El sistema de transporte municipal Ecovía, que desde el 2001 ha sido una de las principales opciones de movilidad en Quito, enfrenta deterioro en ciertas unidades, lo que afecta la comodidad de sus usuarios.

Unidades con puertas que no cierran completamente, filtraciones de agua que forman goteras en temporadas de lluvia, asientos en mal estado y estructuras deterioradas son parte del escenario diario que deben soportar los pasajeros en algunas de las unidades.

Vecinos del barrio El Pintado piden más seguridad cuando comienza la vida nocturna

Adriana Carrera, usuaria frecuente de este sistema, expresó su inconformidad por estas novedades. “No es de ahora; hace tiempo tenemos problemas en la Ecovía: las máquinas para pagar el pasaje a veces no sirven y los carros también están viejos. De nada sirve que hayan arreglado las vías si seguimos moviéndonos como costales de papas”, expuso.

Publicidad

Las recientes obras de rehabilitación vial en el carril exclusivo del sistema han generado también quejas. Muchos usuarios consideran que el trabajo realizado no ha sido eficiente, pues la vía presenta desniveles que dificultan un trayecto estable y cómodo.

Más allá del deterioro de las unidades, otro de los problemas críticos de la Ecovía es la falta de accesibilidad para personas con discapacidad.

“Caminar por aquí en la noche es peligroso, siempre escuchamos de alguien que fue asaltado”, dicen en el sector aledaño a la Universidad Central, en Quito

Según Yasmany García, director de la especialización de Ingeniería Civil mención en Vías de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), la falta de mantenimiento en estaciones y rampas complica la movilidad de personas en sillas de ruedas.

Publicidad

“Entre las quejas están que las rampas son muy empinadas y el sistema de pago es muy lento, lo que genera aglomeraciones y molestias para quienes tienen movilidad reducida”, explicó, tras un estudio realizado en la academia sobre problemas de accesibilidad al transporte público.

Los problemas también afectan a personas con discapacidad visual. García enfatizó que la falta de un sistema sonoro adecuado para indicar las paradas genera confusión.

Publicidad

QUITO.- Goteras y puertas a medio abrir, entre los problemas que presentan unidades del sistema de transporte Ecovía. Foto: Andrés Salazar

“Si un sitio está cerrado por mantenimiento o por lluvias y el bus toma otra ruta, estas personas pierden completamente la orientación, lo que les hace depender de la ayuda de otros pasajeros”, agregó.

El especialista también señaló que la variedad en el diseño de los buses supone un reto para los pasajeros con discapacidad.

“Algunas unidades tienen la puerta de entrada en la parte delantera; otras, en la parte trasera; y otras, en el medio, lo que dificulta la adaptación de quienes necesitan un patrón fijo para movilizarse con seguridad”, explicó.

Esta situación ha sido recurrente últimamente en la Ecovía, pues en ciertas paradas la gente debe bajar por las puertas ubicadas en la parte delantera y del medio, suspendiendo la salida por la puerta de atrás y habilitándo en ciertas paradas.

Publicidad

‘Es necesario atacar la mafia ahí donde le va a doler, en el dinero. Esta es una operación que aún no ha empezado en Ecuador’, dice Giovanni Davoli, embajador de Italia

El deterioro de la Ecovía no solo sería un problema de infraestructura, sino también de falta de mantenimiento. Aunque existen normativas que regulan el transporte accesible, según los expertos consultados, en la práctica no se cumplen a cabalidad.

“Las normas están, pero falta el compromiso serio para ejecutarlas. Si no hay mantenimiento adecuado en estaciones y unidades, todas las personas, especialmente con discapacidad, seguirán enfrentando barreras en su movilidad”, enfatizó García.

El especialista sentenció que Quito aún está lejos de ser una ciudad con un sistema de transporte completamente accesible. Entre los problemas marcó la falta de presupuesto y la compleja topografía de la ciudad.

Quitumbe, la estación más concurrida del Metro de Quito con más de 8,2 millones de viajes: ¿cómo es este sector?

Jorge Camacho, representante de una organización de personas con discapacidad, también ha señalado las serias deficiencias en la accesibilidad del transporte público en Quito.

“El transporte público en general es un problema que causa muchos inconvenientes, y uno de los principales derechos de las personas con discapacidad es el acceso a un transporte seguro y eficiente. Si no se garantiza esta movilidad, también se ven afectados otros derechos, como la salud, la educación y el trabajo”, explicó.

Camacho ha sufrido percances al movilizarse en la Ecovía y evidenció en varias ocasiones que las áreas para personas con discapacidad no se respetaban.

“En varias ocasiones tuve inconvenientes porque el área señalizada para personas con discapacidad no se respeta y, además, las modificaciones en los andenes han generado un espacio amplio entre la unidad y la estación. Una vez, una de las ruedas de mi silla se atascó en ese espacio, y en otra ocasión sufrí una caída dentro del bus porque no brinda las facilidades necesarias para mantenerse seguro en movimiento”, relató.

Otro de los problemas señalados por Camacho es la falta de cumplimiento de normativas de accesibilidad. “Existen normas técnicas internacionales y de cumplimiento obligatorio a nivel nacional sobre dimensiones y diseños de rampas, pero no se están respetando. En varias ocasiones hemos presentado observaciones, realizado veedurías y hecho propuestas al Municipio, pero lamentablemente no se han tomado en cuenta”, criticó.

El representante de personas con discapacidad concluyó que Quito sigue siendo una ciudad con grandes barreras para la movilidad de personas con discapacidades.

“No solo afecta a quienes usamos silla de ruedas, sino también a personas con movilidad reducida, adultos mayores o incluso a quienes llevan coches de bebé. Si el transporte público no es accesible, muchas personas simplemente dejan de usarlo, lo que limita su calidad de vida”, añadió.

Otro problema recurrente de la Ecovía es la saturación del servicio en horas pico. Durante las mañanas y las tardes, los buses suelen estar completamente llenos, lo que genera incomodidad y riesgos para los pasajeros.

La estación Iñaquito del Metro de Quito atrae a vendedores por el movimiento diario de pasajeros

De hecho, esta sería una de las razones para que las unidades circulen con las puertas sin cerrar completamente, pues en el horario de mayor demanda los usuarios forcejean para ingresar o bajar de las unidades.

Andrea Torres, una usuaria diaria de la Ecovía, comentó que el hacinamiento es insoportable: “A veces ni siquiera podemos subir; y, cuando logramos entrar, vamos apretados, sin espacio para movernos. Es peligroso, especialmente para los adultos mayores y los niños”.

Esta situación también repercute en la seguridad de los pasajeros, pues la alta carga de pasajeros favorece la presencia de delincuentes que aprovechan la falta de espacio para cometer hurtos.

Manuel Oto y su familia: guardianes de la historia del botadero de Zámbiza que corren riesgo de ser desalojados, en el norte de Quito

Desde la Empresa Pública Metropolitana de Pasajeros de Quito informaron que el sistema cuenta con 100 buses articulados y biarticulados; entre ellos cuentan con unidades Volvo B10M que ya han cumplido su tiempo de vida útil.

De estos, ocho unidades serían las que están en malas condiciones, las cuales están planificadas para operar hasta fines de marzo. En su lugar ingresarán buses repotenciados (arreglados) que presenten las mejores condiciones que saldrán del sistema Trolebús, pues ahí funcionarán las nuevas unidades 100 % eléctricas.

Además, señalaron que la renovación completa con buses eléctricos para el corredor de Ecovía está prevista para el 2026. (I)