Lady Diana Spencer nació en una de las familias más tradicionales de Inglaterra, sin embargo durante su niñez y adolescencia vivió prácticamente con gran privacidad y en el anonimato, pese a que su padre era un conde y este tenía mucha cercanía con la familia de la reina Isabel II.

La Casa de Windsor —de origen alemán y conocida hasta la I Guerra Mundial como Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha— es actualmente la casa reinante del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, pero la familia Spencer goza de un abolengo histórico mucho mayor que el de monarca.

El origen de la familia Spencer data del siglo XV, cuando Sir John Spencer fundó la casa de Althorp, que luego se convertiría en la residencia del vizconde de Althorp, y más tarde, en la sede de todos los condes Spencer. Todos los condes tuvieron siempre una posición muy cercana a la corona británica.

La familia de Lady Di está emparentada con la Casa Estuardo, y, por tanto, guarda relaciones de parentesco con las grandes familias de Europa, entre las que se encuentran los Sforza, los Habsburgo, los Borbones y los Médici. Además de Diana, otros personajes famosos que ha tenido esta familia han sido Georgiana Cavendish, duquesa de Devonshire, y Sir Winston Churchill.

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Según un árbol genealógico trazado por Roger Powell, experto en la materia, Lady Di desciende de dos Estuardo: el rey Carlos II de Inglaterra (1630-1685) y Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia (1633-1701). Por otra parte, Ruth Roche, baronesa Fermoy, y Cynthia Hamilton, lady del Bedchamber, abuelas de Diana, fueron parte de la corte de la reina madre Isabel, progenitora de Isabel II.

Pese a toda esta carga histórica y más, Diana llevaba una vida prácticamente sencilla hasta fines de 1980. Su historia íntima familiar fue dura. En 1968, tras el divorcio del matrimonio Spencer, la pequeña Diana quedó bajo custodia paterna. Un año después, su madre Frances Ruth Roche se casó con Peter Shand Kydd, un rico heredero, y se estableció en una remota isla escocesa.

Según el biógrafo Andrew Morton, debido a la ausencia de su madre, Lady Di disfrutaba de la compañía de su padre a tiempo completo. Todo cambió a inicios de la década de 1970 cuando el conde conoció Raine, condesa de Dartmouth, hija de la novelista romántica Barbara Cartland y de Alexander McCorquodale, un oficial de la armada, heredero de una fortuna.

Diana apodó a su madrastra como Acid Rain (lluvia ácida), por el supuestamente rígido modo con el que la trataba a ella y a sus hermanos. No obstante, la áspera relación entre la princesa y la condesa mejoró en la década de 1990, al punto de que se volvieron amigas y confidentes.

En el ámbito educativo, Lady Di no destacó en las ciencias pero sí en el arte y el deporte. Demostró talento para la música como pianista, así como en la natación y el buceo; también estudió balé y claqué.

En 1970 se trasladó al internado femenino de Riddlesworth Hall, y en 1973 ingresó en West Heath, otro internado en Kent. Entre 1977 y 1978 estudió en Suiza, luego se estableció en Londres, donde compartió su departamento con amigas.

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Fue instructora de baile, asistente de preescolar y actuó como anfitriona en las fiestas. También pasó un tiempo trabajando como niñera de una rica familia estadounidense, y como asistente de maestra de guardería.

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Diana tenía apenas 16 años cuando conoció al príncipe Carlos, en noviembre de 1977. Por ese entonces, el heredero del trono británico mantenía una relación con lady Sarah, hermana de Lady Di.

El Palacio de Buckingham anunció el 24 de febrero de 1981 el compromiso oficial de lady Diana Spencer y el príncipe Carlos; desde ese momento, la futura princesa dejó el departamento que compartía con sus amigas y se trasladó a Clarence House, residencia de la reina madre.

Así terminó su vida anónima y empezó a soportar el acoso constante de la prensa rosa y de los paparazzi. (I)