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Fernando Santos: He pedido que saquen inmediatamente a licitación Campo Amistad, el gas es el combustible a futuro

El flamante ministro de Energía asegura que será difícil subir la producción petrolera. Pedirá agilidad a la burocracia del sector eléctrico.

El nuevo ministro de Energía y Minas, Fernando Santos Alvite, llegó el 31 de octubre del 2022 a Carondelet para ser posesionado en el cargo por el presidente Guillermo Lasso. Foto: API

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El flamante ministro de Energía, Fernando Santos Alvite, habla claro y a ratos crudamente sobre la situación petrolera en el país. Con cincuenta años de experiencia en la industria, señala los temas sensibles: la producción petrolera difícilmente se incrementará y pedirá que se rebaje el supuesto macroeconómico de barriles en la proforma; el Ishpingo tiene problemas en la producción. Pero también define los proyectos que piensa llevar adelante. Uno de ello es el Campo Amistad, que dice sí se lo puede licitar de manera inmediata. Advierte que en los próximos días habrá una reestructuración en los directorios de las empresas públicas, a la cabeza Petroecuador, que no tiene ni balances ni rinde cuentas a la sociedad. Esa será una manera de combatir la corrupción, la cual ha dicho que se convirtió en el gran flagelo del sector.

Varios analistas dicen que en política petrolera y minera, el Gobierno ha perdido el tiempo… ¿usted deberá empezar de cero la tarea?

Hay algunos proyectos en marcha en hidrocarburos como por ejemplo la Ronda Intracampos, la refinería, la captación del gas asociado, la rehabilitación de pozos, el Campo Amistad… a los que hay que darles curso. Las demoras burocráticas hay que superarlas rápidamente. En los temas minero y petrolero hay que acelerar el compromiso de llevar adelante la ley de consulta previa. Si no se llega a un acuerdo con las comunidades va a haber conflictos permanentes. Uno de mis temas más inmediatos será preparar la ley de consulta previa, aclarando que los compromisos con los sectores sociales no significan el desconocimiento de contratos mineros ni petroleros ya firmados, ni de las autorizaciones ambientales ya concedidas.

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El mismo día que usted se posesionó la Corte Constitucional decidió echar abajo los artículos de la Ley de Desarrollo Económico sobre migración de contratos, ¿es un golpe al tema de inversión o no es tan grave?

Afortunadamente la inconstitucionalidad declarada es de forma y no de fondo. Se consideró que el tema petrolero era un tema extraño al tributario, pero no ha dicho la Corte que sea ilegal el cambio de contratos. En este sentido se trabajará a través de reglamentos e instructivos para hacer posible la migración contractual voluntaria, que ha tenido un relativo interés. La mitad de empresas quiere cambiar y la otra mitad no.

Pero si no están tan animadas quiere decir que no es tan atractivo para la inversión o ¿cómo explicar?

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Lo que pasa es que las compañías que durante tantos años han trabajado en la modalidad de servicios ya están acostumbradas al pago de la tarifa. Para las nuevas compañías sí será importante la firma de estos nuevos contratos. Por eso, a través de la normativa vamos a precisar los términos de la modalidad de participación, pues ya existe en la ley.

En el mundo actual la transición hacia otras energías más amigables con el ambiente está en boga. ¿Cómo ve este proceso en Ecuador?

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Inmediatamente hay que ordenarle a la burocracia del sector eléctrico que firme los contratos de Villonaco, de El Aromo, que son las centrales eólica y solar que se han trabado por indolencia e inercia. En segundo lugar, hay que acelerar estudios para licitar dos centrales hidroeléctricas: Santiago y Cardenillo. Y todo se hará con inversión privada. Ya basta de la intervención estatal que ha botado la plata en plantas mal concebidas y peor construidas como la de Coca Codo Sinclair o la de Toachi Pilatón que ya lleva diez años y todavía no está ni en la mitad.

Parte de la transición también pasa por procurar la soberanía energética y que podamos producir gas natural en el país. ¿Cómo ve usted el tema de Campo Amistad y la captación de gas, tomando en cuenta que en la gerencia de Hugo Aguiar se ha vuelto a postergar el tema?

El lunes he hablado con el doctor Aguiar, le he dicho que inmediatamente se saque a licitación el Campo Amistad, le he dicho que basta de estudio y que se lo lleve al directorio para su aprobación inmediata. Además, creo que en pocas semanas se pueden licitar otros campos costa afuera. Todo esto a riesgo de la empresa privada, pues el Estado se retirará de los procesos de exploración. Se le va a poner máxima velocidad al Campo Amistad y se tratará con rapidez los otros campos costa afuera. El gas es el combustible a futuro y debemos buscarlo y si se lo encuentra, producirlo.

El ministro de Energía, Fernando Santos Alvite, trabajó desde el despacho de Energía en Quito. Cortesía: MEM Foto: El Universo

Usted dijo en su discurso de posesión que el flagelo de la corrupción es el gran cáncer en estos sectores que manejan tanta riqueza, ¿cómo combatirla?

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Petroecuador no tiene contabilidad, no tiene auditorías ni controles y por lo tanto no rinde cuentas a la sociedad. El directorio no funciona, se reúne únicamente cuando hay que cambiar de gerente. Los gerentes tienen autonomía de firma sin autorización de decenas de millones de dólares. Esto es verdaderamente abrir el arca para que se lleven la plata. Por eso el presidente Guillermo Lasso va a reformar la estructura de los directorios de todas las empresas, porque no solo hay problemas en Petroecuador. Así se podrá controlar cada centavo y se terminará con el derroche. Las empresas deben ser austeras, eficientes y honorables, bajo el control de un nuevo sistema de directorio.

