La Subsecretaría de Recursos Pesqueros sancionó como implicada en infracción pesquera, con lo máximo que le permite la ley, a la persona involucrada en el decomiso de las 26 toneladas de aletas de tiburón, ocurrido en mayo del 2020 en Hong Kong, según informó la entidad a este Diario.

Se trató de la incautación de aletas de tiburón más grande en la historia de esa ciudad china. Las aletas correspondían a unos 38.500 tiburones de especies protegidas y la carga procedía de Ecuador.

“Luego del debido proceso se sancionó con el máximo permitido en la norma vigente a la época del cometimiento de la infracción. Como gestión adicional, se envió una copia del expediente y las grabaciones de las audiencias a la Fiscalía respectiva, para que sirva como elemento dentro de la investigación penal correspondiente”, indicó el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca (MPCEIP), vía correo electrónico.

“A través de cooperación interinstitucional, con la información proporcionada por Senae (Servicio Nacional de Aduana del Ecuador), se pudo determinar a las personas implicadas en el acto constitutivo de infracción pesquera”, señaló la entidad sin especificar la sanción.

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La organización One Health Ecuador y otras entidades vinculadas a la protección e investigación de las especies marinas pidieron en octubre pasado que se establezcan las responsabilidades de la incautación en Hong Kong y que se determine una moratoria temporal hasta que se esclarezca el caso.

En el documento se planteó también iniciar una investigación sobre el comercio interno de tiburón, que en el país se vende como corvina u otras especies, e instaurar normativas que prohíban la venta de tiburón bajo otro nombre.

Además, solicitar a través de Cancillería al Gobierno de Perú (Fiscalía) información sobre las incautaciones realizadas en ese país de cargamentos de aletas de tiburón provenientes de Ecuador. El objetivo era identificar a las personas naturales y empresas involucradas en este ilícito.

Esto se deriva de un segundo decomiso realizado en Perú septiembre pasado de once toneladas de distintas especies de tiburón, protegidas a nivel internacional, que también procedían del Ecuador. De estos, solo se encontró el tronco, sin las aletas.

En el proceso de fiscalización se determinó que Ecuador exportó entre el 2013 y octubre del 2020 un total de 748 toneladas de aletas de tiburón por un valor de $ 14 millones. Lo exportado aumenta cada año, a excepción del 2020, debido a las restricciones ocasionadas por la pandemia.

El decomiso de Hong Kong corresponde a un proceso de exportación ilegal, ya que supuestamente correspondía a pescado congelado, es decir, en las cifras oficiales no se incluyen los cargamentos ilícitos que salen por mar, tierra y aire.

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A los científicos y activistas les preocupa el lento avance de la investigación en el sistema judicial para sancionar a los responsables del caso de la exportación de aletas a Hong Kong.

El art. 247 del Código Orgánico Integral Penal señala una pena privativa de libertad de uno a tres años para quien “cace, pesque, capture, recolecte, extraiga, tenga, transporte, trafique, se beneficie, permute o comercialice” especímenes de flora o fauna silvestre.

María Cristina Cely, directora de la organización One Health Ecuador, es una de las que hace seguimiento al tema. “Todo este año trabajamos para que se produzca una fiscalización del proceso a través de la Asamblea Nacional, en la Comisión de Biodiversidad del anterior periodo legislativo”.

El caso es grave, ya que implica anomalías en las aduanas y en los desembarcos de las capturas, lo que involucra a varias entidades gubernamentales. “La respuesta que nos han dado es que el caso está en indagación previa en el sistema judicial y que no nos pueden dar más detalles”.

En un foro realizado el 8 de junio pasado por el Día Internacional de los Océanos, el viceministro de pesca, Andrés Arens, ya había anunciado la sanción administrativa.

Ecuador está entre los cinco principales exportadores de aletas de tiburón del mundo, entonces, allí surge la interrogante de que, si en realidad se trata de pesca incidental, ¿cómo es posible que se logren producir números tan altos si es solo pesca accidental? Y esto de manera legal, solo incluye lo que los países exportan oficialmente”, indica Cely.

Una de las demandas desde que se permite la comercialización de los tiburones pescados de forma incidental, con el decreto 486 del 2007, es un mayor control aleatorio de los barcos artesanales que llegan a los puertos para constatar el porcentaje de pesca blanca versus el de captura incidental de tiburones.

La finalidad es verificar si las proporciones son acordes, para que lo declarado como captura incidental no corresponda realmente a una pesca objetivo.

Uno de los fines de la legalización era transparentar las exportaciones y derrumbar el mercado negro, lo que finalmente no ha ocurrido.

“Está claro que no hay un verdadero control. Los inspectores de pesca están solo en ciertas playas autorizadas. No hay personal del Ministerio del Ambiente en estos lugares de desembarque, ni en el monitoreo de los contenedores que se exportan”, dice Cely.

Uno de los problemas es que no se ha establecido el porcentaje máximo que debe existir del total capturado para que sea considerado como pesca incidental. “En la nueva Ley Orgánica para el Desarrollo de la Acuacultura y Pesca (en vigencia desde abril del 2020) tampoco se estableció”.

