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Leonidas Iza: comunismo indoamericano o barbarie; la disyuntiva del dirigente indígena que puso a la Conaie más lejos de los “abuelos” y más cerca del marxismo

¿Quién es Leonidas Iza, más allá de su hoja de vida? Perfil político del dirigente que plantea un nuevo horizonte para la Conaie: vencer al capitalismo

Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), en el momento que sale del Complejo judicial de Latacunga. El UNIVERSO Foto: Alfredo Cá¡rdenas

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Segundo Leonidas Iza Salazar tiene respuesta para todo. Las palabras le salen en cascada. No tiene ni la grandilocuencia ni la pausa de un orador clásico, pero sí la velocidad y la contundencia de un político dispuesto a no perder ni un solo debate o cruce de ideas.

Si no gana, empata, dicen quienes lo conocen desde pequeño y que ahora lo ven arriba, en los grandes debates nacionales del poder, como presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie). Su periodo comenzó en junio del año pasado y concluye en 2024.

Desde niño aprendió las lógicas de la dirigencia en su casa, en la comuna de San Ignacio, en la parroquia de Toacaso, ubicada en los páramos del norte de la provincia de Cotopaxi, a 3.100 metros sobre el nivel del mar.

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En la parroquia hay alrededor de 10 mil personas. Según los datos oficiales del gobierno parroquial, el 35% es población indígena, del pueblo Panzaleo. Sin embargo, quienes viven allí no creen en las estadísticas del Estado y aseguran que, por lo bajo, el 80% de los habitantes es indígena.

Las calles de Toacaso son corredores de viento y frío. “El solcito es una bendición de Dios”, dicen los vecinos. La temperatura media es de 10° centígrados.

Leonidas Iza en febrero de 2021, en una reunión con las bases del Movimiento de Indígenas y Campesinos de Cotopaxi (MICC).

En el centro está la iglesia, donde comenzó la carrera política de Leonidas Iza. Hace 25 años entró por la puerta del templo como catequista; allí conoció a fondo la Biblia y la Teología de la Liberación, con la guía del padre Alcides Catota, expárroco de Toacaso, y la Pastoral de la Iglesia.

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“Era bien inquieto. Animaba a los demás jóvenes… Era muy comprometido, porque ser catequista no es solamente enseñar la palabra de Dios, si bien esa es la misión. Pues sin la realidad social, económica, política, el Evangelio sería vacío. No olvidemos que Jesús fue el primer subversivo”, señala el padre Catota, que ahora oficia en la parroquia La Victoria (Pujilí).

A Leonidas le gusta la música. Toca la guitarra, canta y, sobre todo, es un buen vientista. Cada que puede se escapa para acompañar a sus amigos del Grupo Retama.

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La dinastía Iza

En Toacaso, la familia Iza es muy conocida como una dinastía de líderes formados en la Unión de Organizaciones Indígenas y Campesinas del Norte de Cotopaxi (Unocanc), que es parte del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC).

El MICC, a su vez, es componente esencial de la Ecuarunari, la organización más fuerte y consolidada de la compleja estructura de la Conaie.

El padre de Leonidas, José María Iza Viracocha, fue un carismático presidente del MICC, que peleó con decisión -con el apoyo de su esposa, Rosa Salazar- por una reforma agraria que viabilice la entrega de tierras a los indígenas de toda la zona de Planchaloma, donde está Toacaso.

Su lucha dio frutos y logró que los grandes terratenientes transfieran buena parte de sus propiedades a los nuevos “huasipungueros”, como se denomina en quichua a los herederos de grandes extensiones.

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Tres sobrinos de José María también destacaron en la dirigencia: los hermanos Leonidas, Diocelinda y Luis Olmedo Iza Quinatoa. El primero fue presidente de la Conaie en 2001 y luego, diputado por Pachakutik (PK); la segunda ha sido parte del movimiento, pero más vinculada al los proyectos financiados por la cooperación internacional; mientras que el tercero, tras un largo recorrido por la función pública, ahora quiere postularse para prefecto de Cotopaxi en las elecciones seccionales del 2023.

En una parroquia donde todos se conocen, es sabido que los Iza tienen una posición de privilegio, tanto en lo político como en lo laboral. Un fortín ha sido la Prefectura de Cotopaxi, al mando de Jorge Guamán (PK) desde el 2014.

Junto al despacho del prefecto, Leonidas Iza Quinatoa fue asesor y promotor social por alrededor de cinco años. Luego se fue a trabajar a la Asamblea Nacional, con PK. Diocelinda estuvo encargada de la cooperación internacional para los proyectos de la Prefectura hasta este año.

Luis Olmedo tiene una historia laboral más articulada a los gobiernos de turno. Quienes viven en la zona de Planchaloma lo recuerdan como un político multifacético. En las entrevistas solía exigir a los periodistas que le llamen “economista”.

Fue subgerente del Banco del Estado en tiempos de Lucio Gutiérrez y también fue subsecretario de Humberto Cholango (expresidente de la Conaie y afín a Rafael Correa) en la Secretaría del Agua.

Cuando Luis Olmedo no ha estado en el sector público se ha vinculado a proyectos en los organismos multilaterales, como el Banco Mundial, que es el brazo asistencialista del Fondo Monetario Internacional (FMI), del que reniega Leonidas.

Hijos, sobrinos y demás familiares de los Iza se han ubicado en la burocracia estatal o de la cooperación internacional.

En este pueblo de indígenas y campesinos que viven de la producción agrícola, donde la desnutrición crónica alcanza el 61% y las mujeres tienen 5 hijos en promedio (GAD parroquial), muchos jóvenes quieren emular el éxito de los Iza. Más aun cuando Leonidas Iza Salazar se ha convertido en protagonista: no solo que en octubre de 2019 -junto a Jaime Vargas- casi provoca la caída del entonces presidente Lenín Moreno, sino que ahora es cabeza indiscutible de las movilizaciones en contra del gobierno de Guillermo Lasso.

