Este es el segundo año en que se realizará el interescolar Los Juegos del Cambio, que invita a estudiantes de cuarto a séptimo año de educación básica y a sus docentes y familias a crear soluciones prácticas para una problemática ambiental a través de proyectos vivenciales en cuatro categorías: agua, tierra, aire y fuego.

En 2021, Los Juegos del Cambio incorporaron a 455 participantes de 92 escuelas y 18 provincias. Sus voceros, los ecoexpertos, son representantes de diferentes iniciativas y organizaciones ambientales, y comparten el aprendizaje de la primera edición y sus expectativas para la que está por empezar.

Al frente está Claudia Salem, creadora de la iniciativa Yo Siembro Ahora (@yosiembroahora), junto con Universidad Casa Grande, y representante de la categoría Tierra. Ella dice que “es maravilloso ver cómo la educación ambiental propicia la transformación social. Los niños de las nuevas generaciones, al contar con adultos informados y empoderados socioambientalmente, pueden explorar y demostrar su interés natural por las actividades al aire libre, con posibilidades diversas de trabajo en equipo y basándose en habilidades creativas, inclusivas y propositivas”.

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Por eso, Los Juegos del Cambio les dan el protagonismo a los niños, con el acompañamiento de los adultos, y mientras generan conciencia van encontrando también soluciones tangibles para problemas de sus comunidades. “Conocimiento ambiental para cosechar un mundo mejor”, afirma Salem.

El temor y la curiosidad infantil ante la naturaleza

En la categoría Aire está Benjamín Navas, biólogo y guía del Bosque Protector Cerro Blanco y encargado de informar sobre el aire en los bosques como elemento vital para las aves. “Gran parte de la temática va en torno a las aves del Ecuador y su importancia. La idea es motivarlos con información sobre aves endémicas, y hemos grabado ciertos clips”.

Navas es también director de la organización educativa Keep In Science (@keepinscience), que comparte formación ambiental en redes sociales y también en escuelas. “El aire es esta especie de carretera, esa ruta invisible por la cual las aves se ubican para encontrar alimento y para encontrar refugio. Por ejemplo, pronto vendrán especies del hemisferio norte a pasar por Ecuador”.

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Y si hay que centrarse en especies locales en peligro, está el papagayo de Guayaquil, cuyas poblaciones están afectadas. “Tenemos 70 individuos en libertad que sobreviven en el poco bosque seco que nos queda. Hay también otras especies que tal vez no son endémicas de Ecuador, pero sí de los bosques secos. Hay especies que solo se encuentran en esta franja que compartimos con Perú”.

Los niños, dice Navas, suelen tener dos perspectivas ante la naturaleza. “O tienen miedo o son muy curiosos. Entonces, como guías tenemos que trabajar en eso, enseñándoles que hay que tener cuidado, pero no temor; y a los curiosos, que agarran la primera oruga que pasa, hay que demostrarles cuáles son los límites”.

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Compartiendo la cultura oceánica con los niños y sus familias

La primera edición de Los Juegos del Cambio fue impactante para Daniela Hill, representante del elemento Agua y de la oenegé educativa Amiguitos del Océano (@amiguitosoceano). “Hubo mucho involucramiento por parte de los profesores, de los niños y de los padres de familia. En la revisión de los proyectos fue superdifícil elegir. Uno no tiene ni idea de lo que puede venir de los niños y jóvenes, y pensar que a veces no les permitimos que tengan esa voz. Mantener nuestro niño interior intacto es lo que nos hace seguir explorando e innovando; eso se ve en los proyectos. ¡En mi categoría uno de los equipos ganadores avanzó hasta el prototipo de una bolsa hecha con materiales de pepa de aguacate!”, relata.

Los niños y sus tutores son también capaces de abrir sus ojos a los problemas ambientales a través de los Eco Retos. “Eso los movió a buscar ideas para resolver problemas. Fue una vara superalta, y eso nos enseña a no subestimar el conocimiento ni las ganas ni el potencial que tienen los niños, sobre todo cuando los vinculamos con estas realidades”.

A través de los niños, dice Hill, resultaron involucrados los adultos. “Los Juegos del Cambio no son solo un interescolar para los pequeños, escuelas y profesores, sino que se generan espacios de educación ambiental en la familia, algo que es necesario y urgente, algo en lo que debemos seguir trabajando”.

Parte de las sorpresas de esta segunda edición es la grabación de cuatro episodios conducidos por Roberto Manrique, en alianza con Juntos X la Tierra y el Ministerio de Educación, que se transmitirán el 3, 10, 17 y 24 de octubre, en EducaTV. Cada categoría estará a cargo de uno de esos videos. “Como fundación Amiguitos del Océano tendremos la oportunidad de hablar de cultura oceánica a nivel nacional, y fomentar en los niños el tema de conectividad: no importa dónde estemos, Costa, Sierra, Oriente, región Insular, o en otro lado del mundo, somos partícipes de los cambios y las soluciones en nuestro planeta”.

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La educación en manejo de residuos empieza en la escuela y en la casa

El manejo de los residuos en Ecuador es otra de las aristas de Los Juegos del Cambio. En este tema, la responsable es Tatiana Salas, líder de la categoría Fuego y de la comunidad Manos al Ambiente (@/manosalambiente). “El año pasado hablamos sobre el reciclaje, hicimos webinarios y los motivamos a ser cazadores de la basura, a investigar dentro de sus casas: cuál era su generación de desechos, cuántas botellas de plástico a la semana, cuántos cartones de leche, qué de todo eso se podía reciclar y qué no”.

Los niños aprendieron, entre otras cosas, a sustituir ciertos materiales usando las cinco erres: rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y reintegrar, que originalmente corresponde al verbo inglés rot, que se traduce como ‘descomponer’ y que alude a la práctica básica para hacer compostaje.

“Ellos tenían que implementar las erres en su vida, ya que reciclar no es la única solución para los problemas de residuos. A veces uno piensa que debes ser adulto o graduado de una universidad para generar cambios, cuando en realidad son las propuestas sencillas las que lo logran”. Los concursantes reflexionaron sobre cómo crear un modelo de economía circular en sus comunidades. “Aplaudo a los profesores que, estando en pandemia, consiguieron motivar a los chicos”.

Este año, Salas quiere elevar el juego. “Lamentablemente, nuestra ciudadanía no tiene claro qué producto o qué material se puede reciclar y qué no”. Por ejemplo, no todo envase PET (usado en botellas, empaques de frutos pequeños o vasos de café) puede reciclarse con facilidad, sino que depende del sitio al que se lo lleve. Lograr que en Ecuador las comunidades tengan un manejo integral de residuos es un proyecto gigantesco, pero por el momento Los Juegos del Cambio pretenden sembrar esta y otras inquietudes en sus pequeños competidores. Las escuelas pueden obtener más información en Yosiembro.org. (F)