias.

Arias comenta también que el tema del financiamiento para poder alcanzar todos las promesas que se han hecho en encuentros anteriores es un grave problema del que no se divisa solución.

“Del 2015 del Acuerdo de París se supone que para 2020, las grandes naciones, las potencias, las que más han contaminado, tenían que haber comenzado a fluir $ 100.000 millones hacia los países en vías de desarrollo, que son justamente las naciones más vulnerables al cambio climático”.

Esa medida no se ha concretado y por el contexto de la pandemia de COVID-19 que azota al mundo se prevé que se efectúe hasta el 2022, según ha dicho el presidente de la cumbre, el exministro británico Alok Sharma, que también ha indicado que está pendiente desarrollar la normativa para la plena aplicación del Acuerdo de París.

Arias dice que, en efecto, la pandemia ha traído múltiples complicaciones para el mundo, pero enfatiza en que esto no debe ser un motivo para no generar grandes acciones para frenar el cambio climático.

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“Esperamos que para el final de la cumbre se logren visualizar mecanismos de financiamiento más claros (...), está como entrampado qué va a pasar con los mercados voluntarios de carbono en relación a lo regulado por los Estados, también qué va a pasar con los combustibles fósiles”, subraya.

Para la experta, uno de los anuncios que considera importantes es el que hicieron Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica, al firmar el acuerdo para la conservación y manejo de los ecosistemas comprendidos en el corredor marino del Pacífico Este Tropical Migravías Cocos-Galápagos-Malpelo-Coiba.

El presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, ofreció también en la COP26 la creación de una nueva reserva marina de 60.000 kilómetros cuadrados en las islas Galápagos por el “mayor canje de deuda por conservación hecho en el mundo”. La nueva reserva se sumaría a los “más de 130.000 kilómetros cuadrados de sus aguas que son reserva marina protegida”.

En este tema, Xavier Salgado, especialista en agroecología y desarrollo sostenible, considera complejo que se pueda ejecutar, ya que “es lamentable que el que país no cuenta con el equipo tecnológico para poder operar y contrarrestar todo lo que hacen las embarcaciones pesqueras chinas presentes en la zona”.

“Nosotros no tenemos los recursos económicos para poder sustentar este aparataje sostenible”, manifiesta.

Otras de las mejoras anunciadas en la cita y que han sido bien recibidas es la de India, uno de los países más contaminantes, sobre cuándo prevé alcanzar las cero emisiones netas, algo que hará en 2070 (frente al objetivo general de 2050), y que triplicará sus fuentes de energía renovable para 2030, recoge EFE.

Una riada humana liderada por indígenas reclamó el fin de semana en Glasgow justicia climática. Desde Australia hasta Brasil, pasando por Corea del Sur o Canadá, unas cien marchas similares estaban previstas en todo el mundo. Foto: EFE

Otro acuerdo es el que firmaron una veintena de países, como Estados Unidos, Costa Rica o el Reino Unido, para poner fin a la financiación de los combustibles fósiles en el extranjero en 2022.

Se sumó también el compromiso de 23 países por primera vez a no construir nuevas centrales eléctricas de carbón, lo que eleva ese bloque hasta un total de 42 Estados. Aunque no están EE. UU., India ni China, sí figuran Indonesia, Vietnam, Corea del Sur, España o Polonia, responsable del 96 % de la hulla extraída en la Unión Europea en 2020.

Veintiocho Gobiernos se sumaron al grupo de Estados comprometidos con la eliminación paulatina del carbón de su “mix energético”, lo que eleva su total a 165 y otro avance ha sido una alianza de más de cien países para reducir esta década un 30 % las emisiones de metano, aunque sin China, India y Rusia.

Otro punto considerado un primer triunfo fue el anuncio del acuerdo entre 110 países, entre ellos Brasil o Colombia, para detener la deforestación en 2030 y el sábado, el pacto de 45 Estados que se comprometieron a avanzar hacia una agricultura más natural y sostenible, lo que tendrá impacto en Latinoamérica, África y Asia.

Sobre estos anuncios, Salgado dice que es muy necesario que se conviertan en acciones y comenta que Latinoamérica se ha destacado siempre por querer proteger su selva, sus bosques protectores, la Amazonía.

“Es clave que estos acuerdos lleguen a la comunidad internacional, a países como China, Alemania, que son los grandes contaminadores por sus industrias. Estos países deben trabajar con los más pequeños que han dado grandes resultados como Costa Rica”, apunta.

El especialista enfatiza en que el cambio climático es algo emergente y que se ha sumado la contaminación de mascarillas, plástico y otras cosas más producto de la pandemia y que la educación ambiental, la descarbonización, el crear ciudades donde todo esté cerca o apostar por la movilidad sostenible son medidas que deben ponerse en práctica cuanto antes. (I)