El microcrédito tiene la tasa de interés anual más alta de todos los segmentos de préstamos como reflejo de su alto nivel de riesgo, ya que va dirigido a las personas en situación vulnerable que no cuentan con garantías suficientes. Una de sus funciones es ser una herramienta para financiar actividades productivas que alejen a los beneficiarios de la exclusión y la pobreza.