El capítulo de este viernes de MasterChef Ecuador (Teleamazonas, 21:00) estuvo repleto de drama y lágrimas. Desde el inicio, los nueve participantes llegaron al reto de eliminación llenos de nervios frente a los jueces. Ana estaba en la puerta del llanto porque esta semana su desempeño había decaído. Alba confesó sentirse desmoralizada porque consideraba caerle antipática a Jorge Rausch. César señaló que había bajado la guardia, quizás, por exceso de confianza. Wilson indicó que había debilitado su desempeño en ciertos aspectos. Raquel dijo que era la primera eliminación a la cual llegaba muy triste… En fin, el ambiente estaba bajoneado.

Sin embargo, todos intentaron enfrentar el desafío de este capítulo con la mejor actitud (nadie quería salir eliminado), a pesar de que para salvarse debían enfrentar una tarea especialmente complicada: debían cocinar una entrada y un plato fuerte empleando los ingredientes menos apetecibles por los tres jueces.

Carolina dijo odiar el sabor del hígado y del anís.

Jorge tiene, según dijo, un bloqueo mental con las aceitunas y el comino.

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E Irene siente un gran rechazo hacia la leche y el ají.

La meta no era disimular tales ingredientes dentro de los platos, sino usarlos de tal manera que resulten agradables al paladar del jurado.

Tuvieron treinta minutos para cocinar la entrada. Ricardo apostó por un arroz saborizado con camarones, opción que Rausch cuestionó como poco apropiada para una entrada. Alba presentó papas bravas con aceitunas, las cuales preparó en solo 10 minutos ya que perdió 20 elaborando un ponche con aguardiente que no aplicaba como primer platillo. Camila mostró un buen paté de hígado, pero recibió una reprimenda por haberlo acompañado con galletas crocantes de paquete.

Los platos mejor elaborados fueron los de María José (tiradito de corvina con puré) y de Daniela (paté de hígado), lo cual les permitió a ambas subir al balcón directamente para librarse de preparar el plato principal.

La tensión aumentó en los treinta minutos siguientes. Camila quiso lucirse con deditos de pollo sobre una cama de puré de zanahoria, aceite de anís, dátiles y ají. Wilson recibió buenas críticas por su hígado con puré y salsa de anís, aunque la proteína estaba sobrecocinada. Raquel cocinó una crema de quinua con hígado (también sobrecocinado), comino y paprika. Ana sobrevivió con su lomo sellado con anís.

Ricardo y Alba tuvieron el desempeño más pobre en el reto de elimación de este viernes. Foto: El Universo

Los peores platos fueron los de Ricardo (hígado previamente bañado en leche y acompañado con ensalada de verduras) y Alba (hígado con puré de zanahoria y frutos secos crocantes). Los jueces finalmente decidieron salvar a Alba, ya que a pesar de que la sazón y el emplatado eran muy pobres, los tres coincidieron en que podían comérselo. Eso no ocurrió con el hígado de Ricardo, el cual estaba crudo por dentro. ¡Error imperdonable!

El plato de Ricardo se llamó Empatía, pero el hígado estaba crudo por dentro. ¡Error imperdonable! Foto: El Universo

El joven estudiante de Finanzas (Quito) se despidió de las cocinas de MasterChef Ecuador entre lágrimas, agradeciéndoles a los jueces por haber probado sus platillos, aunque algunos no estuvieron a la altura de programa, indicó. También agradeció a sus compañeros porque había llegado a apreciarlos bastante. Finalmente se despidió con un abrazo a Érika Vélez y a los tres miembros del jurado.

Sin embargo, la escena final del programa fue más alegre, ya que mostró a Irene invitando a un sonriente Ricardo a participar en Tiempo Extra, espacio sabatino (21:00) que, de triunfar, le brindará la oportunidad de regresar a las cocinas de MasterChef. (E)