En La Revolución Malograda. El correato por dentro (2023), Mónica Almeida y Ana López describen, documentadamente, los sucesos más relevantes ocurridos durante los 10 años en que gobernó Rafael Correa.
Las autoras nos recuerdan el contexto de la década del gobierno de Correa: 85 mil millones de dólares en ingresos petroleros; Constitución hecha a la medida; control de la Asamblea, de los organismos de control y de las cortes de justicia. En definitiva, 10 años de un poder absoluto.
A lo largo del libro aparecen, uno tras otro, una cadena de eventos cuyas implicaciones todavía no alcanzamos a dimensionar. Diputados envueltos en manteles; presidente que se posesiona sin jurar la Constitución; Asamblea Constituyente que vota artículos que no se discutieron; Consejo de Participación Ciudadana; prohibición de base de Manta; ciudadanía universal para entrar al Ecuador sin pasaporte; bombardeo en Angostura; helicópteros Dhruv que caen de los cielos; radares chinos; tabla de drogas; “A mi los Latin Kings me recuerdan mucho a los Boy Scouts, yo también he sido boy scout”; expulsión de la embajadora americana; 30 de septiembre de 2010; “Si quieren matar al presidente, ¡aquí está! ¡mátenme!”; juicio a EL UNIVERSO, chucky seven y destierro de un periodista por opinar; Ley de Comunicación y Secretaría de Comunicación; juicio penal a Fernando Villavicencio; “Escúchenme bien, porque el presidente de la República no es solo jefe del poder Ejecutivo, es jefe de todo el Estado ecuatoriano”; indígenas arrastrados por los pisos; Capitán Edwin Ortega; Contralor cien sobre cien que sólo recibe coimas en efectivo; secuestro de Fernando Balda; “Vamos a meterle las manos a la justicia”; Galo Lara; Odebrecht; el tío; ocho hidroeléctricas; Refinería del Pacífico; Ejecutivo obliga al Biess a comprar bonos de deuda interna y al Banco Central a adquirir títulos públicos; venta anticipada del petróleo a empresas chinas; caso Sobornos por aportes a las campañas del partido político; ITT y Yasunidos; apagón electoral en elección 2017; “La alternancia es un discurso burgués que nadie se cree. Es un mito. Tonterías de la oligarquía”.
Las autoras explican que Correa se valió de los altos precios del petróleo para dejar un país con menos pobreza, pero inviable. Durante la década de Correa, el empleo adecuado no mejoró significativamente, la inversión privada se contrajo en relación a la inversión pública, el Ecuador pasó a ser visto como un lugar hostil para la inversión extranjera, las mafias del crimen internacional encontraron un refugio seguro para sus actividades en nuestro territorio y el sistema judicial alcanzó niveles de corrupción sin precedentes. Con todo, las autoras están de acuerdo en que Ecuador no se volvió Venezuela por dos cosas: sus Fuerzas Armadas y la dolarización.
En momentos en que parece inminente el retorno del correísmo al poder, los ecuatorianos deberíamos recordar nuestra historia reciente. Debemos preguntarnos si queremos volver a vivir la década de correísmo y si, esta vez, las Fuerzas Armadas y la dolarización van a poder mitigar el proyecto que el socialismo del siglo XXI ha implementado en Venezuela. (O)