Votamos por sus promesas, no solo fue la única opción sino que la otra era lo peor de lo mismo. ¿Sin embargo, ahora qué tenemos? Con mil millones solucionó la vacunación, pero ¿y lo demás qué?, la inseguridad es peor que antes y no nos permiten defendernos; dijo que tendríamos permiso para portar armas, ahí están los discursos con los agricultores, ganaderos, y qué, todo igual, peor.

Las cárceles, no se digan, de peor en peor. Y del desgobierno, ¿qué me dice, mantiene muy junto a correístas por todo lado, ¿y a esto llama cambio? En finanzas, arrancó muy bien el ministro excelente, luego forzado lo reemplazó por un amigo sin experiencia; ¡increíble! Sin embargo, los bancos van bien, se cobra hasta por averiguar el saldo y por el más mínimo servicio, ¡qué maravilla! Y ahora nuestra esperanza está trunca, unos dicen que está tan bien rodeado que no le dejan oír ni ver ni sentir. Pero yo no creo sus más de sesenta objeciones al aborto, nos dicen que la Iglesia tiene más gobierno, más decisión. En el mes de junio nuevamente salvajes arremetieron, y Gobierno, nada; muertos, sí, militares que no se les permite defenderse ni defendernos. Y la Iglesia es la que medió, la única que nos salva, ¿pero qué hay de independencia de Iglesia y Gobierno? Pues, decídase, o nos deja –(en adelante)– defendernos a todos y vamos a tener seguridad, vamos a tener Gobierno o lo que le sobra es nada más para que quede un nombre, una placa, y de obras nada. (O)

Raúl González Tobar, Manor, Georgia, EE. UU.