Lupe dirige un muy buen restaurante manaba ubicado en la calle Las Monjas, en Guayaquil. He probado casi toda la carta de La Herencia, y está muy bien. Alberta es conocida por el público en general desde su participación en MasterChef, pero su educación en la cocina comenzó quizá diez años antes de que naciera con la buena mano de su madre, quien fundó en Manglaralto la famosa Calderada, visitada nada menos que por Anthony Bourdain. En el centro comercial Jardines Plaza, en Samborondón, Alberta y Lupe abrieron un restaurante que pone en alto la cocina ecuatoriana.
Hay dos menús, el de la tarde y el de la noche. El primero es cocina ecuatoriana clásica, una docena de platos, casi todos costeños, con excepción del llapingacho y la fritada. Y por supuesto, la famosa Calderada, que es una sopa de mariscos, casi un fumet con sofrito y langostinos jumbo.
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Nos concentramos en el menú de cocina ecuatoriana de evolución, el de la noche. Han hecho un buen trabajo. Nos recibieron con una cortesía como recibía mi abuela a los nietos los domingos y fiestas, con un consomé concentrado de gallina, culantro y cebolla blanca picada. Un déjà vu.
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Comenzamos con dos crepes, de pato desmechado y de cangrejo, llamados patocrep y cangrejapa. Interesantes. No había ninguna salsa que les quitara el protagonismo al pato o al cangrejo, protagonismo que compartían las proteínas de estos platos con la masa de la crepe, hecha enteramente de verde. Genial, logrando estos una elasticidad y plasticidad perfecta. Deliciosos. Sobre todo el de pato.
Uno de los platos estrella del menú es el seco con altura. Es un seco de lomo de cerdo. Lo importante del plato es la salsa de seco, con mucha presencia de naranjilla, más cremosa y untuosa que lo común, sobre la cual estaban dos bastones de arroz hechos en forma de arancini, rellenos con queso, envueltos en una costra tostada. Gran forma de presentar el seco.
Luego, un tuétano acompañado con patacones fritos en grasa de cerdo, con salsa de osobuco. Al contrario de lo que se piensa, la grasa del tuétano no es perniciosa, por ser monoinsaturada, y es un plato muy difícil de encontrar en los menús de la ciudad. Estuvo fantástico, siendo una muy buena idea el acompañamiento de patacones con la salsa de osobuco.
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Finalmente, un sánduche de lomo, cortado en finas lascas, bañado en un turrón derretido de almendras, con ensalada y lascas de queso parmesano. Interesante la combinación del lomo con el turrón. Vale la pena probarlo, recomendando añadirle sal en grano.
Los precios de los licores soy muy competitivos. Buenos cocteles a excelentes precios, así como el vino. Una comida generosa, con bebidas, estará en $ 30 por persona.
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Albert & Lupe elevan platos de la cocina ecuatoriana al siguiente nivel, y presentan variaciones de platos de otras cocinas, como la sopa de cebolla, con fondo de pato. Recomendado. (O)