“No hay mal que por bien no venga” es un antiguo refrán que intenta darnos un mensaje optimista ante aquellas situaciones que, aunque negativas, pudieran servir para nuestro beneficio. Y es que entre todas las penurias y dificultades que el COVID-19 nos ha traído, las referentes a las limitaciones de movilidad y de contacto social podrían ser positivas de cara a la celebración de la Navidad próxima.

Al parecer, este año no habrá fiesta de la oficina, no habrá reuniones de compañeros ni grandes eventos, probablemente nos demos muchos menos regalos. La refrescante fiesta de entrega de regalos en la que llega Papá Noel ante los colaboradores de las empresas y sus hijos no parece ser un riesgo necesario para vivir el sabor navideño, que más bien podría dejarnos sin sabor ni olor ante el probable riesgo de contagios.

No es momento para quedar bien, ni para cumplir con compromisos gastando en obsequios, cuando nuestras economías están tan afectadas.

Debemos asumir esta realidad y aprovecharla para volver al sentido auténtico de la Navidad: el mensaje de amor y paz de un Dios que se hizo hombre por amor y que llega a creyentes, y el mensaje de unión y paz que también llega a los no creyentes. Creo que los unos y los otros podemos aprovechar todo el tiempo que nos sea posible para celebrar la víspera y la Navidad en sí misma con quienes viven bajo nuestro mismo techo o podremos ver y amamos.

Este 2020 es una oportunidad para vivir hacia adentro, para vivirlo en familia. Basta un ambiente sencillo en donde lo que importa es que verbalicemos aquello por lo que debemos agradecer, nos comuniquemos afectivamente por medio de las palabras, nos expresemos a nivel emocional, aun sin el poder de los abrazos, pidamos lo que necesitemos de la persona que amamos y le preguntemos también lo que ella necesita de nosotros para vivir una relación plena.

Decide cómo harás para disfrutar este cambio de celebración, para disfrutarlo en familia, en serio. Yo deseo de corazón que vivas unos días de intimidad espiritual y familiar que te llenen el alma de gozo y paz. (O)