El rastro del plomo comienza en cientos de niños intoxicados en Estados Unidos y termina, hasta el momento, en 953 kilos de canela en polvo comercializados en Quito. En el medio, hay una cadena de empresarios que se acusan entre sí, incluso sacando a la luz supuestos documentos falsos. En la Fiscalía, se han planteado al menos nueve denuncias penales por este problema.

En el medio, también está la salud de los consumidores, que no han tenido respuestas claras todavía. Las autoridades sanitarias de Ecuador y Estados Unidos sospechan que la canela en polvo fue contaminada con cromato de plomo, pero no han podido determinar a ciencia cierta cómo se agregó el químico.

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El último eslabón de la investigación es esa tonelada. Encontrar restos de ella ha sido complejo para la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), porque las investigaciones se iniciaron tarde, porque el productor original no guardó una muestra y porque no faltaron los enredos administrativos. Sin embargo, la institución afirma que sí logró encontrar una muestra, que lleva casi un mes bajo análisis, pero su autenticidad tendrá que ser probada judicialmente.

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Certificados no concuerdan con exámenes

La primera alerta de la contaminación apareció en Carolina del Norte (Estados Unidos), en junio de 2023. Dos hermanos, de uno y tres años, obtuvieron resultados alarmantes en un chequeo de rutina. El plomo en su sangre triplicaba el nivel de riesgo. Las investigaciones demoraron alrededor de tres meses para dar con la fuente de la contaminación, el puré de manzana y canela Wanabana, fabricado en Ecuador.

La FDA alertó por contaminación con plomo del puré de frutas Wanabana en Estados Unidos. Tomada del sitio web de la Arcsa.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) lanzó la alerta sanitaria de ese alimento el 30 de octubre de 2023 y expuso a la empresa productora, la ecuatoriana Austrofood S. A. S. La Arcsa inició las investigaciones para descubrir cómo ocurrió la contaminación. EL UNIVERSO y el portal estadounidense The Examination obtuvieron los expedientes de varias inspecciones realizadas en ese proceso.

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Los documentos muestran que, el mismo día en que la FDA lanzó la alerta, Austrofood hizo una compra de canela en polvo a su proveedor habitual, S&S Negocios Asociados Mayoristas Negasmart S. A. Esta empresa le entregó un certificado de calidad señalando que el producto tenía el nivel de plomo que exige la norma, es decir, menor a 2 miligramos por kilo. El comprador mandó a hacer un análisis y encontró un nivel de 551 miligramos por kilo, es decir, 278 veces más que lo permitido. Entregó estos documentos a la Arcsa.

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El representante legal de Austrofood, Francisco Peña Cordovez, no contestó a una solicitud de entrevista. Esta empresa denunció a Negasmart por el presunto delito de contaminación de sustancias destinadas al consumo humano, cuya pena va de los tres a los cinco años de cárcel.

La Arcsa inspeccionó las instalaciones de Negasmart a inicios de noviembre del año pasado. Los técnicos determinaron que Negasmart no producía canela en polvo, sino que la compraba a un proveedor, la empacaba y la revendía. Ellos buscaban una muestra del lote vendido a Austrofood en octubre, pero Negasmart no había guardado nada.

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No obstante, los técnicos identificaron un lote más antiguo, de julio, que contenía la misma materia prima que el de octubre. Negasmart había vendido este lote también a Austrofood, entregándole el respectivo certificado de calidad. Sin embargo, los exámenes revelaron que el producto tenía un nivel de plomo elevadísimo, de 3.205 miligramos por kilo.

El informe de la inspección señala que los lotes de octubre y julio fueron elaborados con los 953 kilos de canela molida que Negasmart había comprado al empresario quiteño Carlos Aguilera González. La factura tiene fecha del 27 de junio de 2023 y, según el informe de la Arcsa, el producto fue entregado un día antes, en sacos.

La representante legal de Negasmart, María José Sánchez, no aceptó una entrevista ni contestó las preguntas que pidió por escrito. Esta empresa planteó una denuncia contra Aguilera por presunta contaminación de alimentos.

La muestra que se escabulló

Aguilera lleva 23 años en el negocio de las especias y otros alimentos que se venden a granel. Tiene un local en el centro histórico de Quito y una molienda en Conocoto, en el valle suroriental de la ciudad. Un equipo de EL UNIVERSO visitó ese lugar.

