El siglo XX dio sus primeros pasos bajo la amenaza de la disolución del individuo. La consolidación del capitalismo y el ascenso de la masificación de las sociedades prendieron las alarmas en algunos pensadores. Gustavo Le Bon, por ejemplo, advirtió en su célebre obra sobre la psicología de las multitudes sobre la evaporación de la subjetividad humana una vez que forma parte de una muchedumbre y como esta última parece actuar como un nuevo sujeto.

En esa misma línea corrieron las reflexiones de Ortega y Gasset sobre el advenimiento de la sociedad de masas y su rebelión, o el pesimismo del historiador alemán Oswald Spengler sobre el decline de Occidente. Y por ese camino siguieron otros pensadores expresando su desconcierto ante los peligros de la disolución de la autonomía del individuo ante los totalitarismos políticos, los fanatismos religiosos, la represión de la cultura o las exigencias de la sociedad de consumo; todo lo cual parece hoy alcanzar su más extrema expresión con la monarquía de la globalización y el dominio de las redes sociales.

Escritores como Elías Canetti y pensadores como Segismundo Freud son un claro ejemplo de esta vena de preocupación. Esta tensión entre el individuo y la sociedad es el argumento principal de un interesante libro que ha escrito recientemente Rüdgier Safranski y que está traducido del alemán al español bajo el nombre Ser único: un desafío existencial (trad. Raúl Gabás. Edit. Tusquets, Madrid 2022, 368p).

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El autor alemán se propone indagar lo que significa e implica ser un individuo singular, único, en un escenario social que parece conspirar contra esa singularidad. Para ello se concentra en la vida de en un grupo de escritores (y escritoras) que tuvieron una opción existencial de preservar su autonomía y tuvieron la decisión de preservarla a través de sus obras, sus acciones y ejemplo de vida. No se trató de gente extravagante o de ávidos de publicidad, sino de gente que reflexionó seriamente sobre sí mismo, sobre su valor, y dedicó en consecuencia su vida a la creación filosófica, artista, científica o literaria para dejar una impronta profunda en el devenir histórico.

Safranski recorre este camino de la individualidad desde los actores del Renacimiento, los primeros ecologistas del siglo XIX y los pensadores existencialista, entre otros. El escritor hace un original análisis de personajes como Lutero, Montaigne, Rousseau, Diderot, Thoreau, Max Weber, Simmel, Kierkegaard y Ernst Jünger así como de dos mujeres, Hannah Arendt y Ricarda Huch. Cada uno de ellos deviene en un modelo de individualidad y autonomía ante experiencias que las pusieron en riesgo.

Un interesante libro que puede ordenarse a la casa editorial o librerías españolas. Del mismo recomiendo leer su biografía de J. W. Goethe y sus estudios sobre Schopenhauer y Nietzsche. (O)