Hace una semana empezaba la Asamblea General de la ONU con la mira puesta sobre el medioambiente, la pandemia y la influencia de EE. UU. Ahora, tras su finalización, esta semana varían los comentarios acerca de qué destacó más y qué conclusiones deja este foro que es usado como vitrina por los líderes mundiales cada año.

Lo primero por recordar es que este 2021 más de 100 mandatarios volvieron a la sede en Nueva York, luego de que en la edición de 2020, en plena pandemia, la mayoría participó de manera virtual. Esta vez se dieron los encuentros presenciales en el marco de la Asamblea.

De acuerdo con The New York Times, esta primera vez de Joe Biden como presidente de EE. UU. era una prueba para él luego de la polémica salida de Afganistán al apuro, en agosto, y tras la rápida toma del poder de los talibanes.

“Se vislumbra una definición de un orden mundial no nuevo, pero sí diferente al que había hasta (que apareció) la pandemia. Por ejemplo, actores que antes eran más marginales en la toma de decisiones y en su presencia, (ahora) incluso aparecen vía telemática para dar sus puntos de vista, como el presidente de China, Xi Jinping. Si fuera un foro que no tuviera trascendencia, no tendrían por qué ir o participar”, dice Michel Leví, coordinador del Centro Andino de Estudios Internacionales de la Universidad Andina, quien añade que la situación actual del mundo hizo que hubiera temas fuertes este año.

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“Por otro lado, tienes al presidente Biden, que habla de una nueva diplomacia, una nueva lógica de temas internacionales, pero al mismo tiempo de una forma no diplomática (que) termina generando una alianza con Reino Unido y con Australia sobre tecnología militar muy importante en perjuicio de un aliado como Francia”, apunta Leví, para quien cada vez es mucha más limitada la capacidad de acción de EE. UU. en el sistema de las Naciones Unidas, pues ya no está solo y hay otros poderes que también tienen capacidad de acción, como China o incluso Rusia.

Justamente la Asamblea General se celebraba este año con dos sonadas peleas para dirimir quién debía usar el podio de Naciones Unidas para hablar en representación de Afganistán y de Birmania tras el derrocamiento este año de sus respectivos Gobiernos. Los dos casos se cerraron este lunes con tablas, pues ni los embajadores de esos anteriores Ejecutivos —que continúan siendo los representantes oficiales de sus países en la ONU— ni las nuevas autoridades que asumieron el poder por la fuerza intervinieron en los debates, según EFE.

La situación en Afganistán fue abordada esta semana en numerosos discursos y reuniones paralelas, con repetidos llamamientos a dar prioridad a la entrada de ayuda humanitaria en el país y a exigir a los talibanes el respeto de los derechos humanos, pero sin apenas acciones concretas.

Sin embargo, el futuro de este tipo de foros no se ve amenazado, porque los jefes de Estado siempre van a tener la necesidad de diálogo en un mecanismo en el que se puedan presentar los temas que los relacionan. Además de ver quién tiene mayores alternativas, tomando en consideración también que los actores no estatales cada vez tienen más peso, como las empresas transnacionales u organizaciones no gubernamentales.

El propio Biden ha dicho que, pese a sus diferencias con China, no busca una nueva Guerra Fría.

“Es importante tener un foro multilateral donde los jefes de Estado se puedan juntar y reflexionar sobre la paz y estabilidad internacional. La alternativa sería una escalada de conflicto directo que la historia ya demostró lo difícil (que es) de sobrellevar. Por supuesto que queda mucho por hacer para que exista un sentimiento de concreción de acuerdos y respeto al ordenamiento internacional, y creo finalmente (que) en eso se debe trabajar”, comenta Esteban Santos, analista y experto en derecho internacional, quien resaltó como positiva la intervención de la comitiva ecuatoriana en la Asamblea.

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Promesas que avanzan

Para la propia ONU, dos asuntos estaban por encima de todo en la agenda de cara a esta semana de reuniones: avanzar en la vacunación contra el coronavirus a escala global y lograr nuevos compromisos en la lucha contra la crisis climática.

Así los había señalado de antemano el secretario general, António Guterres, que se ha entrevistado en los últimos días con prácticamente todos los líderes que han pasado por Nueva York.

“Estamos esperanzados por los mensajes que hemos oído, pero está claro que queda mucho por delante en ambos temas”, resumió hoy su portavoz, Stéphane Dujarric.

Para Leví, el tema ambiental está muy presente en la agenda internacional, y eso se vio en la cita.

Dos muestras de esto son que Biden dijo que ayudará a financiar a países en desarrollo para enfrentar el cambio climático —gastaría $ 11.400 millones al año con ese fin, según cálculos de CNN—, mientras que Xi anunció que China ya no financiará centrales de carbón en el extranjero. Sin embargo, se deberá esperar para ver si lo cumplen y cómo.

En cuanto al COVID-19, el presidente de la Asamblea General de la ONU, el maldivo Abdulla Shahid, dijo que constató una “fuerte voluntad de los Estados miembro para resolver el problema de la equidad de vacunas, y que están listos a comprometerse a entregar recursos y vacunas para garantizar que el mundo esté vacunado lo más pronto posible”.

“El número elevado de participaciones presenciales, la confianza en el aumento de la vacunación y el respeto de las medidas de protección son una indicación clara de los dirigentes mundiales de que se puede volver a una diplomacia normal”, añadió Shahid en una entrevista con AFP. (I)