En las últimas semanas del año pasado varios medios de comunicación, inclusive los especializados, alertaban de la posibilidad de la presencia de un fenómeno La Niña, dentro de la oscilación denominada ENSO o fenómeno El Niño, uno de los eventos más estudiado del mundo con sus dos fases, la caliente o El Niño propiamente dicho, y la fría o La Niña, ambas integrantes del evento ENOS (El Niño-Oscilación del Sur, o ENSO en inglés). Se pronosticaba, por tanto, que habría precipitaciones inferiores a las normales para esta época del año. Pero, la realidad ha sido otra, las bajas temperaturas se han disipado dando espacio a altas temperaturas, lluvias torrenciales, con tormentas eléctricas, que los técnicos llaman ahora La Niña Modoki, término utilizado por el investigador japonés Yamadaka, que significa “lo mismo, pero diferente”, juego de palabras que inducen al enredo y confusión, indicándose que La Niña tradicional ha mutado hacia la Niña Modoki.

Comité Erfen proyecta un evento ‘La Niña’ con condiciones cliáticas más frías de lo normal

Lo cierto es que las anomalías frías en la parte central del Pacífico ecuatorial, muy distante de nuestro litoral, observadas en las últimas semanas ha trocado súbitamente a un calentamiento en la cuenca pacífica frente a las costas sudamericanas, que unido a cambios atmosféricos, ha conducido a un aumento de lluvias de gran duración e intensidad, provocando desborde de ríos y avenidas naturales de agua que superaron sus cauces, originando tremendos destrozos con muerte de personas, que la prensa ha informado en detalle, y, como era de esperarse, el sector más perjudicado es el agrícola con averías de cosechas listas para ser levantadas, imposibilidad de preparar nuevos terrenos para continuar sembríos, daños de granos almacenados, saturación de suelos y destrucción de la escasa infraestructura campestre.

El organismo estatal ecuatoriano que monitorea las lluvias ubica al mes de febrero como uno de los tres más lluviosos de los últimos 45 años que hace efectivamente recordar lo acontecido en los años 1997-1998 con El Niño universal de tantas tragedias de las que se conservan imborrables cicatrices, cuando según los últimos estudios estamos en una fase de La Niña, pero especial, la Modoki, palabra que quedará grabada en el diccionario de impactos ambientales modernos. De otro lado, el profesor Franklin Ormaza asevera que para este carnaval se dará en Guayaquil “una tormenta perfecta” con lluvias de mucha duración e intensidad y los consabidos aguajes que sumarán sus influencias para mantener inundados extensos sectores citadinos.

Según la apreciación de expertos, lo sucedido no encaja en la definición clásica del evento El Niño o La Niña, de connotación global, mientras el nuevo concepto, aún poco conocido peor entendido, es de carácter regional o focalizado, en este caso afecta principalmente a las costas ecuatorianas y peruanas, pero con influencia directa en las actividades agrícolas y pesqueras, sometidas a enormes pérdidas que obligarán a los Gobiernos y empresarios a adoptar medidas de recuperación y al Estado a invertir mucho más en investigación que descifre este embrollo climático circunscrito a nuestra geografía ecuatorial andina. (O)