La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada el 24 de octubre de 1945, después de que la mayoría de los 51 Estados miembros signatarios del documento fundacional la ratificaran oficialmente. En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, que es la Asamblea General.
La ONU ha evolucionado a lo largo de los años para seguir el ritmo de un mundo que cambia rápidamente. Pero una cosa ha permanecido igual: sigue siendo el único lugar de la Tierra donde todas las naciones del mundo pueden reunirse, discutir problemas comunes y encontrar soluciones que beneficien a toda la humanidad.
Fue una prioridad vital de los líderes mundiales, especialmente de las naciones que sufrieron las dos guerras mundiales. Franklin D. Roosevelt, su principal mentor, no pudo ser testigo final de su creación, por fallecer medio año antes de su fundación.
Estamos a punto de elegir un nuevo secretario general de la organización. Los anteriores no hicieron mucho beneficio, especialmente el actual, António Guterres, portugués, quien no ha podido evitar ni terminar las guerras de Ucrania e Irán, que hoy amenazan la paz mundial. Igual, el narcotráfico y el terrorismo son las nuevas amenazas. Es fundamental siempre escoger bien, pero mucho más esta vez. Existen varios candidatos. Muchos coinciden en que le toca a la América Latina.
Ivonne Baki, exembajadora de Ecuador en Estados Unidos y en Francia, ha sido postulada por Líbano para ese altísimo cargo. Ella ostenta esa doble nacionalidad, ecuatoriana y libanesa por igual. Nuestro país, en reconocimiento a su buen desempeño, elevadas calificaciones y reconocidas habilidades, debería apoyar su nominación. Lo merece; sería una gran distinción una ecuatoriana en tan destacada posición.
Le elección no es un procedimiento fácil ni está libre de controversias o juegos de poder.
Ella cuenta con la simpatía del presidente de EE. UU., Donald Trump, y tiene la ventaja de ser de ascendencia árabe, que podrá mediar y facilitar los permanentes conflictos del Medio Oriente. Deberá lograr que Israel no se oponga, país clave en esa región. Habla fluidamente inglés, francés, alemán, español y árabe, las últimas como lenguas nativas.
Deberá competir con Michelle Bachelet de Chile, Rafael Grossi y Virginia Gamba de Argentina, Christiana Figueres de Costa Rica, Abdoulaye Bathily de Senegal y Macky Sali de Burundi. El Consejo General de quince miembros deberá conocer los nombres propuestos, y quienes reciban más de nueve votos y ningún veto pasarán a ser considerados por la Asamblea General. El elegido ejercerá su periodo de cinco años, desde enero de 2027 hasta diciembre de 2032.
Baki puede ser una muy buena opción, considerando que el Gobierno chileno decidió no auspiciar la candidatura de Bachelet. El Gobierno de Daniel Noboa está obligado moralmente a dar su apoyo a nuestra compatriota. No se trata de simpatías personales o ideológicas, sino de escoger las personas más capaces e idóneas para desempeñar tan delicada responsabilidad. (O)











