El hombre Ayala, Roberto, el ganador de la segunda edición de MasterChef Ecuador, está en el noroccidente de Quito creando sabores a base de hongos ecuatorianos. Invitado por Mashpi Lodge, Roberto llegó a la Reserva Mashpi, en el Chocó andino, para acompañar a especialistas en la recolección de hongos nativos y luego experimentar en la cocina del lugar, de la mano del chef ejecutivo Luis Fernando Cárdenas.

Frente a Ayala, cinco tipos de hongos ecuatorianos, cuatro recolectados en la Reserva Mashpi y uno cultivado en el laboratorio de micología aplicada de la Universidad Central del Ecuador. Todos del género Auriculariales, más conocidos como ‘Orejas de mono’, por su forma. Como complemento, sobre la mesa hay puré de yuca, puré de camote con canela, zanahorias baby, especias, entre otros ingredientes.

Hongos con puré de yuca y camote.

Desde este espacio natural, mientras se cocinan las ideas y los ingredientes, Ayala comparte que tras ganar el premio, en el contexto de la pandemia por coronavirus, se ha dedicado a mantener su emprendimiento Cocina clandestina, con envíos de comida a domicilio, en Quito; envíos de pizza empacada al vacío en Quito y recientemente en Guayaquil; conectar con marcas locales y planificar sus proyectos personales.

Además, anuncia que tiene programado abrir las puertas de su departamento, en Quito, para recibir a pequeños grupos de comensales. También comparte que trabaja en la apertura de un local en Quito que fusione gastronomía y música. Sobre una posible participación en un nuevo programa audiovisual, dice estar avanzando en la ejecución de un recorrido por el país, en busca de sabores locales para fusionarlos en su laboratorio gastronómico.

Sobre su proyecto de abrir un local en Guayaquil, junto con su compañero en la competencia Manuel Bustamante, comenta que debido a las restricciones e incertidumbre por la pandemia han decidido apostar por afianzar sus proyectos personales desde cada una de sus ciudades.

A todas las personas que lo han apoyado, les pide seguir creando desde detrás de los fogones y apoyar a todos aquellos emprendedores gastronómicos que han tenido que adaptarse.