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QUITO (21-02-2024).- El Comercial Alan pertenece a Carlos Aguilera González y está ubicado en las calles Cuenca y Bolívar, en el centro histórico de Quito. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

Aguilera afirmó que él no garantiza la calidad del producto a sus clientes, pues no tiene la capacidad para hacerlo. Explicó que proporciona el producto con una nota de entrega y que le da al cliente el tiempo suficiente para que lo acepte y, solo entonces, emite la factura.

Yo no mando un certificado diciendo que (el producto) vale. No. Yo le mando mi producto y le digo: analice, revise, encuéntrele el pero que usted quiera”, afirmó a este Diario.

La Arcsa inspeccionó la planta de Aguilera, el 6 de noviembre. Afirmó que lo visitó una técnica, que le pidió el permiso de funcionamiento, pero no tenía. “Se supone que nuestro producto no necesitaba (permiso de funcionamiento) porque era producto a granel”, manifestó.

Según Aguilera, la funcionaria no pidió ninguna muestra, solo llenó un acta de la inspección del sitio y se retiró.

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Semanas después, el 17 de noviembre, acudió un grupo de técnicos de la Arcsa para una nueva inspección. Aguilera señaló que esta vez sí le pidieron muestras de producto molido, pero no tenía porque solo muele bajo pedido y entrega toda la producción.

Los funcionarios se llevaron muestras de canela en rama de los proveedores de Aguilera, que este mantenía guardada. Él afirmó que compró estas ramas en enero y febrero del año pasado a empresas importadoras, y que las usó para la tonelada de canela en polvo que vendió a Negasmart. Los resultados de estas ramas salieron negativos para plomo.

Al final de la inspección, los técnicos de la Arcsa clausuraron la planta por temas higiénicos y sanitarios. Una vez que hizo los arreglos, Aguilera solicitó una nueva inspección, que se realizó el 19 de diciembre. Esta vez, los técnicos de la Arcsa hicieron una molienda en el lugar y tomaron muestras de todo el proceso. Molieron canela y cúrcuma en los tres molinos de la planta. Estos resultados también salieron negativos para plomo.

QUITO (07-02-2024).- Bodega clausurada de Carlos Aguilera González, ubicada en Conocoto. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

En el sitio web de la Arcsa constan que los productos de Aguilera sí cumplen con la norma para plomo. Él informó que la Arcsa levantó la clausura de su establecimiento el 9 de febrero pasado.

Y subrayó: “Decir que uno mezcla la canela con plomo para que pese más y obtener dinero es una cosa absurda. (...) Yo, mire, no sé ni siquiera cómo es el plomo. No tengo ni idea ni cuánto cuesta. ¿Cuál es el rédito? Vea, yo tengo familia. Yo consumo mi producto”.

La Arcsa logró tomar una muestra

La Arcsa también encontró plomo en otro cliente de Aguilera. Los técnicos inspeccionaron la empresa Doña Janna S. A. S. en diciembre y tomaron una muestra de nuez moscada. Su nivel de plomo era de 123 miligramos por kilo. La Arcsa publicó una alerta de este producto, con una foto en que aparece con una etiqueta de la marca Doña Jana.

La abogada de la empresa, Nathaly Salazar, afirmó a EL UNIVERSO que Doña Janna no produce nuez moscada, sino que la compra, la envasa y la vuelve a vender. Afirmó que la muestra que tomó la Arcsa correspondía a una funda de 10 kilos que le vendió Aguilera y que no se la había utilizado, pues aún no le hacían un examen de calidad.

Según Salazar, la nuez moscada estaba almacenada en la funda que entregó Aguilera y la abrieron solo para que los técnicos tuvieran acceso. Agregó que fueron ellos los que solicitaron que se etiquete el producto con la marca Doña Jana para poder registrar la muestra.

“Los inspectores de la Arcsa hacen etiquetar el producto como si el producto fuera originario de Doña Janna y en las actas de inspección no hacen constar que este producto es de origen de Carlos Aguilera González”, se quejó Salazar. Recalcó que el proveedor entregaba los insumos en fundas o sacos, “de forma bastante artesanal”.

Doña Janna puso una denuncia por presunta estafa en contra de Aguilera.

Salazar informó que la Arcsa hizo una segunda inspección a Doña Janna, el 29 de enero, y que los técnicos tomaron una nueva muestra de la misma nuez moscada, pero esta vez la etiquetaron como producto de Aguilera. Casi un mes después, la Arcsa no ha hecho públicos los resultados de este nuevo análisis.

