Taxis, autos, buses y hasta camiones eléctricos se han logrado colocar en el mercado ecuatoriano en los últimos años, tratando de impulsar la transportación sostenible. Sin embargo, la venta de este tipo de vehículos no ha despegado como se esperaba.

Entre enero y julio del 2021 se comercializaron 108 vehículos que funcionan con electricidad. Aunque esta cifra es mayor a la del 2019 (103) y 2020 (106), todavía es ínfima en comparación con la adquisición de vehículos que usan gasolina (65.604 unidades, en el mismo periodo de tiempo).

Dos aspectos influyen para que las cifras no se eleven: precio y falta de electrolineras. El primero es “relativo”, dice Jorge Burbano, gerente nacional de BYD Ecuador, marca que ha impulsado el transporte eléctrico, y para el segundo se necesita de una estrategia pública-privada.

Ustedes acaban de presentar el primer camión 100 % eléctrico en Ecuador y que fue adquirido por un ingenio azucarero local. En el evento se dijo que esto fomentará una agricultura sostenible, pero el vehículo tiene un costo de $ 137.000 y nuestros agricultores siempre se han quejado por la falta de recursos, ¿el precio de este tipo de vehículos no es un problema?

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El precio inicial de los vehículos eléctricos puede ser un poco más alto, pero ya en el costo de operación es más bajo, ya que solo en ahorro de combustible estamos hablando de un 50 % y en mantenimiento un 70 %. Un costo por kilómetro de mantenimiento (en camiones eléctricos) cuesta 11 centavos, pero el de diésel es de 23 centavos.

Si sumamos el ahorro en combustible, en mantenimiento más el incentivo que da el Estado, como el del impuesto a la renta en la que se puede hacer una doble depreciación de estos vehículos, hace que el vehículo eléctrico al final del año sea de un 30 % a 40 % más barato que el de combustible.

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¿A qué estamos acostumbrados los ecuatorianos? Al precio bajo al inicio, pero el costo de mantenimiento alto. Con los eléctricos es un precio al principio alto, pero el costo de mantenimiento bajo. Sin embargo, al final los eléctricos son más baratos. Entonces, hay que cambiar el chip, la forma de ver el cálculo, el análisis.

Otro tema son las electrolineras. Ustedes construyeron una en Guayaquil para los buses que le vendieron a la cooperativa Sausinc, de la línea 89, pero no es suficiente si se quiere abastecer a un parque automotor eléctrico más grande. ¿Cómo impulsarlas?

Es un proceso. Cuando recién implementaron los vehículos a gasolina me imagino que también se plantearon eso de ¿dónde están las gasolineras? Las personas que no creían decían que sus caballos podían andar por todas partes, tomar agua y comer pasto en cualquier lugar.

Entonces, las electrolineras también es un proceso para que la gente entienda que esto funciona, de que se quite el miedo y que las autoridades vean que esto es un beneficio para todos. Además, la inversión privada debe ir viendo poco a poco esta opción.

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Podemos decir que Ecuador está surfeando la ola, pero no nos podemos descuidar porque en el 2040 la mayoría de las marcas grandes del mundo dejarán de fabricar vehículos a combustión, esto será solo en 19 años. El sector público debe sentarse con el sector privado para trabajar e impulsar estos proyectos.

¿Cuál es el impulso que debe aplicar el sector público para la implementación de las electrolineras?

Coordinación con el sector privado y escucharlo para ir trabajando en las barreras que tenemos para implementar electrolineras. Las barreras son, por ejemplo, que existe un proceso largo para implementar una electrolinera, también está el tema de costos, ya que como todavía no hay un parque automotor grande eléctrico, por lo que es un negocio a pérdida (montar una electrolinera).

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Entonces, tenemos que adaptarnos, al menos por unos años, hasta que el parque automotor sea grande y así facilitar e incentivar las instalaciones de electrolineras y luego decir “ya, señores, ya hay un parque automotor suficiente, grande, regresamos a los precios de antes del incentivo”.

En países como Estados Unidos confluyen muy bien los puntos de carga eléctricos dentro de las gasolineras. ¿Por qué no implementar ese modelo en Ecuador?

Porque es un negocio todavía a pérdida. Por eso hay que sentarse con el Gobierno y decirle “mira, estos son los números y actualmente no es factible (instalar electrolineras), y así como hiciste con la gasolina, incentiva por unos años, no eternamente como pasó con la gasolina, sino, por ejemplo, por cinco años”. Entonces, hay que aplicar un programa de incentivos limitados e impulsar el tema. Con eso estoy seguro de que vendrá la inversión. (I)