La crisis del Manchester United sigue carcomiendo a un club que se quedará en blanco una temporada más. Será la quinta consecutiva sin alzar ninguna copa. Las dos últimas datan de 2017, cuando el equipo dirigido entonces por José Mourinho conquistó la Europa League y la Copa de la Liga. Desde entonces, el desierto más absoluto.

En este tiempo, las oficinas de Old Trafford han echado humo en busca de los fichajes que le den el salto cualitativo al equipo. Los nombres propios llegaron, es un hecho. El coste en refuerzos en el último lustro se disparó a los 740 millones de euros (unos 814,4 millones de dólares). El último verano, sin ir más lejos, el conjunto mancuniano gastó 140 en las llegadas de Sancho (85), Varane (40) y Cristiano (15). El resultado no ha podido ser más decepcionante.

Lo mismo ocurrió en la campaña anterior, en la que el United invirtió 83,8 en Van de Beek (39), Diallo (21,3), Telles (15) y Pellistri (8,5); en la 19/20 el club gastó 234,8 en Maguire (87), Bruno (63), Wan Bissaka (55), James (17,8) e Ighalo (12); en la 18/19 llegaron Fred (59), Dalot (22) y Grant (1,7) por un total de 82,7; y en la primera de las que completó en blanco se dejó 198,4 millones en Lukaku (84,7), Matic (44,7), Lindelof (35) y Alexis (34).

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La tendencia del club es gastos elevados y ningún título. Es decir, un drama. Algunas de sus millonarias inversiones han dejado ya el club o tienen un papel testimonial, como Van de Beek. Otras, siguen contando con la confianza del entrenador, pero son muy criticados por sus discretas actuaciones. Es el caso de Maguire o Varane. El United es un polvorín. Como dicen algunos analistas, es tan pobre que solo tiene dinero... (D)