Los cálculos renales (también llamados piedras en los riñones) son depósitos pequeños y duros que se forman en uno o en ambos riñones que están formados por minerales u otros compuestos que se encuentran en la orina.

Los cálculos renales se forman cuando ciertas sustancias, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico, se concentran lo suficiente como para formar cristales en los riñones. Los cristales crecen hasta convertirse en “piedras”. Aproximadamente, el 80% al 85% de los cálculos renales están hechos de calcio, según un artículo publicado por el blog de salud de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.

En una entrevista a este portal, el doctor Brian Eisner, codirector del programa de cálculos renales en el Hospital General de Massachussets, dijo que los cálculos renales “son más comunes en los hombres que en las mujeres, y en aproximadamente la mitad de las personas que han tenido uno, los cálculos renales aparecen nuevamente dentro de 10 a 15 años” cuando no se toman medidas preventivas.

Los cálculos renales pueden causar dolor intenso, que incluyen malestar en el costado (dolor en un lado del cuerpo entre el estómago y la espalda), y también problemas como sangre en la orina, náuseas y vómitos. A medida que los cálculos pasan por el uréter hacia la vejiga, pueden causar micción frecuente, presión en la vejiga o dolor en la ingle.

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Qué medidas se pueden tomar para evitar los cálculos renales

Aunque los cálculos renales pueden ser comunes y recurrir una vez que los ha tenido, existen formas sencillas de ayudar a prevenirlos. A continuación, se muestran algunas estrategias que pueden ayudar:

1. Beba suficiente agua

Beber más agua diluye las sustancias en la orina que producen cálculos.

Un metanálisis de 2015 de la National Kidney Foundation encontró que las personas que producían de 2 a 2,5 litros de orina al día tenían un 50% menos de probabilidades de desarrollar cálculos renales que quienes que producían menos. Se necesitan entre 8 y 10 vasos (aproximadamente 2 litros en total) de agua al día para producir esa cantidad.

2. Evite los alimentos con alto contenido de oxalato

Alimentos como espinacas, remolacha y almendras elevan los niveles de oxalato en el cuerpo, por lo que no se recomienda ingerirlos de manera frecuente. Aunque el chocolate también tiene oxalato, un consumo moderado de este alimento no propiciaría problemas.

3. Incorpore limones a su dieta

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El agua con limón no solo te ayudará a mantenerte hidratado, sino también te ayudaría a evitar tener cálculos renales. Foto: Pexels

El citrato, una sal del ácido cítrico, se une al calcio y ayuda a bloquear la formación de cálculos. “Los estudios han demostrado que beber ½ taza de concentrado de jugo de limón diluido en agua todos los días, o el jugo de dos limones, puede aumentar el citrato en la orina y probablemente reducir el riesgo de cálculos renales”, dice el doctor Eisner.

4. Cuidado con el sodio

Una dieta alta en sodio puede provocar cálculos renales porque aumenta la cantidad de calcio en la orina. Pautas médicas sugieren limitar la ingesta diaria total de sodio a 2,300 miligramos (mg). Si el sodio ha contribuido a la formación de cálculos renales en el pasado, intente reducir su sodio diario a 1500 mg.

5. Reduzca el consumo de proteína animal

El consumo en exceso de carnes rojas está asociada con varias enfermedades. Foto: pixabay

Comer demasiada proteína animal, como carne, huevos y mariscos, aumenta el nivel de ácido úrico. Si eres propenso a las piedras, limita tu ingesta diaria de carne. (I)