Lo que hasta ahora era un experimento limitado podría pronto beneficiar a más paralíticos en la vida corriente, ya que unos 40 tetrapléjicos recuperaron en parte el control de sus brazos o manos gracias a electrodos colocados junto a su médula espinal.

Mostrados el lunes en la revista Nature Medicine, estos resultados demuestran, según las conclusiones del artículo, “la seguridad y la eficacia” de un dispositivo que consiste en colocar electrodos bajo la piel de los tetrapléjicos donde su médula espinal fue dañada por un accidente.

El ensayo fue llevado a cabo en varios lugares del mundo entre unos sesenta pacientes, una muestra sin precedentes.

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En total, unos 40 recobraron a la vez la fuerza y su capacidad de hacer funcionar sus brazos o manos, luego de dos meses de terapia con este dispositivo.

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El dispositivo, promovido por la startup Onward, “podría cambiar la vida de una mayoría de pacientes afectados por una lesión en la médula espinal”, aseguró el investigador estadounidense Chet Moritz, quien encabezó este estudio, en una conferencia de prensa organizada por Nature.

Se trata de que los paralíticos puedan volver a moverse con la ayuda de una estimulación eléctrica de su médula espinal.

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“Todo el mundo cree (...) que quisiéramos caminar de nuevo”, dijo en la misma conferencia de prensa la periodísta británica Melanie Reid, paralizada tras sufrir una caída del caballo hace unos quince años.

“Pero para un tetrapléjico, lo más importante, es poder utilizar las manos”, dijo Reid, quien, tras beneficiarse con este dispositivo puede ahora hacer mover la pantalla del teléfono.

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Este sistema también es interesante desde un punto de vista práctico, pues solo se requiere colocar el dispositivo bajo la piel, y no implantarlo por medio de una operación quirúrgica.

El dispositivo no tiene que implantarse de manera permanente para funcionar, pues con el tiempo sus efectos parecen permanecer al contribuir a desarrollar nuevas conexiones entre el cerebro y los miembros afectados.