Los decretos ejecutivos de Donald Trump mantienen en vilo a todo el mundo. Uno de ellos es el que, para efectos de su gobierno, solo existen dos géneros: el masculino y el femenino. De un solo plumazo ignora a los grupos incluidos en siglas de difícil seguimiento: LGBT, LGBTQI+, etc. La posición binaria de Trump considera que la variable solo puede tomar dos valores. Las otras variantes no existen o deberían corregirse por ser anomalías.

Donald Trump restringe los procedimientos de transición de género en menores

Esta posición extrema no encaja con la situación demográfica de los Estados Unidos. El año pasado la encuestadora Gallup reportó que el 7,6 % de los adultos no se identifican ni como hombre ni como mujer y el 6,8 % prefirió no responder. El 7,6 % se ha duplicado con respecto a 2020, lo cual indica que la tendencia es ascendente, pero que tendría un techo de 14 %, es decir, 36 millones de estadounidenses. Extrapolar estas cifras al Ecuador es riesgoso. Pero si se hacen los cálculos, un millón de ecuatorianos no se identificarían ni como hombre ni como mujer. Los heterosexuales somos la gran mayoría, pero los que no lo son representan una minoría respetable que requiere un especial diseño de políticas públicas. No solo el desprecio y escarnio.

¿Cómo se entiende la sentencia de la Corte Constitucional respecto al caso de la niña trans y una escuela de Santa Elena?

El decreto de Trump se promulga meses después de que la Corte Constitucional del Ecuador publicara la sentencia 95-18-EP/24, en la cual se opta más bien por una posición no binaria. Se trata del caso de un niño de 5 años que al nacer se le había asignado el sexo masculino, pero que al entrar a una escuela privada en Salinas el 2017 comenzó a portarse como una niña. Los padres de nacionalidad española acusaron al colegio de que CLAG (como se denomina al niño para mantener la privacidad) había encontrado un ambiente hostil en el colegio. Las autoridades no habían implementado el debido acompañamiento para enfrentar la incongruencia de género. Este caso tomó más de siete años en resolverse y la familia ya se encuentra en España.

El colegio argumentó que sí había tomado las medidas necesarias, que incluía por ejemplo usar el baño de profesores. La niña no quería entrar al de varones y no se le permitía entrar al de niñas. Asimismo, se optó por juntar a niños y niñas en una sola formación para incorporar a CLAG. A pesar de las medidas, la Corte dictaminó que no fue suficiente.

El caso ha despertado una polémica en el Ecuador, y es solo uno de muchos que están por venir, como lo anuncian los estimados demográficos. El país debe estar preparado para un nuevo escenario que incluye variaciones a la heterosexualidad.

En este contexto cabe mencionar el caso de Roberto Izurieta, quien, habiendo hecha pública su homosexualidad hace años, fue nombrado por el presidente Daniel Noboa como secretario de Comunicación. En este sentido cabe pedir tres aplausos. El primero a Noboa por haberlo nombrado a riesgo de una reacción moralista del país. El segundo para el Sr. Izurieta, quien se desempeñó profesionalmente sin tener una vida paralela y escondida. Y el tercero a la sociedad ecuatoriana que asimiló sin mucho aspaviento, con pocas excepciones en las redes, la presencia de una persona no binaria como el portavoz de un nuevo gobierno. (O)