Aguilera dijo que no ha sido notificado por ese nuevo examen, pero pone en duda de que sea el mismo producto que él entregó. “Nosotros miramos la foto de la nuez moscada que ella (Doña Janna) empaca y pone su logo. Esa nuez moscada es muy diferente a la que yo le envío. Está más fina y tiene otro color”, señaló Aguilera. Agregó que él tomó una muestra de la nuez moscada vendida y que sus abogados la mandaron a analizar.

Controversia por plomo en otro producto

Negasmart emitió un comunicado a inicios de enero informando que había encontrado plomo en la canela en polvo, no de uno, sino de dos de sus proveedores. Para ese entonces, ya había trascendido el nombre de Aguilera. El nuevo proveedor denunciado por Negasmart era la empresa cuencana Productos Innovadores Proalmex Cía. Ltda.

Esta compañía vendió 200 kilos de canela en polvo al accionista mayoritario de Negasmart, el 9 de noviembre, cuando el escándalo de la contaminación ya había estallado e, incluso, la Arcsa ya había inspeccionado las instalaciones de Negasmart. Por propia iniciativa, esta mandó a hacer un examen a este producto.

Negasmart envió una carta de inconformidad a Proalmex, el 24 de noviembre, adjuntando el resultado del examen, según el cual el producto tenía un nivel de plomo de 6,27 miligramos por kilo, más del triple de lo permitido. El gerente de Proalmex, Andrés Coellar, entregó el documento a este Diario.

Coellar tiene reparos sobre la validez de este examen. Argumenta que el lote registrado en el resultado no concuerda exactamente con el de Proalmex, pues uno de los 13 dígitos de este código es diferente. Y agrega que en el documento se lee que el análisis se realizó a un “pull de muestras”, es decir que se mezclaron varios productos para unificar la muestra, sostiene.

Él entregó un certificado de análisis emitido por su proveedor, un fabricante chino, en el que consta que la canela en polvo sí cumplía con los parámetros de plomo y otros agentes contaminantes.

Coellar añadió que pidió a Negasmart que le permita acceder al producto para tomar una muestra y hacer un examen por su cuenta, pero que no aceptaron. Eso permitiría “saber si el lote corresponde efectivamente al que Proalmex vendió y si el producto fue o no manipulado luego de haber sido entregado”, manifestó.

La Arcsa tomó una muestra de ese producto el 2 de enero, en las instalaciones de Negasmart. En el acta de inspección consta que la muestra pertenece al lote de Proalmex. Casi dos meses después, la Arcsa no ha hecho públicos los resultados de ese examen.

La Arcsa apunta a Carlos Aguilera

El objetivo de la Arcsa es analizar los 926 alimentos procesados que, en el país, tienen canela como ingrediente. Al momento, ha publicado los resultados de 165 exámenes, la gran mayoría negativos.

Ha encontrado plomo en seis productos: en un lote de canela en polvo Los Nogales (de Negasmart), de nuez moscada Doña Jana, de salsa de tomate Gustadina, de salsa de tomate Marcello’s, de morcilla tipo I de Embutidos Oro y de mezcla para conos de vainilla de Bakels.

Estos tienen algo en común, sostiene el director ejecutivo de la Arcsa, Daniel Sánchez Prócel. “Tienen la relación de un proveedor inicial, la persona jurídica que tenía la molienda del producto”, dijo en referencia a Aguilera. Según Sánchez, la canela en polvo que él vendió a Negasmart habría llegado a los productores de las salsas de tomate, los embutidos y las mezclas para conos que resultaron contaminados.

Sin embargo, Sánchez agregó que no hay una prueba concluyente, pues las investigaciones continúan. Reconoció que no existe ninguna muestra positiva o contaminada que haya salido directamente de la producción de Aguilera. Solo hay la muestra que lograron tomar en la planta de Doña Janna.

QUITO (07-02-2024).- Canela en rama encontrada en la bodega de Carlos Aguilera González, ubicada en Conocoto. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

Las investigaciones ahora están en el campo de la Fiscalía. En el sitio web de esta institución hay cuatro denuncias de la Arcsa en contra de algunas productoras de esos alimentos por el presunto delito de falsificación o adulteración, cuya pena es de cinco a siete años de cárcel.

También consta una denuncia del Ministerio de Salud Pública en contra de Negasmart y Aguilera por ese mismo delito, y otra de Bakels en contra de Negasmart.

Sánchez es consciente de que la verdad sobre la contaminación de la canela se validará con las investigaciones judiciales. Al momento, recalca, solo hay presunciones. Recuerda que las ramas de canela encontradas en la planta de Aguilera estaban limpias. “Lo que ingresó no estaba contaminado; lo que salió, salió contaminado”, asegura. (I)