¿Y cómo piensa actuar frente a la plana mayor de Petroecuador? El gerente Aguiar ha recibido algunas críticas, tanto por su perfil que no es técnico como por falta de transparencia, ¿usted lo ratificará?

Soy creyente en el refrán de que no hay que cambiar de caballo en la mitad del río. Conozco al doctor Aguiar, voy a observar su actuación en las próximas semanas, pero quisiera que se quede. Otro cambio inmediato en Petroecuador abonaría a una inestabilidad que no es conveniente.

En cuanto a la renegociación con Petrochina, ¿cómo ve lo sucedido con la falta de firmas de contratos, que ha sido ratificado incluso por Pablo Noboa, exgerente de Comercio Internacional? ¿Cómo piensa subsanar el tema?

Le soy sincero, voy a ver en qué estado está ese tema. Sin embargo, le adelanto que exigiré de Petroecuador total y absoluta transparencia. No habrá nada reservado ni secreto: el petróleo es del pueblo ecuatoriano y este tiene derecho a conocer de la A a la Z cómo se lo maneja todo. Se hará conocer a la ciudadanía y si hay alguna corrección administrativa, se la hará. La transparencia va a ser la tónica.

¿Qué ofrece usted en cuanto a la producción petrolera?, muchos dicen que no es posible la duplicación que se ha ofrecido.

Incrementar la producción va a ser difícil porque Petroecuador no tiene ni la técnica ni el dinero para la recuperación mejorada. Hay que invitar a compañías privadas que tienen estas cualidades para que nos ayuden a incrementar la producción. Sin embargo, esto demorará, por lo que hay que esperar que Petroecuador haga su mayor esfuerzo para que no caiga la producción. Hay ciertas autoridades que creen que hacen méritos inflando las expectativas. No comparto esa idea. Por eso, en vez de 515.000 barriles que se ha puesto en la proforma pediré que se la rebaje a 485.000 barriles diarios. Es importante dar a conocer que la infraestructura eléctrica que se requiere en los campos para bombear el crudo está en total obsolescencia y actualizarla tomará varios meses.

¿Cuál es la expectativa con el ITT y el incremento de producción con Ishpingo?

En Ishpingo los resultados no van a ser lo que se esperaba. Se esperaba una producción mayor, pues solo con Tambococha y Tiputini se estaban produciendo 52.000 barriles al día y cuando se inició Ishpingo se esperaban unos 10.000 a 15.000 barriles, pero solo se han logrado 5.000. Adicionalmente, es un crudo de muy difícil manejo de un API bajísimo, de 9 a 10 grados, y al bombearlo a la superficie el agua está ahogando los pozos.

Pero si el panorama es tan poco prometedor con el ITT y el Ishpingo, ¿no sería mejor dejar ese crudo en tierra como piden los ambientalistas?

No necesariamente. Otra solución puede ser invitar a una compañía grande que sepa manejar este tipo de campos con crudo extrapesado y con cuidado ambiental. Sería a través de contrato de servicios específicos, pues la ley indica que debe ser explotado por Petroecuador. Por eso creo que no hay que soñar en cifras irreales y falsas, sino ser austero y certero. El fisco debe recordar el cuento de la lechera y tener en cuenta los centavos seguros y no soñar con cientos que aún no están en el bolsillo.

Otro tema delicado es qué sucederá con los contratos que se deben renovar, por ejemplo el de Repsol y New Stratus. El asambleísta Fernando Villavicencio dice que esto sería inconveniente para el país, pues esa infraestructura valuada en millones de dólares debe quedar en manos del Estado. ¿Usted cómo cree que debe tratarse el tema?

Este es un tema difícil. El problema con New Stratus es el tiempo. De conformidad con el contrato original de Repsol cualquier extensión de contrato debía haberse iniciado dos años antes de la terminación del contrato. Pero apenas faltan dos meses para que se termine el contrato. No quisiera pronunciarme sobre si en tan corto tiempo se puede renegociar un contrato. Si no, todo deberá volver a Petroecuador por un tiempo para luego volverlo a licitar a compañías privadas calificadas que puedan producir este crudo extrapesado.

¿Qué piensa hacer con los contratos de Schlumberger, que han tenido altas tarifas y que fueron diseñadas en favor de la empresa y en perjuicio del Estado, según se ha revelado en videos donde hablan el exministro Poveda y José Luis Cortázar?

Schlumberger es la compañía de servicios más grande del mundo. De un muy alto grado de ética empresarial y nivel técnico. Es la mayor inversionista extranjera en el país y contribuye con la mitad de la producción de Petroecuador. La tarifa que se le paga por barril producido hay que segregarla. Una parte es el pago por los servicios y otra la amortización de un adelanto financiero muy alto que hizo al Estado. El tema no está en el ministerio sino en la Asamblea que tiene autonomía y sabrá cómo proceder. Mientras no haya alguna resolución en las instancias correspondientes las relaciones del ministerio con la compañía que es contratista de Petroecuador seguirán siendo normales y constructivas, como con todas las demás empresas privadas que prestan sus servicios a la estatal. (I)

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