En el Diccionario de la lengua española consta filático con una acepción: ‘Que emplea palabras rebuscadas y raras para exhibir erudición’. Y en hablador están los sentidos de ‘que habla mucho, con impertinencia y molestia de quien lo oye’, ‘que cuenta todo lo que ve y oye’, ‘fanfarrón, valentón o mentiroso’.

Con esta base tenemos un indicio débil para afirmar que esos dos vocablos son sinónimos; no obstante, podemos encontrar más argumentos en el grupo léxico de filático. Veamos.

En su familia léxica está filatero, que alude a una persona que usa de filatería, y esta voz denota palabrería, circunloquio, empleo excesivo de vocablos para decir cualquier asunto o con el fin de engañar o persuadir. También significa abundancia de términos rebuscados.

Indaguemos más sobre filático. En el Diccionario académico de 1917 se publicó con los sentidos de ‘trapacero’ y ‘caprichoso’. Notemos que trapacero se puede sustituir por estafador, timador o embaucador. Y estas personas se valen de la verbosidad para convencer al interlocutor.

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El panorama queda más despejado con la cita siguiente: «Bruto, no se dice filático, sino filatero, bramó Don Ambrosio… Tus vacuas palabras sin sentido son “palabras y palabras”, como dice Hamlet en el drama de Shakespeare» (Muñoz, M., 2000, p. 93). En este punto podemos percibir la sinonimia entre filatero y hablador.

Aunque en los diccionarios no constan como sinónimos directos, filático y hablador comparten los sentidos de ‘filatería y palabrería’. En conclusión, filatería equivale a verbosidad persuasiva, y esto se relaciona con labia y hablador. (F)

FUENTES: Diccionario de la lengua española (versión electrónica), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española; Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española, de la Real Academia Española; La tierra morlaca (2000), de Manuel Muñoz Cueva.