La degradación política que nos trajo el Código de la Democracia es lamentable, este está hecho para que el futuro del país lo decidan personas con muy poca educación y que aún no han entendido que lo único que tienen es la dolarización, y que la dolarización no se sostiene con un decreto de la Asamblea, ni con la fallida esperanza de que la economía va a crecer; la dolarización terminará cuando no haya dólares para seguir pagando, el dólar se sostiene solo reduciendo el gasto público.

Lo que le faltó al cuestionario del debate

Todo el descontento del electorado empezó en el año 1960 con la fallida reforma agraria, que destruyó la economía del agro, y causó la migración del campo a la ciudad, con invasiones en toda la periferia de la ciudad, con la fallida ilusión del “sueño ecuatoriano” de que todos en la ciudad tenían un trabajo garantizado, con un salario básico tal como dice la ley.

Luego del debate presidencial, ¿qué?

En Ecuador alrededor del 35 % de los ecuatorianos tiene un empleo formal, el otro 65% son informales, muchos analfabetos no tienen la competencia para acceder a un sueldo básico; escuchan las ofertas de campaña, de que el Estado les va a dar trabajo, con bonos para todo lo que se les ocurre a los candidatos, les perdonarán las deudas, etc., el resultado final será más descontento, y en un futuro estos votos se van a dirigir, a quién sabe dónde.

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Preguntas abiertas: ¿Qué expectativas tiene de las próximas elecciones presidenciales del 13 de abril? (O)

La desgracia de Ecuador viene de los políticos que no han entendido, que el desarrollo no se logra con leyes, sino con la “libertad de elegir”, lo que generó el desarrollo en Chile, y Hong Kong antes de su entrega a China. Necesitamos una evaluación técnica de la administración pública, con una reingeniería total del Estado, para simplificar trámites y lograr eficiencia en el gasto público.

El Ecuador no cambiará si no entendemos que, ¡no hay cambio sin dolor! (O)

Juan Orús Guerra, arquitecto, Guayaquil