Hace pocos días asistí al aniversario por los 30 años de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), un evento que celebró los logros de una institución que ha transformado la educación en Ecuador. En tres décadas, y sin recursos públicos, la UEES pasó de 40 estudiantes a más de 6.000, ofreciendo 40 carreras, dos doctorados y obteniendo acreditaciones internacionales, incluido su reconocimiento en Estados Unidos. Con infraestructura de clase mundial y posiciones destacadas en rankings globales, la UEES se ha consolidado como una marca país y símbolo de excelencia académica.

En estos 30 años, la UEES ha implementado tecnología avanzada, como su sala de simulación médica, formando profesionales con habilidades prácticas. Ha promovido valores cívicos y vinculado la educación con investigaciones en sostenibilidad y políticas públicas, fortaleciendo su liderazgo y proyección internacional.

Durante la sesión, dos frases me impactaron profundamente. La primera, del rector Dr. Isidro Fierro, que citó a John F. Kennedy: “No le preguntes a tu país qué puede hacer por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. La segunda, del canciller Dr. Carlos Ortega Maldonado, que afirmó: “La falta de visión y planificación es la verdadera oscuridad”. Estas palabras resonaron como un llamado urgente.

La visión es el motor que impulsa la creación y transformación. Sin ella, caemos en el estancamiento, incapaces de trazar un camino claro hacia el futuro. Sin embargo, la visión no basta. Es indispensable el liderazgo para convertir esa claridad en acción. Un verdadero líder no solo imagina un mejor destino, sino que inspira a otros y traduce esa inspiración en planes concretos, sosteniendo la energía con consistencia frente a los obstáculos.

La verdadera oscuridad no es tan solo la falta de visión: también la ausencia de liderazgo capaz de actuar con determinación. Muchas veces, las organizaciones tienen una visión, pero fallan en ejecutarla. En otros casos, hay liderazgo, pero sin un norte claro. La transformación ocurre solo cuando visión y liderazgo convergen.

Necesitamos imaginar en todos los espacios empresas, universidades, ciudades, el país un mejor destino y líderes decididos a ejecutarlo con firmeza. El aniversario de la UEES nos recordó que el cambio es posible. Y como se dijo en esa sesión, si no avanzamos, retrocedemos. (O)