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“Recibimos presiones de la Presidencia para no sacar a Nilsen Arias”, dice Jorge Cisneros, exgerente de Comercio Internacional de Petroecuador

Jorge Cisneros Ortega fue gerente de Comercio Internacional de Petroecuador, por cinco meses, en 2017. Reveló perjuicios millonarios en las ventas petroleras.

QUITO (02-01-2022).- Jorge Mauricio Cisneros, exgerente de Comercio Internacional de Petroecuador, durante una entrevista con El Universo, en la oficina de Quito. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

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Con Jorge Cisneros Ortega terminaron siete años en que Nilsen Arias Sandoval estuvo al frente de la Gerencia de Comercio Internacional de Petroecuador. Cisneros lo reemplazó en junio de 2017, recién iniciado el gobierno de Lenín Moreno. Con Cisneros se confirmaron las pérdidas por las ventas anticipadas de crudo entregadas a Petrochina, Unipec y Petrotailandia, y se planteó la necesidad de renegociar estos contratos.

Su casa fue allanada el 1 de noviembre pasado en medio de un gran operativo liderado por la Fiscalía, que dejó siete detenidos que habrían cometido cohecho en negocios de Petroecuador. Los agentes se llevaron su computador y otros dispositivos, pero Cisneros no fue aprehendido ni está siendo procesado.

En entrevista con EL UNIVERSO, Cisneros cuenta qué irregularidades encontró en la estatal petrolera, qué tuvo que enfrentar por oponerse a los contratos con esas tres asiáticas y el porqué su cargo solo duró cinco meses.

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¿Qué encontraron en Petroecuador?

Encontramos una empresa completamente desarmada, en la cual existían funcionarios con agendas propias. A Raúl De la Torre se le pidió la renuncia el mismo día de nuestra posesión y a Nilsen Arias, a las 32 horas.

¿Cómo fue la salida de De la Torre?

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Lo encontramos en el piso de la Gerencia General apenas llegamos y ofreció ser el intermediario entre el gerente y el contralor (Pablo Celi De la Torre), del que decía ser sobrino. Le dijimos que no necesitábamos ningún enlace ni recadero. Después, cuando salimos de Petroecuador (el 6 de noviembre de 2017) él regresó y comenzó la persecución contra nosotros con más de 40 exámenes especiales para el cortísimo periodo que estuvimos, cinco meses, y solo han encontrado que nuestro trabajo estuvo bien hecho.

¿Y cómo salió Nilsen Arias?

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Recibimos presiones de la Presidencia para no sacar a Nilsen Arias, pero el gerente general, Byron Ojeda, lo sentó en su oficina y le dijo que renuncie.

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¿Y por qué no salió Andrés Racines, que ahora está procesado por cohecho?

Él habría tenido parentesco con un viceministro del área jurídica y parece que eso le daba poder político. Lo bajé de cargo a asistente y lo mandé hacer inventario en las sucursales.

¿A quién más sacaron?

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Le sacamos al gerente de Logística y Abastecimiento, al procurador general, a toda la plana. Todos fueron desfilando. Por ejemplo, para pagar una planilla legítima a los contratistas había el negocio. Tu planilla si no se hacía negocio quedaba invalidada, pero si se hacía negocio estaba pagada. Y otra cosa, es un negocio tremendamente bueno los juicios contra Petroecuador. A Petroecuador le chantajeaban de tal manera que perdía los juicios y venían las indemnizaciones. En cinco meses montamos un sistema automatizado de seguimiento de juicio, de tal manera que comenzamos a ganarlos.

¿Y qué encontraron en la parte técnica?

Una Refinería de Esmeraldas que se caía a pedazos. Tenía una unidad de FCC, el corazón del proceso de refinación, a punto de estallar; unidades catalíticas destrozadas; tanques abiertos y negociados que impedían el proceso de contratación para solucionar los problemas. ¿Qué tuvimos como resultado? Oposición en varios estamentos que decían que esa refinería sí funcionaba. ¡Ahí está! No funciona. Ha declinado en este momento más del 80 % de su capacidad de producción y contamina la ciudad de Esmeraldas.

¿Y en lo que concierne a las ventas de crudo?

En la parte de comercio internacional transparentamos cómo se estaba comprometiendo un volumen excesivo de crudo, incluso en algún caso hasta diez veces más de lo necesario para pagar los créditos financieros, y encima con los precios del crudo descontados. Claro, no podía demostrar en ese entonces que habría el prejuicio porque no tenía con qué comparar este precio.

Ustedes sacaron la primera venta spot, a precio de mercado, que no se había hecho en muchos años durante el correato. ¿Cómo lo hicieron si el crudo estaba comprometido a las asiáticas?

El crudo ecuatoriano es especial. No es que se comercialice en todo el mundo. Tiene ciertas características que, si no haces ventas spot, no tiene comparación. Y la normativa interna de Petroecuador dice que el 10 % de la producción se debe vender spot. Lo primero que hice fue ver los contratos. Primero tenía solo los contratos petroleros, pero estos estaban atados a contratos financieros, a créditos manejados por Ministerio de Finanzas. Pedimos esos documentos a Finanzas.

Entonces tuvieron que reunirse con Willam Vásconcez, que era el subsecretario de Financiamiento Público en Finanzas y que ahora también está procesado por cohecho.

Efectivamente, nos reunimos con dicho funcionario para pedirle que nos entregue los contratos financieros que estaban atados a los contratos de crudo. El lunes siguiente a la reunión estuvo en mi oficina y, en lugar de llevar los contratos, me presentó una hoja que decía que estos contratos son confidenciales. Nunca pudimos obtenerlos.

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¿Y cómo sacaron la venta spot?

