Ante la pérdida de un ser amado en esta vida nos quedamos con un gran vacío en lo profundo de nuestro corazón. Sus recuerdos grabados están en nuestras memorias, no es fácil borrar las huellas profundas que ya dejaron, las experiencias vividas, al final de cuentas son las que nos mantienen sumergidos en mar de tristeza, dolor y consuelo.
Dicen por ahí que recordar es volver a vivir. Prefiero recordar cosas lindas y vivir con esos nobles recuerdos y bellos sentimientos hacia el ser amado que ya no está.
Te animo, mi querido lector, a vivir cada día con intensidad, a fabricar recuerdos hermosos, positivos con tus seres queridos. Aprende a decir lo que sientes, no te guardes nada. Que los demás aprendan a conocer los sentimientos compartidos.
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Dicen que nunca es tarde. Yo digo que sí lo es, muchas veces sí es tarde para demostrar todo ese sentimiento tenido y retenido hacia un ser querido. En vida, hermano, en vida. Tus demostraciones de amor deben ser en vida. El homenaje a ese ser querido debe ser presencial, para que así se pueda compartir y disfrutar. (O)
Francia Mariluz Vera Vargas, Guayaquil

















