Desafortunadamente, en nuestro país pocas veces los cuestionarios para los debates son completos; estos suelen no abordar los grandes problemas que tenemos y solucionar nuestros males.
Luego del debate presidencial, ¿qué?
El cuestionario de preguntas para el debate presidencial del pasado 23 de marzo muy posiblemente no fue desarrollado por investigadores científicos, quienes muchas veces son olvidados; sin embargo, son muy necesarios para discutir los males que afrontamos. El cuestionario utilizado contiene muy pocas variables de análisis; esto es un limitante para el buen desempeño de los candidatos. El otro problema fue el poco tiempo disponible. Pero a la par también para el éxito de este debate fue muy importante que los candidatos muestren sobriedad en los temas que exponían con sapiencia. Al final, contando con estos condicionamientos, Daniel Noboa estuvo mejor porque presentó propuestas y datos de sus planes, pero la candidata Luisa González esquivó contestar preguntas de su oponente, mostró experiencia en viveza criolla y acusó a su oponente de narcotráfico sin mostrar pruebas. En suma, González mostró que no está preparada para dirigir el destino del país.
Elecciones presidenciales en Ecuador 2025
Pero al cuestionario que no es producto de un diagnóstico le faltaron tres importantísimas variables. Primero, vivimos en los últimos años con el cambio climático y calentamiento global, que está afectando a muchos campos de la vida de la población mundial. Segundo, el problema cultural está afectando a todas las actividades y vida de la población ecuatoriana y de América Latina, y es un obstáculo para el desarrollo. Y tercero, nuestro país debe inculcar en todos los niveles educativos la investigación científica y la formación de científicos.
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Si el Ecuador no cambia en su cultura, las probabilidades de crecer y desarrollarse serán casi siempre las mismas constantes que todavía no se toman en cuenta en el campo del desarrollo, incluso si hubiera recursos, medicinas en los hospitales, buen equipamiento en escuelas, colegios y universidades; y si hubiese trabajo, las probabilidades sin cambio cultural serían cambios momentáneos, que no llevarán al desarrollo. (O)
Carlos Puga Valencia, investigador, Quito