En marzo de 2024, tras una reunión con representantes de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el presidente Daniel Noboa se comprometió con las libertades de prensa y expresión al firmar las declaraciones de Chapultepec y Salta. “Si no se respeta a la prensa, no se respeta a las personas”, dijo entonces el mandatario.
Hoy la SIP muestra preocupación por “una serie de acciones de distintas entidades, incluyendo un organismo del Estado ecuatoriano, que podrían constituir represalias indirectas contra Gráficos Nacionales”, editora de los diarios Expreso y Extra. Estos medios de comunicación atribuyen al Gobierno de Daniel Noboa dichas acciones para “someter su línea editorial, afectando el derecho a la libertad de expresión y de prensa en Ecuador”.
Toda voz sobre una amenaza o posible amenaza a la libertad de expresión y de prensa debe alarmar a la sociedad y quienes hacemos periodismo serio tenemos la obligación de alzar la voz para advertir los riesgos de silenciar la verdad.
Publicidad
George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos lo tenía claro y lo enfatizó: Si nos quitan la libertad de expresión nos quedamos mudos y silenciosos y nos pueden guiar como ovejas al matadero.
Claro que los medios de comunicación y los periodistas estamos sometidos a las leyes y obligaciones tributarias del país, pero una cosa distante es el control y otra la persecución de la que habla Granasa, advierte la SIP y no puede admitirse en ninguna nación democrática.
La SIP observa intentos de revertir la titularidad accionaria de Granasa hecha hace varios años, medida que a su juicio genera inseguridad jurídica y posibilita una injerencia indebida en la estructura societaria de un medio de comunicación.
Publicidad
Cualquier indicio de atentado a la libertad de prensa debe alertar a los Gobiernos que deben estar vigilantes a que ningún funcionario actúe fuera de las normas éticas y legales, porque de lo contrario también es responsable. Las libertades son puntales de la democracia. (O)





















