Desde la multiplicación de las pizzas hasta las lágrimas de las imágenes religiosas, el Vaticano actualizó el viernes sus normas relativas a los acontecimientos sobrenaturales, reconociendo que la imaginación desbordante y la “mentira” podían perjudicar a los fieles.

Las nuevas normas, publicadas por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y aprobadas por el papa Francisco, permiten una interpretación más moderada de este tipo de acontecimientos.

“En determinadas circunstancias, no todo es blanco o negro”, dijo en una rueda de prensa el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, responsable del Dicasterio. “A veces se mezcla una posible reacción divina (...) con pensamientos y fantasías humanas”, afirmó.

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La historia de la Iglesia católica está llena de fenómenos extraños o inexplicables que implican estatuas religiosas u objetos de todo tipo.

Hace dos meses, el Vaticano rechazó como falsos los presuntos milagros de una imagen de la Virgen María en la pequeña ciudad de Trevignano Romano, al noroeste de Roma, que no solo habría llorado sangre sino que habría hecho aumentar el tamaño de las pizzas.

Las nuevas reglas actualizan las que existían desde 1978 y orientan a los obispos, que hasta ahora tenían libertad para determinar la autenticidad de las visiones y apariciones.

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Según el documento, el Vaticano solo ha “resuelto” seis casos de este tipo desde 1950.

“Hoy hemos llegado a la convicción de que estas situaciones complicadas, que producen confusión en los fieles, deben evitarse siempre”, indica el cardenal Fernández en el documento.

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Aprobación del Dicasterio

Las nuevas reglas exigen una mayor colaboración entre las diócesis y el Vaticano en caso de eventos de este tipo.

Además, la decisión final para reconocerlos tendrá que ser aprobada por el Dicasterio, un paso crucial para evitar “delitos, manipulación de personas, daños a la unidad de la Iglesia, beneficios económicos indebidos, errores doctrinales graves, etc. que podrían provocar escándalos y minar la credibilidad de la Iglesia”.

En el caso de que el fenómeno sea reconocido con un ‘Nihil obstat’ (“nada obstaculiza”) “esto no implica una declaración de autenticidad de eventuales fenómenos sobrenaturales”, apunta el documento.

Los fieles pueden “adherirse” a la idea de que se trata de un fenómeno sobrenatural, pero no se trata de una declaración oficial de autenticidad, que por lo general debe evitarse en virtud de las nuevas normas, a menos que el papa lo autorice.

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Para el cardenal argentino, la mayoría de los grandes sitios de peregrinación de la Iglesia se han desarrollado a lo largo de los años sin declaración oficial sobre la autenticidad del milagro original.


En los casos más graves, para evitar cualquier confusión o escándalo, el Dicasterio pedirá al obispo local que declare públicamente que la creencia en el fenómeno no está permitida, y que explique las razones de esta decisión.

La Iglesia, subraya el Dicasterio, debe reaccionar más rápidamente, porque estos fenómenos “adquieren proporciones nacionales e incluso mundiales” debido a su difusión en las redes sociales.

Los factores a tener en cuenta son “la posibilidad de errores doctrinales, una simplificación excesiva del mensaje del Evangelio o la propagación de una mentalidad sectaria”.

Otros factores incluyen a los creyentes “engañados por un acontecimiento atribuido a una iniciativa divina pero que no es más que el producto de la imaginación de alguien” o de personas inclinadas a la “mentira”.

Según el cardenal Fernández, es imposible conocer el número de acontecimientos sobrenaturales que se producirían cada año, ya que la mayoría son gestionados por las diócesis. (I)