Es muy fácil caer en la tentación de todos los antojos que se nos presentan en la playa, por lo que Vanessa Franco, nutricionista graduada en Alemania y personal trainer, recomienda seguir estos consejos para que puedas disfrutar al máximo sin descuidar tus hábitos saludables.
No te saltes el desayuno: procura desayunar bien antes de ir a la playa para que no sientas la necesidad de estar picando constantemente. Tu desayuno debe tener una buena fuente de proteína que te brinde saciedad hasta la hora del almuerzo, puede incluir huevos y yogur griego.
Planifica tus snacks: antes de salir a la playa, prepara snacks saludables que puedas llevar contigo. Las frutas son siempre una excelente opción: uvas, sandía, fresas, etc. También puedes optar por palitos de vegetales, como zanahoria, pepino o pimiento, acompañados de hummus. Evita llevar comida en exceso, con un snack para la media mañana y otro para la media tarde es suficiente.
Hidrátate correctamente: lleva contigo un termo de agua y mantente hidratado. Evita en lo posible las bebidas azucaradas en la playa y limita tu consumo de alcohol. Si te gusta el agua de coco, disfrútala sin problema, pero recuerda que no sustituye al agua y que, aunque natural, sigue siendo una bebida calórica.
Escucha a tu cuerpo: presta atención a las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo y no comas por comer. Es muy fácil perder la conexión con tu cuerpo cuando estás disfrutando en la playa, así que cuestiónate si realmente tienes hambre o si solo estás comiendo por inercia.
Date gustos con moderación: está bien disfrutar de un helado o un coctel, pero hazlo con moderación. No le digas sí a todo y establece límites claros, por ejemplo: “Hoy solo tomaré una bebida alcohólica en la playa”.
Mantente activo: aprovecha que estás en la playa para hacer caminatas largas o salir a trotar, apúntale a tener mínimo 30 minutos activos durante tu día en la playa.
Busca siempre la opción más saludable: si decides tomar un helado, opta por una paleta a base de agua en lugar de una crema. Si compras comida en la playa, prefiere un choclo asado con queso en vez de un maduro frito o elige un cebiche con chifles en lugar de un bollo. Evalúa siempre las opciones que tienes al alcance y elige la más saludable.
Regresa a tu rutina sin culpa: si durante el fin de semana no lograste mantener el equilibrio, no te tortures ni hagas dietas drásticas. Simplemente regresa a tus hábitos y retoma la actividad física. ¡Seguro que en tu próxima visita a la playa lograrás mantener el equilibrio aplicando estos consejos! (I)