Tiene 30 años en televisión. Pertenece a una generación de periodistas valientes, de aquellos que van en busca de la noticia, que se han dado a conocer por su trabajo, aunque reciba críticas incluso de otros colegas. José Delgado ha construido su nombre y carrera a pulso. No aparece en pantalla sentado únicamente frente a la cámara. El televidente lo encuentra en todo tipo de plataforma digital. Con su maleta a cuesta en ocasiones, y con micrófono en mano, Delgado recorre el país, se adentra a zonas suburbanas, camina debajo de los puentes, visita barrios populares para verificar cada una de las denuncias que recibe a través de llamadas. Esos recorridos que se viralizan en redes sociales, por los personajes que se exponen en sus reportajes, son los mismos que le han hecho un espacio en la memoria y cariño de sus seguidores, que sin importar la zona en la que Delgado se encuentre se aglomeran para hablar con él, para contarle sus realidades sociales y que -aunque en ocasiones el resto de la comunidad llegue a tomar en broma- visualiza otra cara de la sociedad, una que vive en medio de la carencia, sin comodidades, en riesgo.

Delgado, quien desde este domingo se suma a la pantalla de TC Televisión, aceptó la propuesta de este canal para ser el responsable de tres nuevos programas que también coproducirá. A las 21:00, del 25 de julio, estará con Verdades urbanas; de lunes a viernes -a las 23:00- aparecerá en Alerta roja; mientras que el sábado 31 de julio estará en Punto final, a las 19:00. El periodista guayaquileño conversa con este Diario sobre su trayectoria, su trabajo y sus aspiraciones personales, entre ellas la publicación de un libro de memorias en enero próximo.

¿Cuál es el secreto para ganarse el respeto de su público a lo largo de tres décadas?

Pienso que el secreto de estar todavía ejerciendo esta profesión maravillosa que es el periodismo ha sido el haber entrado en la comunidad, el tocar temas sociales, el tratar de ayudar a las personas a través de la comunicación. Si bien nosotros no tenemos el rol de ser quienes directamente les resolvamos los problemas, al menos podemos mostrar la realidad a las autoridades para que puedan hacer algo. El acercamiento y aprecio de la gente ha sido porque a pesar de los años que han pasado, yo me siento como el primer día que entré al periodismo, con esa adrenalina que tenemos los periodistas, que nos gusta estar en el lugar de los hechos, que nos gusta contar realidades, pienso yo que nosotros nacemos con esa inclinación al periodismo.

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En sus coberturas recorre sectores en los que no todos ingresan con una cámara, ¿cómo ha logrado no ser afectado o sorprendido durante sus entrevistas?

Si bien es cierto me ha tocado abordar temas un poco duros, digamos así, mostrar una realidad en ocasiones extremas y tener que ingresar a sitios complicados, una de las situaciones que me ha mantenido para poder ingresar ha sido que siempre me he tratado de manejar de la mejor manera posible, sin juzgar a las personas, sin tratar de convertirme en un juez sino simplemente en un comunicador.

La gente donde yo he entrado, por ejemplo en la isla Trinitaria, en los Guasmos, en callejones peligrosos, la gente ve a un José Delgado que no va con el ánimo de atacarlos o personalizar alguna situación contra alguien, nosotros lo que tocamos es el sistema, las cosas en general que de una u otra manera están afectando al sector (...) Por ahí me he topado con personas que de una u otra forman han sido mencionadas en el programa, pero ellos saben que lo que he dicho ha sido respaldado con lo que las autoridades también han confirmado. No he tenido amenazas, más bien he tratado de ayudar a las personas que han estado en el mundo de las drogas, por ejemplo, de ahí salió Eliseo Duarte (Harta demencia).

A través de sus reportajes, hay personajes urbanos que se han viralizado en redes sociales y se han convertido en memes y en populares entre la comunidad...

