Por Martha Belén Ortiz Celi*

El tema de hoy va dirigido a la población geriátrica, es importante reflexionar que el proceso de envejecer conlleva modificaciones progresivas en el tiempo, que producen insuficiencia en diversos órganos, como el tracto digestivo, afectando la fase oral, gástrica e intestinal de la digestión, con alteraciones motoras, secretoras y de absorción, por lo que es común observar un deterioro del estado nutricional, lo cual condiciona de forma negativa su funcionalidad física y cognitiva y en general la calidad de vida; aumentando la morbimortalidad por enfermedades agudas y crónicas.

Para la Organización Panamericana de Salud (OPS) un adulto mayor es toda persona de 60 años o más, la cual se encuentra en una etapa de envejecimiento que trae consigo deficiencias funcionales, como resultado de cambios biológicos, psicológicos y sociales, condicionados por aspectos genéticos, estilos de vida y factores ambientales, considerados uno de los grupos más vulnerables para llegar a sufrir problemas nutricionales.

En esta etapa de la vida, el estado nutricional adecuado será entonces uno de los aspectos más importante para la conservación de la autonomía de los adultos mayores.

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La existencia de la población adulta mayor hace necesario el profundizar en la alimentación y lo cierto es que todos en algún momento vamos a envejecer, por lo que es necesario llegar a la senectud conscientes de lo que podría suceder en el futuro si no estamos preparados. No descuidemos nuestra alimentación en otras etapas de la vida, ya que lo que comemos hoy, nos pasará factura el día de mañana.

Se considera un régimen alimentario sano para estas personas desde el disfrutar de su alimentación y que esta sea variada; entregar volúmenes suficientes para mantener un control de peso corporal adecuado; aumentar el consumo de frutas y verduras y reducir los alimentos de alta densidad energética, especialmente grasas no saludables (frituras), además de realizar actividad física acorde con su condición y necesidad.

Es muy importante incluir diariamente minerales, proteínas, vitaminas, grasas, carbohidratos y sobre todo agua. Pero el lograrlo también va a depender de ciertos factores, como cuando se pierden piezas dentales, esto reduce la salivación y se hace más difícil masticar bien los alimentos; por otra parte, los sentidos ya no son iguales, se van debilitando, y por tanto existe la posibilidad de que se pierda el interés por las comidas no encontrándole sabor y gusto.

A lo descrito anteriormente se añade la pérdida de masa muscular ligada a una menor demanda energética. Y no podemos olvidar que la toma de ciertos medicamentos podrá dificultar la absorción de nutrientes, por lo tanto, se triplica el riesgo de que un adulto mayor no esté bien alimentado si no se toman en cuenta todas estas condiciones y alteraciones que se viven durante la vejez.

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Se sugiere que el mayor consumo de alimentos sean pescados, aves, huevos, lácteos descremados, legumbres, cereales integrales y frutos secos, haciendo énfasis en que las proteínas que se consuman sean animales y vegetales en el 50 %.

Un consumo mínimo de dos raciones de verduras o vegetales sin almidones al día, así como de al menos tres raciones de frutas que pueden darse entre comidas. La clave es variarlos cada semana para que se nutran de todos los grupos del reino vegetal.

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Si hay problemas en la deglución para facilitar el proceso de masticación, los vegetales deben estar cocidos y preparados en forma de puré, mientras que las frutas pueden consumirse en forma natural si están maduras y suaves, en caso contrario ralladas, raspadas, en compotas o batidos, pero sin que estos incluyan azúcares procesados en su preparación.

¿Cómo lograr un plato saludable? Aprenda las bases para formularlo

Las comidas como tal podrán fraccionarse de acuerdo con su estado nutricional actual, se puede repartir entre cinco o más ingestas al día si es necesario, la idea es comer a menudo, pero en menor cantidad, para conseguir también una mejor digestión y que se ingiera todo el requerimiento calórico.

Si en sus casas conviven con un adulto mayor esto es un llamado a evitar llegar a la malnutrición durante la tercera edad, por lo que es fundamental que todas sus necesidades nutricionales estén cubiertas.

Receta

Helado saludable de frutilla

Posee una gran cantidad de proteínas, ácidos grasos esenciales y micronutrientes que contribuyen a un correcto estado nutricional en adultos mayores más aún en quienes presenten bajo peso, osteoporosis o anemia. Puede servirse como postre o refrigerio.

Ingredientes (4 porciones):

  • 15 frutillas congeladas
  • 1 guineo congelado
  • 200 ml de yogur griego natural
  • 1/4 tz. de ajonjolí tostado
  • 1cdta. de esencia de vainilla orgánica

Preparación:

  • Congelar previamente la fruta troceada
  • Procesar todos los ingredientes en un picatodo hasta lograr una mezcla homogénea.
  • Agregar stevia líquida si le hace falta dulzor natural.
  • Reservar en el congelador por al menos 2 horas, y antes de servir dejarlo 20 min en temperatura ambiente.

*MSc. Martha Belén Ortiz Celi

Nutricionista Clínica /Chef en Gastronomía Nutricional

Miembro de la Asociación de Nutricionistas del Guayas

@mbonutricion

Telf. 098-460-6790