De este nuevo marco jurídico hace falta aún el reglamento para que sea aplicado de forma integral.

Se requiere un mayor control de los desembarcos

En desembarcos realizados este año se evidencia el arribo de aletas correspondientes a los tiburones martillo, especie totalmente protegida en Ecuador. Foto: CORTESÍA

Las poblaciones de tiburones están en declive, dice César Peñaherrera, doctor en Ciencias Marinas y coordinador de Migramar. “Muchas de sus especies tienen problemas, están en un estado que representa el 20 % de lo que solía existir. Los desembarcos de tiburones han decaído en toda la región”.

Los tiburones sirven de indicador de que algo ocurre en un ecosistema. “Muchas pesquerías hacen sus análisis sobre sus peces objetivo, como el dorado o el atún, pero estos se reproducen mucho más que los tiburones. Esto genera que la medida de manejo, como reducir el 1 % del esfuerzo pesquero para mantener las poblaciones de dorado y atún, es una política apropiada para esas especies; pero también se captura otro montón de especies de forma incidental o accidental, como se llama, estas otras pueden generar problemas poblacionales mucho más fuertes y se están pescando a una misma dimensión que los peces objetivo”, asegura el especialista.

La consecuencia, dice Peñaherrera, es que los tiburones desaparecerán mucho más rapido al tener menores tasas de reproducción que las especies comerciales.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza considera al tiburón martillo como en peligro crítico de extinción, pero también hay otros como el tiburón zorro que también están amenazados. “El tiburón de punta blanca oceánico es importante para el ecosistema y está en peligro de desaparecer”.

Ecuador ha prohibido la captura y comercialización del tiburón martillo y el de punta blanca oceánico, pero no es suficiente, agrega Peñaherrera. “La cantidad de individuos que se capturan incidentalmente igual afecta a sus poblaciones. Las líneas de pesca no tienen un letrero que indique que está prohibido que los miembros de esas dos especies muerdan el anzuelo, por lo que son capturados y fallecen”.

A más de la prohibición, según Peñaherrera, hace falta regular el manejo de artes de pesca para usar las que mejor eviten que los tiburones sean capturados. “Las exportaciones ilegales provenientes de pesca ilegal, que evidencia el caso de Hong Kong, muestran que hay un montón de problemas dentro de los procesos de cadena de custodia, de pesca, desembarco”.

Los casos evidencian que hay un tráfico ilegal de tiburones que se intercambian en altamar para que sean desembarcados en distintos puertos de la región. “Podría ocurrir. Hay flotas internacionales que están pescando estas especies con permisos de operación dentro del país, pero desembarcan las capturas en otras naciones”, asegura Peñaherrera.

Las cifras levantadas tras la legalización de la pesca incidental de tiburones evidencian que la captura no es tan incidental.

Un aspecto positivo es que el Viceministerio de Pesca emitió en el 2020 un reglamento para el manejo de cinco especies de tiburones. “Sin embargo, falta revisar las medidas para proteger especies que necesitan un mejor manejo, que están protegidas por la Cites (la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), y hacer estudios fuertes de extracción no perjudicial que respalden un manejo apropiado”, afirma Peñaherrera.

Hay más del doble de inspectores, dice el MPCEIP

Las aletas de tiburón se desembarcan en los puertos del país, incluso las que corresponden a las especies martillo, que están prohibidas. Foto: CORTESÍA

“Para garantizar el control y combatir la pesca ilegal, se ha incrementado el personal de la Dirección de Control Pesquero, se cuenta con más del doble del personal actualmente. Además, se han incorporado nuevos analistas al Plan Nacional Tiburón”, indica el MPCEIP a este Diario.

La entidad menciona que se implementa “el Sistema Integrado de Acuacultura y Pesca con el que se automatizan los procesos de trazabilidad y legalidad de todos los productos pesqueros”.

Aunque se reconoce que el factor de la extensión geográfica es siempre una limitante. “Con el personal y las herramientas con las que se cuentan hoy en día para realizar control, se ha incrementado significativamente la cobertura de los desembarques de productos pesqueros por parte de la flota artesanal. Además, tenemos una cobertura que ya bordea el 100 % de desembarques industriales”.

El Ministerio resalta que, en los últimos años, “la institución que más especies ha incluido en la protección es la Autoridad de Pesca”.

Y que el Viceministerio de Acuacultura y Pesca realiza estudios permanentes de la población de especies a través del Instituto Científico con el apoyo de la academia y oenegés.

“Es pertinente mencionar que están en análisis medidas que requieren mucha información para determinar los límites de incidentalidad por cada una de las especies, más aún al existir en el país decenas de tipos distintos de elasmobranquios (grupo que incluye a los tiburones)”.

Uno de los objetivos es incorporar tecnología pesquera innovadora a las artes de pesca para reducir las capturas incidentales sin perjudicar la pesca de especies objetivo de los pescadores, dice el MPCEIP. (I)