Capturar a Jorge Glas dentro de la Embajada de México, en Quito, no fue una decisión precipitada o de última hora, el presidente Daniel Noboa tuvo en mente esa idea por varios meses. Es lo que el mandatario ecuatoriano reveló en un reportaje que publicó sobre él la revista estadounidense The New Yorker.

Noboa contó que la fiscal general del Estado, Diana Salazar, por medio de testigos del caso Metástasis, había tenido conocimiento de que el exvicepresidente supuestamente estaba confabulando en contra del Gobierno. “Es una figura muy oscura”, dijo el presidente.

En la entrevista, el jefe de Estado aseveró que durante el gobierno de Rafael Correa “si eras un cártel, tenías que hablar con dos tipos (Jorge) Glas y otro tipo, José Serrano, que era el ministro del Interior”. Contó, además, que pidió a Estados Unidos -lugar donde reside el exministro- que lo arrestaran, pero su solicitud no ha sido acogida.

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John Lee Anderson, el periodista que entrevistó al presidente ecuatoriano, indicó en su reportaje que José Serrano negó las acusaciones en su contra y las calificó de “infundadas”; mientras que el abogado de Glas también rechazó los señalamientos de su cliente, de quien dijo no haber estado involucrado en acciones contra el Gobierno ni tener nexos con narcotraficantes.

Líneas más adelante, el reportaje recoge otros comentarios de Noboa acerca del exvicepresidente -que actualmente se encuentra recluido en la cárcel La Roca, en Guayaquil-. “Si sale de la cárcel, tiene poder”, dijo Noboa. “El día que habla, toda la estructura se derrumba”, añadió.

Para el momento de la entrevista todavía Estados Unidos no reaccionaba respecto de la detención de Jorge Glas en la embajada mexicana, el 5 de abril. Aquel silencio momentáneo de Washington, así como de Canadá y China, para Noboa fue una señal de que estaban de acuerdo con la incursión policial en la sede diplomática. No obstante, días después la Casa Blanca se pronunció diciendo que la actuación de Ecuador puso en riesgo los cimientos de las normas diplomáticas básicas”.

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Que México, Nicaragua, Venezuela y Colombia condenaron la irrupción a la embajada fue tomado por Noboa como un complot fomentado por Rafael Correa y sus aliados.

“Tienen que mostrarme como un neonazi, porque les he estado quitando a sus votantes más moderados”, dijo. “Quieren ponerme en esa caja porque es difícil pelear conmigo cuando estoy en el centro”. Entre risas, agregó: “Es como una pelea de M. M. A.: los ganaría a todos, porque tengo juego en el suelo y puedo patearlos y golpearlos. Pero si me pusieran en un combate de boxeo, probablemente perdería, porque es lo único que saben hacer”, dice el reportaje.

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Al final, Daniel Noboa justificó su decisión y añadió que de no hacerlo habría perdido la consulta popular y referéndum del 21 de abril. “Si Glas hubiera escapado, habríamos perdido el referéndum, porque nos habría hecho parecer débiles”, aseveró el mandatario.

Tras la publicación del reportaje, el expresidente Rafael Correa reaccionó contra las afirmaciones ahí contenidas que señalan a su gobierno de corrupto y que él huyó a Bélgica. Sobre la situación de Jorge Glas, el exmandatario comentó que su captura “no tiene precedentes en la historia, ni siquiera en las más brutales dictaduras militares latinoamericanas y destroza la Convención de Viena de 1951, la de Caracas de 1954, la Constitución ecuatoriana e incurre en los delitos tipificados en los artículos 111 y 125 del Código Integral Penal del Ecuador”.

Además, Correa criticó las acusaciones de que Glas y Serrano tenían relación con cárteles de la droga. “No muestra una prueba, ni siquiera algo de lógica”, reprochó el político al periodista estadounidense. (I)


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