Argentina fue el cuarto país de América Latina en confirmar un caso de hongo negro asociado al COVID-19. Las autoridades sanitarias informaron el sábado sobre un caso de la infección en una mujer que tuvo el virus y que permanece hospitalizada y se encuentran investigando el fallecimiento de un hombre por el cuadro fúngico del que se han detectado casos en Uruguay, México y Brasil.

Los primeros casos de la infección conocida científicamente como mucormicosis se detectaron en India a mediados de mayo. El país reportó miles de casos en pacientes recuperados o en proceso de recuperación del COVID-19 y se conoció que algunos que pudieron ser salvados fue tras extirparles un ojo. India fijó la tasa de mortalidad entre quienes se contagian en el 50 %.

“Es omnipresente y se encuentra en el suelo y el aire e incluso en la nariz y la mucosidad de las personas sanas”, explica a la BBC el doctor Akshay Nair, un cirujano ocular de India.

Los médicos han asegurado que existe una relación con los esteroides que se usan para tratar la enfermedad. Y se sabe que los diabéticos y las personas con el sistema inmunitario debilitado tienen un mayor riesgo de sufrir de mucormicosis. Los esteroides reducen la inflamación en los pulmones y ayudan a detener algunos de los daños en el sistema inmunológico, pero también reducen la inmunidad y aumentan los niveles de azúcar en la sangre en todo tipo de pacientes.

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En la región, el primer caso fue detectado en Uruguay el 26 de mayo, corroborado por la Universidad de la República, en un paciente de 50 años con diabetes, quien presentó necrosis en la zona mucosa diez días después de su infección con coronavirus. Una semana después se encendieron las alertas en la región cuando llegaron los primeros registros de México y Brasil, registró el medio argentino Página 12.

En México la infección fue detectada en un hombre de 34 años en el estado de México que estaba hospitalizado por COVID-19. El subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell Ramírez, atribuyó el caso al uso de dosis muy altas de medicamentos esteroides y explicó que “es un hongo muy conocido” y que se presenta en personas que tienen una insuficiencia en el sistema inmune temporal, “pero muy grave, muy profunda, una inmunosupresión profunda”.

En esos mismos días en Brasil, el Hospital de Clínicas de Sao Paulo emitió una alerta al Ministerio de Salud del país para informar el primer caso del hongo negro en un hombre de 40 años que presentaba un cuadro moderado de coronavirus y que no tiene ni enfermedades preexistentes ni fue tratado con dosis elevadas de corticoides, lo que desató más preocupación sobre cómo se origina la transmisión. El país ha reportado otros casos en los estados de Santa Catarina y Manaos.

En cuanto al caso confirmado en Argentina, se trata de una mujer de 47 años, con antecedentes de hipertensión arterial y de diabetes mellitus tipo II, que comenzó a manifestar el pasado 11 de mayo síntomas de COVID-19 y que luego de ser dada de alta tuvo cefalea y una lesión en el paladar que la hizo acudir al médico nuevamente. La mujer sigue en tratamiento, con “pronóstico reservado”, refiere Efe.

Tras conocer los casos, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha pedido a los países realizar un diagnóstico precoz, iniciar un tratamiento adecuado y notificar los casos según las normativas vigentes.

En tanto, los pacientes que padecen la infección por hongos suelen tener síntomas de congestión y sangrado nasal, hinchazón y dolor en el ojo, párpados caídos, visión borrosa y finalmente la pérdida de un ojo. Puede haber manchas negras en la piel alrededor de la nariz.

En India, el estado de Maharashtra es uno de los que registra más casos de hongo negro y también es uno de los más afectados por la segunda ola de COVID-19. Foto: getty images

Los médicos dicen que la mayoría llegan demasiado tarde para ser tratados y cuando ya están perdiendo la visión. Los médicos tienen que extirpar quirúrgicamente el ojo afectado para evitar que la infección llegue al cerebro, en algunos casos se pierde la visión en ambos ojos y en otros más extraños, los médicos tienen que extirpar el hueso de la mandíbula para evitar que la enfermedad se propague.

La infección se puede tratar solamente con una inyección intravenosa antifúngica que debe administrarse todos los días durante un máximo de ocho semanas y aunque no es contagiosa entre personas o animales se puede propagar por las esporas de hongos que están presentes en el aire y son imposibles de evitar. (I)