La campaña electoral presidencial ha incorporado un actor inédito: la inteligencia artificial (IA). Herramientas avanzadas permiten crear videos alterados, clonar voces y manipular imágenes con realismo alarmante. Este fenómeno no solo desafía la credibilidad de los candidatos, sino también la capacidad de discernimiento ciudadano.
Luego del debate presidencial, ¿qué?
La IA imita movimientos de labios, tonos de voz y hasta figuras mediáticas para generar contenido falso. Los candidatos Luisa González y Daniel Noboa han sido víctimas de montajes que los vinculan con figuras políticas extranjeras o declaraciones falsas. Estos materiales circulan masivamente en redes sociales, donde su verificación es lenta frente a su viralización.
Aunque plataformas como X tienen penetración limitada, la IA facilita la creación de campañas de difamación a bajo costo. Expertos advierten que, aunque no mueven preferencias de indecisos, sí refuerzan sesgos preexistentes.
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Elecciones presidenciales en Ecuador 2025
Frente a esta realidad, los votantes deben adoptar una postura crítica. Verificar fuentes, desconfiar de contenidos sensacionalistas y evitar compartir información no contrastada son medidas clave. La educación digital se convierte en un pilar para evitar que la desinformación distorsione el debate público.
El CNE y medios de comunicación enfrentan la tarea de contrarrestar estos fenómenos. Sin embargo, la velocidad de las redes sociales supera con frecuencia los mecanismos de verificación tradicionales. Se requieren protocolos ágiles y colaboración internacional para combatir estas prácticas.
La experiencia ecuatoriana sirve como alerta regional. La IA, herramienta de progreso en otros ámbitos, aquí evidencia su lado oscuro. La democracia digital exige innovación tecnológica, mecanismos éticos y ciudadanos para garantizar elecciones libres de manipulación. (O)
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Roberto Camana-Fiallos, escritor y docente investigador, Ambato