El fin de año será diferente. Muchos sectores productivos que dependen de sus ventas en esta época sufren graves crisis de demanda y de oferta. Los hogares ecuatorianos consumirán menos durante la temporada navideña, mientras la oferta de bienes y servicios disminuiría, de mantenerse los prolongados horarios de racionamiento de energía eléctrica. Ante este panorama, las empresas priorizan mantener su liquidez, reprogramando sus deudas mientras ajustan al mínimo sus gastos. Juegan a sobrevivir a esta etapa aciaga.

Las numerosas cadenas de suministros que sufren esta doble crisis corren el riesgo de desarticularse y/o perder competitividad. Es necesario, pero no suficiente, identificar iniciativas de corto plazo (búsqueda de mercados; financiamiento; reducción de costos y/o mayor calidad de producto, etc.) que mejoren la competitividad de las cadenas de suministros para mantener las conexiones con el consumidor.

Es el turno de los innovadores radicales con visión de mercado. De intervenir la pobreza creciente invirtiendo en innovaciones que creen mercados en medio de la escasez, según lo recomiendan Clayton Christensen, Efosa Ojomo y Karen Dillon en su libro La paradoja de la prosperidad (Harper Enfoque, 2019). Es la hora de soluciones nuevas que conviertan a los problemas de hoy (falta de energía eléctrica, inseguridad, desempleo) en base para su éxito comercial. De productos y servicios más simples y baratos para una población que pierde a diario su capacidad de compra, creando nuevos empleos y utilidades en nuevas cadenas de suministros, modificando hábitos y cultura en la sociedad.

Visibilicemos a los visionarios que han decidido no ser parte de la crisis que nos azota. Por ejemplo, Ecuador debe asombrarse por lo que en Manabí se está, literalmente, cocinando: la nominación de Manabí como Región Gastronómica Mundial será base de una nueva dinámica de negocios de la alimentación, capaz de exportar emprendedores que posicionen globalmente la gastronomía manabita o de detonar un nuevo tráfico de clientes para el turismo gastronómico–cultural. Estas serán las puntas de un iceberg soportado en el esfuerzo pionero de Orazio Belletini, quien evoca la visión y propone la estrategia, articula la cooperación del gobierno provincial e internacional y convoca a la construcción de nuevos mercados para la oferta gastronómica manabita.

Que ocurran más creaciones de mercados en otras regiones del país. Que los líderes de sectores económicos de Guayas, por ejemplo, innoven sus estrategias empresariales y sectoriales aprovechando la crisis actual. Que sean capaces de generar nuevos mercados internos y externos a la región, transformando hábitos del consumidor mediante nuevos productos y servicios más baratos, que catalicen nuevos hábitos, acordes a esta nueva normalidad caracterizada por pobreza, escasez de energía e inseguridad. Que catalicen nuevo valor económico y social con los recursos hoy a su disposición.

Que los emprendedores ecuatorianos generen nuevas soluciones y mercados; valor, empleo y utilidades desde la pobreza creciente. (O)