Los contratos decían que se podía entregar el 10 % más o el 10 % menos del crudo mensual ya comprometido. Había otros que decían más menos el 6 %. Ahí descubrí que sí se podían hacer ventas spot. Orden mía, que se despache la menor cantidad de crudo posible para que nos sobre producto para una venta spot.

Seguro recibió reclamos

Sí. Les caí mal. Se comunicaron de Petrochina, de Unipec y de Petrotailandia pidiéndome explicaciones. Nosotros hicimos el primer spot solo con una meta: desnudar el real diferencial de nuestro crudo y decir que lo podemos vender con premio y no con castigo. La diferencia fue aproximadamente de $ 8 más con respecto a lo que se daba a las empresas asiáticas.

Y cómo reaccionaron las comercializadoras internacionales, que son las que pagaban los sobornos por estos negocios.

Las comercializadoras, los traders, no aparecían en ningún lado porque los contratos eran directos con las empresas estatales.

¿Alguna vez se encontraron con Antonio Peré metido en estos negocios?

La verdad es que ese nombre no consta en ningún contrato ni comunicación al que yo haya tenido acceso, no conozco a ese señor; con todo lo que pasó posteriormente y por los medios de comunicación, ahora sí sé de quién se trata.

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¿Y el spot ya les permitió pedir una renegociación de los contratos?

Era un buen argumento, pero no lo suficientemente fuerte como para echar abajo esos contratos. Lo que nos dijeron en Houston los de Petrochina: los contratos están firmados. Pero pudimos encontrar un segundo argumento que fue un acto de suerte. La revista Argus comunicó que no iba a publicar más el precio internacional del Coque 40, que era uno de los componentes que contemplaban los contratos para fijar el precio del petróleo. Era mandatorio. Entonces dije: Vaya, qué suerte, los contratos desde este momento para mi modo de ver son inejecutables. Como no teníamos el apoyo político, nos fuimos a la Presidencia de la República, a la Contraloría General del Estado y a la Procuraduría General del Estado a decirles: señores, necesitamos el apoyo de ustedes para que estos contratos se declaren inejecutables.

¿Y cuál fue la repuesta?

Hasta ahora… Pero lo del coque 40 nos abrió varias disyuntivas. Primero, ¿a cuánto facturo? Y segundo, si no puedo facturar, ¿debo seguir entregando crudo? Sabíamos que si no entregábamos incumplíamos los contratos. Así que seguimos entregando y mandé facturas provisionales con el precio que habíamos obtenido en la venta spot, $ 8 más caro. ¡Se armó el petardo! Se empezaron a romper las relaciones entre, básicamente, Jorge Cisneros y las empresas petroleras.

¿Qué discutieron con las asiáticas?

Nos fuimos a Houston y les hicimos entender que los contratos tenían muchas irregularidades. Fue una reunión corta. Paralelamente, yo había regado rumores entre varias empresas de que iba a pagar los créditos a las asiáticas y que necesitaba inversionistas. Esto lo hice en forma confidencial y se corrió como pólvora. Empecé a recibir cartas de intención de inversionistas europeos, londinenses, estadounidenses y hasta de la misma Vitol. Era una figura que seguramente no iba a funcionar porque el pago lo tendría que haber decidido el Ministerio de Finanzas que nunca estuvo de acuerdo en eliminar esos contratos.

Iba a ser difícil que Finanzas acepte algo así. ¿Cómo lo iban a lograr?

Teníamos en mente proponerle a Petrotailandia que le pagábamos el préstamo, pues era el menos cuantioso, $ 600 millones, y con eso liberábamos el crudo comprometido. Me fui a Tailandia y me sorprendió que era solo una oficina en una torre. Si uno va a Petroecuador, hay un edificio que dice Petroecuador y lo mismo a Petrobras y a cualquier otra petrolera estatal. Aquí era una oficina. Me dio la impresión de que Petrotailandia solo era un trader. Les pregunté por qué hicieron este contrato, primero, sabiendo que es ilegal; segundo, sabiendo que no había el crudo suficiente para entregarles; y tercero, a un interés de chulco. Me respondieron que un funcionario de Petroecuador había ido, se había sentado en el mismo lugar donde estaba yo y que les había ofrecido este negocio: volumen de 10 veces más de petróleo, a precio descontado, a cambio de $ 600 millones a una tasa de interés de entre 7 y 9 %.

¿Y las empresas chinas?

El Ministerio de Finanzas tenía una cuenta en el banco CDB (China Development Bank) de China y la plata del crudo se iba allá, a libre disposición de los chinos. Los chinos hicieron y deshicieron. Es más, cuando yo comencé a facturar a precios más altos, ellos retuvieron los fondos, $ 1.000 millones. Recibí una llamada del viceministro de Finanzas diciendo que estoy atentando contra el país. Entonces, decidimos dar una rueda de prensa el lunes 6 de noviembre (de 2017), a las 09:00, para denunciar los impases, decir que los contratos eran impracticables y anunciar que teníamos $ 600 millones para pagar a los tailandeses. Si es que el país lograba conocer estos temas, ya era difícil que se echen atrás porque si teníamos financiamiento al 3,5% de interés para qué íbamos a estar pagando el 8,5 % a los tailandeses. Eso hubiese sido histórico.

¿Por qué no se dio esa rueda de prensa?

A las 08:00 de ese día, el gerente general recibió una llamada de la Presidencia y le dijeron que estaba destituido y salió todo el equipo. En ese momento nos preguntamos, cómo se enteraron de lo que íbamos a decir. Creo que ahora me explico. En el área de Comercio Internacional había personas que no les interesaba que la verdad salga a la luz; alguno de ellos están siendo procesados. (I)

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