Sí bueno, realmente nunca he buscado que estas personas se viralicen, lo que sucede es que dentro de la cobertura que nosotros hacemos la gente se acerca y empieza a expresarse, empieza a comunicar, empieza a quejarse o simplemente se expresa de la manera que ellos lo hacen comúnmente y como nuestros reportajes son coberturas amplias, uno muestra todas las facetas de la cobertura , en este caso lo que está sucediendo en el sector, las personas que hablan o no hablan del problema, pero hay personas que salen y hablan así, por ejemplo, el otro día me topé con un señor que decía que el barrio se había perdido.

Ese recorrido en el barrio Garay, del que se mencionaba el consumo de drogas, se viralizó por uno de los entrevistados que abordó en la calle...

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Yo no sé qué le pasaba al caballero, porque la verdad es que yo estaba tomando versiones de las personas que viven en el barrio Garay y qué les gustaría que cambie para que el barrio sea diferente, porque es un barrio tradicional de Guayaquil que lamentablemente se ha perdido en el mundo de las drogas. El señor salió de una manera no sé, yo creo que estaba un poquito sordo y no sé si no me entendía bien, pero me salía con unas cuestiones que me cambiaba todo el formato. Pero, bueno, son cosas así que salen en medio de los reportajes (...) simplemente nosotros mostramos esa realidad que muchas veces no la palpa el televidente en un noticiario. Una vez salió en una cobertura en 9 de Octubre y Boyacá, y salió un señor que cargaba una pipa gigante y yo pensaba que era un adorno para una sala y en realidad resultó ser una pipa para consumo.

¿En qué basa la selección de coberturas y visitas que realiza junto a su equipo periodístico?

Normalmente nosotros nos basamos en las llamadas que tenemos, por así decirle, nos llaman de la entrada de la 8 y la ciudadanía se quejan que hay lugares donde están haciendo cosas indebidas y nosotros vamos y cogemos los testimonios de las personas que están en el sector. Es a base de las llamadas de la gente, estamos en sectores populares como el suburbio, en muchas ocasiones en los Sauces, Alborada, no solamente en sitios catalogados como peligrosos sino en barrios tradicionales donde se presentan ese tipo de cosas (...) Nosotros los incluimos porque son parte del vivir de la persona, ellos están ahí y son gente que todos los días la comunidad los ven, bien o mal, los ven, son parte del convivir de la comunidad.

¿Tienen una línea de denuncias para que los seguidores se comuniquen con ustedes?

Sí, a nosotros nos escriben a través de redes sociales, llaman a este teléfono, también llaman al productor del programa (Raúl Castro).

¿Hay un equipo de periodistas trabajando con usted?

Por supuesto. Nosotros tenemos camarógrafos, reporteros, porque es verdad que mis coberturas son la parte medular del programa que nosotros hacemos, pero, por ejemplo, Directo al grano tiene también presentadores, reporteros que también realizan su trabajo. Tenemos, por ejemplo, a Mónica Valarezo que es una periodista que ha trabajado en algunos medios. Ella es la presentadora y también maneja algunos contenidos. También la tenemos a Katty Prieto, que también es periodista profesional, ella también es presentadora y maneja temas de actualidad. En total alrededor de unas diez a doce personas. Son periodistas que forman parte de la productora JD Producciones.

¿Qué otro tipo de trabajos realiza con su productora?

Bueno, nosotros tenemos un canal digital que se llama José Delgado TV, también hacemos otro tipo de producciones independientes y a veces videos institucionales, hacemos producción independiente cuando se presenta.

¿En qué plataformas se puede acceder a su canal?

José Delgado TV se maneja en Facebook, en YouTube y en Instagram.

Se ha ganado el respeto de su teleaudiencia y de la comunidad en distintos sectores por su trabajo

Gracias a Dios, no sé, tal vez sea, como dice, producto del trabajo pero la gente siempre se acerca, la gente se acerca a tomarse fotos, a conversar conmigo o a darme alguna noticia o darme a conocer algo que haya sucedido en su sector, pero gracias a Dios ha sido una experiencia que a veces me siento demasiado honrado con la gente y agradecido. Eso me pone a pensar, porque se me acercan hasta niños, en la responsabilidad que tenemos nosotros como periodistas en las coberturas, al dar información y con el cuidado que se debe tener en lo que se dice en pantalla. Gracias a Dios yo puedo andar a la una de la mañana en el segundo puente de la Perimetral caminando, con cámara o sin cámara, y no me pasa nada.

