El Área Nacional de Recreación Parque Samanes, ubicada en el norte de Guayaquil, ha sido el epicentro de pugnas políticas y técnicas desde su creación.
El proyecto fue concebido, durante el correísmo, en medio del enfrentamiento que había entre los entonces presidente de la República, Rafael Correa (2007-2017), y alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot (2000-2019). Un escenario similar al actual, pero con distintos actores.
Esta vez la disputa es entre el presidente de la República, Daniel Noboa, y el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, de la Revolución Ciudadana, que conllevó que se retire la administración del área verde al cabildo porteño.
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El Parque Ecológico Samanes, como también se lo conoce, recibió la denominación de “área nacional de recreación”, una de las categorías del sistema estatal de áreas protegidas, mediante el Acuerdo Ministerial n.° 048, del 30 de marzo de 2010, firmado por la ministra del Ambiente de ese entonces, Marcela Aguiñaga, actual prefecta del Guayas de la Revolución Ciudadana.
El área verde fue conformada por tres grandes bloques de terrenos del sector Samanes, en el norte de Guayaquil, que sumaban 379,79 hectáreas, según el documento oficial.
Una parte del total eran terrenos pertenecientes al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), predios en los que se tenía previsto el desarrollo de una urbanización para los militares jubilados.
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Pero tras la declaratoria de Aguiñaga, el Ministerio del Ambiente adquirió los terrenos al Issfa.
La compra del Ministerio del Ambiente al Issfa de estos predios se concretó el 7 de diciembre de 2010 por un monto de 48,2 millones de dólares.
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Las dos primeras polémicas
Las dos primeras polémicas en torno al parque Samanes surgieron en 2010, el año cuando se concibió el proyecto.
La primera fue por las críticas públicas de mayo de 2010 de los militares al proyecto del parque Samanes. Decían que se coartó el desarrollo de una urbanización que tenía previsto cubrir el déficit habitacional que aqueja a los miembros de esa institución.
Ante los reclamos de los militares en servicio pasivo, el régimen de Correa justificó en ese entonces que prevalecía el interés colectivo de los guayaquileños de contar con un parque que compensara el déficit de áreas verdes de la ciudad, abonando a la segunda polémica enmarcada en la pugna del correísmo con la administración de Nebot.
Las discrepancias del correísmo con el socialcristiano Nebot se mantuvieron durante todo el mandato de Correa.
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Años después, en un acto público ocurrido el 22 de junio de 2015, Correa criticó la convocatoria a una protesta realizada por Nebot: “A protestar por el parque Samanes, el más grande que se construye actualmente en el mundo, por descontaminar el estero Salado, lo que le corresponde al Municipio de Guayaquil”, decía.
La marcha en mención se realizó el 25 de junio de 2015, en la que Nebot, en un discurso altisonante, criticó el marco jurídico planteado por el correísmo en torno a la plusvalía y las herencias.
La tercera polémica
La pugna entre Correa y Nebot fue el preámbulo de la tercera polémica: la del pago en exceso por los terrenos al Issfa para realizar el parque Samanes.
La Contraloría General del Estado dispuso, el 4 de febrero de 2016, el examen especial al proceso de compraventa de terrenos ubicados en el parque Samanes.
Y un día después, el 5 de febrero de 2016, Correa informó en su cuenta de X, entonces Twitter, del cese anticipado del Alto Mando Militar luego de que este, en rueda de prensa realizada desde el Ministerio de Defensa, rechazara públicamente la disposición gubernamental de descontar el dinero pagado de más por los terrenos del parque Samanes.
Qué difícil es cumplir la ley y velar por el bien común. Busquen en qué país salen los uniformados a dar declaraciones sobre temas...
— Rafael Correa (@MashiRafael) February 5, 2016
...administrativos.
— Rafael Correa (@MashiRafael) February 5, 2016
Con mucho dolor he tenido que cesar anticipadamente al Alto Mando. No permitiremos que nadie manipule ni a los...
En su informe, la CGE concluyó que la compraventa debía basarse en el avalúo del Municipio de Guayaquil, que fijó la cifra en $ 7 millones. Pero que las autoridades aceptaron la estimación de la Dirección Nacional de Avalúos y Catastros, cuya valoración fue de $ 48 millones. De allí la diferencia de $ 41 millones, que recomendó fueran devueltos al Ministerio del Ambiente.
Tras este informe y una recomendación de la Procuraduría General del Estado, el Ministerio de Finanzas descontó finalmente el dinero pagado en exceso al Issfa en mayo de 2016 del pago pendiente del Ejecutivo a la seguridad social de los militares.
Posteriormente, en una publicación en su cuenta de X (otrora Twitter), del 24 de enero de 2017 (cuatro meses antes de que Correa dejara el poder), Nebot cuestionaba el precio cancelado por los terrenos: “El Gobierno central pagó, para el parque Samanes, $ 21,83 por metro cuadrado. ¡Casi trece veces más!“.
...al frente, el Gobierno Central pagó, para el Parque Samanes, $21,83 por metro cuadrado. ¡Casi trece veces más!
— Jaime Nebot 🇪🇨 (@jaimenebotsaadi) January 25, 2017
La disputa no se zanjó ahí. La CGE inició en noviembre de 2017, cuando Lenín Moreno estaba en el poder, una glosa contra Aguiñaga y otros siete funcionarios porque no tenía un registro del débito del dinero de las cuentas del Issfa.
Este entramado llegó a una conclusión en agosto de 2022, cuando el Tribunal Contencioso Administrativo anuló la glosa por $ 41 millones por la compra de terrenos del Issfa determinada en contra de Aguiñaga, según ella misma anunciaba.
“Los $ 41 millones siempre estuvieron en arcas estatales, nunca jamás ni en los bolsillos de Marcela Aguiñaga ni en los bolsillos de su familia”, afirmó en ese entonces en una publicación de Facebook, en la que con voz entrecortada recalcó: “Nunca me arrepentiré de haber hecho la obra del parque Samanes”.
“Hoy más que nunca estoy orgullosa de haber liderado un proyecto que les devolvió la dignidad a los guayaquileños”, aseveró.
La última polémica
La cuarta polémica, en estos últimos quince años desde que se concibió y construyó el parque Samanes, corresponde a la pugna actual entre Noboa y Alvarez.
Noboa retiró la administración del parque Samanes, otorgada a la Municipalidad de Guayaquil por el régimen de Guillermo Lasso antes de que dejara el poder en noviembre de 2023.
Pero dieciséis meses después, mediante decreto ejecutivo, Noboa dispuso al Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica realizar los actos administrativos correspondientes para revocar la delegación al Municipio de Guayaquil para la administración del Área Nacional de Recreación Los Samanes.
El régimen alega varias deficiencias identificadas por el Ministerio del Ambiente. Según el Ejecutivo, se detectó la ausencia de herramientas de gestión, la falta de un registro y monitoreo de visitantes, así como la falta de capacitación, educación y comunicación con enfoque ambiental.
Pero Alvarez afirma que ha invertido tres millones de dólares en el parque Samanes desde que el cabildo es el administrador del lugar. Precisa además que el parque es propiedad privada, registrada y catastrada a favor del Municipio, abriendo un nuevo conflicto cuya conclusión está pendiente. (I)