Cada minuto, veinticuatro personas a nivel mundial lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror que se vive en sus países y buscar refugio, habitualmente en naciones cercanas, así lo asegura la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que este año ha lanzado una campaña para el Día Mundial del Refugiado —se celebra este domingo— para pedir una mayor inclusión de este grupo vulnerable en la sociedad.

El estatus de refugiado se instauró gracias a la ONU desde 1951. Definió que quien lo solicita y le es concedido no debe ser devuelto a un país donde se enfrenta a graves amenazas a su vida o su libertad y que en el país al que llega tiene una variedad de derechos, como el empleo remunerado, vivienda, educación pública y libertades de religión y circulación, entre otros.

A nivel regional, Ecuador ha sido reconocido como un referente de buenas prácticas en América Latina en cuanto al tema de los refugiados y ha sido considerado como el país que más refugiados alberga.

Según cifras proporcionadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana (Cancillería) a este Diario, el país recibe refugiados desde 1989 y hasta la actualidad han llegado 70.949 personas, siendo de origen colombiano el 96,9 % de esa cifra, es decir, 68.750 personas, quienes se han desplazado debido al conflicto armado que vive el país.

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Para Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), las cifras que muestra el Estado son muy pálidas respecto a lo que está ocurriendo verdaderamente.

“Hay que hacer una precisión a propósito de que actualmente el país recibe una segunda crisis humanitaria luego de la del conflicto colombiano, que ha sido histórica y ha durado décadas. Ahora enfrenta la del éxodo venezolano, un hecho inédito en la historia de migraciones del continente por el volumen y el corto plazo en el que se han movilizado y huido del país más de cinco millones de personas y cerca de 500.000 en el Ecuador”, dice el activista y menciona que seis de cada diez venezolanos en el país no cuentan con un visado.

Ante el escenario de que muchos inmigrantes venezolanos que se encuentran en el país podrían ser reconocidos como refugiados por sus condiciones, Navarrete insta a los Estados en general a que faciliten el acogimiento y la regularización como puerta de entrada al disfrute de derechos fundamentales, independientemente de su nacionalidad. Según cifras de la Cancillería, solo 550 tienen concedido el estatus de refugiado.

“La población colombiana conocía la figura de refugio por todas las décadas que ha durado el conflicto, y la persona que huía de la violencia política tenía como primera opción el refugio. Esa consciencia de ese derecho no la tiene la población venezolana, e ingresa a cualquier país de la región y no lo pone por delante, y tampoco la Policía migratoria identifica e informa esa opción”, agrega Navarrete.

La migración no es una carga, es absolutamente lo contrario: es un elemento que el Estado debe acoger, regularizar, porque significa, en el caso de Venezuela, un recurso intelectual y de mano de obra preparada.

Billy Navarrete, director ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH).

No obstante, la Cancillería dice que, ante el aumento de solicitudes de ciudadanos venezolanos, desde 2018 se encuentran en marcha planes de contingencia que tienen como objetivo dar respuesta a las solicitudes de refugio y a la creciente demanda de servicios receptada, y agrega que han dado respuesta a todos los pendientes que existían en el sistema de protección, por lo que Ecuador ha sido reconocido como un referente de buenas prácticas en América Latina.

Según la cartera de estado, ha generado 28.863 resoluciones de la Comisión de Refugio y Apatridia hasta el 31 de mayo de 2021.

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Por su parte, Navarrete agrega que actualmente no hay ninguna respuesta sobre la regularización migratoria en el país para los venezolanos, y que luego del fin de la convocatoria a la visa humanitaria, que fue una tabla salvavidas a la que muchos apostaron en medio de la pandemia, no todos lograron acceder a ella.

“Hubo ciertos pasos que se debían hacer virtualmente y no se lograron por fallas del portal o del sistema informático; y se negaron visas y a muchas personas se les negó, aun habiendo logrado reunir los documentos, incluso cuando eso significó un gasto en medio de una economía escuálida que mantienen acá, y no hubo prórroga ni alternativas para poder enmendar estas solicitudes”, comenta el activista.

En Ecuador, además de los colombianos y venezolanos, se ha conferido también el estatus de refugiado a centenas de ciudadanos de países como Cuba, Afganistán, Yemen y Perú; y a decenas de ciudadanos de Irán, Irak, El Salvador, Nigeria, Rusia, Pakistán, Haití, Camerún, Líbano, Sri Lanka, Ucrania y Yugoslavia.

Ante la situación de que los desplazamientos humanos no se han detenido durante la pandemia, Navarrete dice que la principal obligación de los Estados es responder en términos humanitarios a estas crisis, y en el caso de los venezolanos, pide no olvidar toda la situación de trauma que enfrentan, siendo uno de los problemas más sentidos la alimentación, con siete de cada diez venezolanos con problemas para acceder a alimentos.

Entre las medidas que sugiere el activista al Gobierno ecuatoriano están la regularización extendida, la amnistía migratoria, como lo ha hecho Colombia con los venezolanos, y también armonizar las políticas públicas en la región. “No cabe que un país como Perú militarice la frontera con Ecuador, tiene que haber una voluntad regional con una respuesta articulada y con un punto medio para garantizar el bienestar de esta población vulnerable y no criminizarla”, apunta. (I)