Hay diversidad de motivos para llegar a la decisión de separarse, pero el maltrato es el más claro indicio. La relación se ha roto o tiene serios problemas para mantenerse, sin importar el tipo del que se trate, físico, emocional y/o psicológico.

El maltrato evidencia que se ha perdido el respeto mutuo y que el sentimiento de amor está seriamente afectado o se ha desvanecido. “La falta de respeto es un límite crucial y por lo general, al desaparecer, la relación también se ha terminado”, dice la psicóloga clínica Glenda Pinto Guevara.

1. Maltrato psicológico

El maltrato emocional y psicológico es difícil de detectar a tiempo, dice Pinto, y es el tipo de violencia más normalizada en las relaciones de pareja.

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¿Cómo separarse de un conviviente maltratador?

Entre las principales consecuencias, somete a la persona a un estrés crónico, lo que propicia la aparición de enfermedades físicas o es detonante para aquellas en estado latente.

Síntomas físicos: ansiedad, problemas de sueño o de alimentación, cansancio crónico, dolores de cabeza, tristeza, apatía, depresión, consumo de psicofármacos y alto riesgo de abuso de alcohol.

Síntomas emocionales: baja autoestima, inferioridad, culpa, ansiedad, irritabilidad, depresión, trastorno por estrés postraumático, con un impacto igual o mayor al causado por el maltrato físico.

Evidencias del maltrato psicológico: ataques verbales, ridiculización, humillación, aislamiento y amenazas, juegos mentales e ironías para confundir y poner en duda la cordura de la víctima.

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Foto: Shutterstock

La psicóloga clínica Sonnia Navas Gafter escribió recientemente sobre el efecto luz de gas (gaslighting), un tipo de maltrato encubierto que pretende manipular la percepción de otra persona: le niega la realidad de un hecho concreto, da por sucedido algo que nunca ocurrió o distorsiona la información para que la persona llegue a dudar de su juicio o memoria.

El objetivo es dominar el pensamiento y las acciones del otro, para que no vea lo que está pasando. “El manipulador busca mantener su posición de superioridad y genera poco a poco un ambiente de abuso emocional, maltrato, infidelidad, indiferencia hacia su pareja”, señaló Navas.

Al principio de la relación, el abusador puede haberse mostrado bienintencionado y colaborador, agrega Pinto, pero luego exige compensación por su rol en la familia.Y le atribuye a la pareja la responsabilidad del fracaso de la relación.

“Es importante comprender que estar sufriendo de abuso emocional no tiene que ver con que usted no sea inteligente y mucho menos con que sea débil”, dice Pinto.

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La víctima de abuso sistemático emocional, psicológico y físico tiene la opción de separarse o divorciarse, “por lo que deberá asesorarse legalmente para lograr este objetivo”.

2. Maltrato físico y económico

Este tipo de violencia es repetitiva, pero muchas mujeres no se atreven a preguntar o no tienen a quién recurrir, expresa la abogada Katia Murrieta Wong.

Tras maltratarla, ex la echó de la casa

La persona maltratada puede acudir a la Fiscalía o a una de las unidades judiciales de violencia intrafamiliar y presentar la denuncia con su cédula de ciudadanía, para que el juez estudie su caso y disponga que se reintegren los bienes perdidos y también una prohibición de que el exconviviente se acerque o realice actos de persecución o de intimidación, además de extender una boleta de auxilio.

¿Y si la afectada no puede permitirse asesoría legal? “No necesita de un abogado, si no tiene dinero para pagarlo, y tampoco le toma mucho tiempo”, explica la abogada.

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Aun si las personas hubiesen vivido en unión de hecho no legalizada, los bienes en común corresponden en un 50 % a ambas partes.

Incluso cuando se sale de este círculo de violencia intrafamiliar, hay secuelas emocionales muy graves, que deben ser sanadas con la ayuda de un especialista, escribe la orientadora familiar Toyi Espín de Jácome.

¿Se puede pensar en volver tras el maltrato?

La persona violentada que ha decidido separarse debe proyectar su vida en función de sí misma, fijar planes que ayuden a su recuperación y fortalecimiento personal e integral y cuidar de la salud física, que se quebranta y se agudiza a partir del problema emocional. No es conveniente que una persona así afectada considere regresar con la pareja, necesita distancia, porque esa presencia la dañaría más.

3. Maltrato verbal

Una manifestación de la violencia psicológica es el uso de palabras hirientes, que no necesitan golpes, gritos ni palabras reconocidas como insultos.

“No te vistas así porque no me gusta; no salgas, no vas a trabajar porque otros te van a ver; tú no sabes, yo sí; por qué no te arreglas, mira a tu amiga. No sirves para nada, eres inútil, no te ganas el respeto”.

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La psicóloga clínica y especialista en terapia familiar Anabelle Arévalo dice que esto no es sutil, es maltrato encubierto. Si usted siente que esas palabras le están haciendo daño, debe reconocer que está recibiendo un acto violento. “No hay nada sutil en el hecho de organizar ideas y actuaciones para herir a otro. Es daño planificado. No quiere que lo descubran ni reconocerlo”.

El maltrato verbal es la puerta a formas más graves de violencia

La psicóloga Paquita Brito Clavijo lo llama ‘enmascarado’, pues se disfraza esa conducta de normalidad para convencer a los demás de que no es para tanto y que no pasa nada, que fue una broma.

“Maltrato es maltrato”, dice la abogada Vivianne Almeida, pues el daño no se ve de inmediato, pero deja huellas emocionales difíciles de quitar.

El principal síntoma es el miedo. “Si sentimos miedo o temor de hacer o decir algo, se nos tiene que encender una señal de alerta, pues el miedo no tiene cabida en una relación sana, es una mala señal”, recalca la psicóloga clínica española Helena Romeu Llabrés.

La psicóloga clínica Carolina Macías dice que al agresor verbal debe dejársele en claro cuál es el malestar que está causando. La reacción correcta sería que reciba el mensaje y modifique su conducta. “Si no lo hace, aun sabiendo lo que me está causando, tengo que alejarme, porque esta persona no tiene empatía, carece de inteligencia emocional; es preferible mantenerse distante”. (F)