Un equipo científico ha conseguido desvelar el misterio en torno al súbito oscurecimiento de la estrella Betelgeuse, en la constelación de Orión, hace apenas unos meses: una gran nube de “polvo de estrellas”.

Según explicó el Observatorio Europeo Meridional (ESO), en un nuevo estudio, publicado este jueves en la revista especializada “Nature”, los astrónomos descubrieron que la denominada “gran atenuación” se debió a “un velo polvoriento” resultado “de un descenso de la temperatura en la superficie estelar de Betelgeuse”.

Los expertos, liderados por Miguel Montargès, concluyeron tras analizar las imágenes tomadas por el telescopio VLT de la ESO que lo que sucedió fue que Betelgeuse expulsó “una gran burbuja de gas” y que poco después, cuando “se enfrió una zona de la superficie” de la estrella el gas se condensó “en forma de polvo sólido”.

El oscurecimiento de la estrella Betelgeuse probablemente haya sido causado por una nube de polvo

"Hemos sido testigos directos de la formación del llamado polvo de estrellas", afirmó Montargès, cuyo estudio proporciona evidencias de que la formación de polvo puede ocurrir muy rápidamente y cerca de la superficie de una estrella.

La coautora del estudio Emily Cannon agregó que “el polvo expulsado de estrellas frías y evolucionadas, como la eyección” de Betelgeuse “podría convertirse en los ladrillos básicos para la construcción de planetas terrestres y de vida”.

Betelgeuse: el hallazgo que lleva a los científicos a creer que la estrella supergigante en realidad no está a punto de explotar

La “gran atenuación” empezó a ser evidente a finales de 2019 y se prolongó hasta abril de 2020. Betelgeuse, una supergigante roja de un brillo anaranjado, se volvió “visiblemente más oscura”, un fenómeno perceptible a simple vista, lo que dejó “perpleja” a la comunidad astronómica, según la ESO.

"Por una vez, estábamos viendo la apariencia de una estrella cambiando en tiempo real en una escala de semanas", indicó Montargès.

Este rápido cambio provocó varias especulaciones, como la posibilidad de una inminente “explosión de supernova”, un fenómeno que no se ha registrado en la Vía Láctea desde el siglo XVII. Este estudio descarta que la “gran atenuación” sea una señal temprana del fin de esta estrella. (I)