Una vez me perdí y fue lo peor que me pasó. Yo iba con mi hija, creo que Barcelona había quedado campeón y se habían tomado la calle 9 de Octubre y yo estaba viviendo en el sur, tenía que pasar la 9 de Octubre, pero estaba totalmente llena, así que busqué una vía alterna y no sé como voy a dar a la 01:00 por el segundo puente de la Perimetral, y mientras iba manejando me coge el semáforo en rojo, y en eso se me acercan dos tipos y me golpean el vidrio y me dicen, como ellos hablan: habla José Delgado, tranqui, tranqui, sigue nomás.

¿Esa oportunidad de salir ilesos no la tienen todos?

No lo sé, pero yo lo único que quería es día era irme rápido. Esa vez sí tuve temor porque andaba con mi hija.

¿Usted se enfrenta a un periodismo de riesgo a diario, no siente miedo?

Yo he pasado etapas. Cuando empecé en el noticiario de Teleamazonas, 24 horas, realmente lo mío era la política y me gustaba. Me mandaron a hacer coberturas políticas en el aeropuerto, pero después me empecé a inclinar por la parte social. Ahí me empezó a gustar más de tratar con las personas. Además que yo crecí en un barrio popular, yo crecí en la ciudadela 9 de Octubre, estuve en un lugar como la vecindad del Chavo, cada que veía este programa me acordaba del callejón K de la 9 de Octubre, que es donde nos criamos los chicos sin zapatillas, andábamos sin camiseta en el callejón, jugábamos pelota sin zapatos. Ese fue mi barrio, esa fue mi zona, entonces ahí aprendí a hacer uno más del barrio. Yo siempre cuando me voy a algún sitio me siento una persona más porque me identifico con la gente.

Delgado, quien ya pasó los 50 años, está casado con la periodista Patricia García. Con ella procreó a su hija Débora Delgado. Tiene 22 años de matrimonio.

¿Por qué pensó que no se convertiría en el periodista que es hoy? ¿Hubo puertas que se cerraron?

Porque la competencia es dura, hay muchos periodistas, muchos colegas y todo, pero no pensé que la vida me iba a abrir tantas puertas, que es difícil mirar atrás.

En determinado momento, el actor David Reinoso hizo una parodia de usted a través del personaje El Cholito (Pepe Chalén), que sirvió incluso para una telenovela y diversos videos comerciales, ¿le molestó esta caracterización?

En realidad cuando empezaron ellos todo era nuevo acá, en canales de Perú me tocó ver como parodiaban a los presentadores, a artistas, al presidente Fujimori en ese entonces le habían hecho una parodia. Estoy hablando de los años 90, entonces cuando llegó acá nos cogió a todos como nuevos, a Don Alfonso (Espinosa de los Monteros), a Rashid Tanús, a José Delgado, a todos nos sorprendió, pero ya teníamos antecedentes de lo que pasaba en otros lados. Al principio me extrañé, pero con el tiempo entendí que nosotros somos figuras públicas y que si bien hay personas que se dedican a la comedia, ese es el trabajo de ellos. Si me molestó al principio tal vez, puede ser, pero después lo tomé en buena onda.

Ahora estará en TC Televisión, ¿cuál es su figura dentro del canal al que se incorpora?

Estuve casi 15 años en Canal Uno, me dio la oportunidad de volver a hacer lo mío, yo cumplí una etapa y di lo mejor que podría dar como periodista ahí. Cuando me llamó Rafael Cuesta, me dijo: ‘mira José, aquí hay un desafío para ti’. Y ahora manejar un programa como el de Alerta roja, Realidades urbanas y Punto final va como que con lo mío, con el perfil periodístico que tengo, ahora tengo que liderar a un grupo de reporteros y camarógrafos. Voy a tener mucho que ver con los tres programas, tienen un formato distinto, pero tienen un contenido social.

Mi trabajo es una coproducción entre el canal y JD Producciones. La ganancia será porcentual, lo que se venda a buena hora y lo que no, salado. Esperamos que se venda. (I)