Leonidas marxista

Con una escuela política en casa, Leonidas Iza Salazar no tuvo que hacer mayor esfuerzo para demostrar su liderazgo. Encabezó los grupos de la Pastoral, de las juventudes indígenas, del colegio… Hasta que llegó a la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC), estatal. Se matriculó en la Facultad de Ingeniería en Medio Ambiente y se sumergió en los textos del marxismo. Es decir, en los fundamentos ideológicos de la lucha de clases como motor de la historia.

Si bien se había formado en la tradición de izquierda de la Conaie, más vinculada a la reivindicación del mundo indígena y a las demandas de justicia social, su paso por la UTC le permitió desarrollar un pensamiento más radical.

Su liderazgo siguió creciendo: llegó a ser presidente del MICC y, como tal, se convirtió en la mano derecha de Jaime Vargas, achuar de Pastaza, que fue presidente de la Conaie entre 2017 y 2021.

En octubre de 2019, el presidente de la Conaie de esa época, Jaime Vargas (centro), llamaba a radicalizar la protesta. Junto a él, a la derecha, Leonidas Iza.

Ambos encabezaron la movilización de octubre de 2019 en contra de Lenín Moreno, debido a la subida del precio de los combustibles. Vargas e Iza lo pusieron contra la pared.

Cuando Vargas terminó su período, Iza fue postulado para ser su reemplazo. Y ganó. Desde junio de 2021 se convirtió en el nuevo presidente de la Conaie, igual que su primo, honrando las luchas de sus padres, pero con una diferencia de fondo: la construcción de una Conaie anticapitalista.

Estallido

No habían pasado las secuelas de ese octubre cuando Leonidas se reunió con sus amigos Andrés Tapia, de la dirigencia de la Confeniae (Amazonía), y Andrés Madrid, sociólogo. Se propusieron hacer un libro sobre las convulsionadas jornadas de octubre, con el fin de tener un análisis y una memoria acordes a su punto de vista. Y escribieron Estallido, del que ya preparan una tercera edición.

Las interpretaciones del libro, aparecido en 2020, son abiertamente contrapuestas: la una es la versión militante de quienes apoyaron el paro de once días y se sienten representados por la Conaie y la otra que percibe con recelo y estupor una invitación al comunismo.

En Estallido, Iza-Tapia-Madrid dibujan un territorio ideológico anclado en las ideas de Marx, Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci (teóricos del marxismo clásico) y José Carlos Mariátegui (que articuló la realidad indígena al marxismo hace un siglo).

Es un ensayo épico del conflicto entre los buenos revolucionarios anticapitalistas dispuestos al sacrificio por la justicia social desde “una perspectiva plebeya”: indígenas, jóvenes y sectores populares empobrecidos y marginados, y los malvados capitalistas e imperialistas que lucran del “poder-realmente-existente”: el neoliberalismo, el extractivismo, los empresarios, los partidos políticos y “la izquierda institucional”.

Es un viaje al diagnóstico socialista del siglo pasado que plantea una lucha de clases sin contemplaciones ni matices. De ahí que Iza y compañía justifican la violencia de las protestas de octubre como una respuesta a la represión estatal.

En la perspectiva marxista, la violencia es parte de la naturaleza humana… En otras palabras, no es una opción, sino el resultado de una situación insoportable acumulada, y adquiere carácter político, porque es una increpación al orden socialmente imperante”.

El edificio de la Contraloría fue incendiado durante las protestas de octubre del 2019. En sus alrededores, en el parque El Arbolito, se concentraron los manifestantes.

El ensayo no propone un punto medio para resolver el conflicto, sino la radicalización de una posición exclusivamente anticapitalista y beligerante. “Es elocuente una de las lecciones ratificadas por la rebelión de octubre: en el capitalismo no existe ‘diálogo’ con el Gobierno sin que esté acompañado de la movilización popular”.

El resultado de los once días de bloqueos -en los que especialmente los quiteños convivieron con el caos y la destrucción- es motivo de celebración, según las páginas de Estallido. Uno de sus subtítulo reza: “la toma de Quito, el país arde de norte a sur”.

“El hartazgo se cobró revancha derribando monumentos y flameando banderas multicolores, evadiendo molinetes y confrontando con la policía, cuestionando todo tipo de privilegios y experimentando otra temporalidad, estampando consignas insumisas en muros e incendiando edificios emblemáticos”.

Sobre el fin de las jornadas de octubre, en la memoria de Iza-Tapia-Madrid solo hay imágenes de victoria. “Aquella madrugada, Quito festejó la victoria con pirotecnia, bandas de pueblo, bailes y abrazos… A la mañana siguiente, los manifestantes y voluntarios realizaron una minga en Quito para limpiar los restos que habían dejado las batallas”.

Para los autores de Estallido, los saqueos, la fuga de presos de una cárcel o la arremetida del correísmo para pedir la renuncia de Moreno fueron marginales. “Nada estuvo planificado”, aseguran.

Relevo la Conaie

“La sabiduría de los abuelos y la fuerza de la juventud” ha sido una frase histórica que atraviesa todos los relevos en la dirigencia del movimiento indígena ecuatoriano. Leonidas Iza la repite constantemente, pero también sabe que va más allá de un simple reemplazo de personas.

Su posición es tajante: la Conaie está avocada a asumir “la emergencia de nuevas dirigencias” y a resolver el “hueco ideológico” de la organización.

“El movimiento indígena no es ideológicamente homogéneo y Octubre sirvió para tensionar esas fuerzas e impulsar una postura anticapitalista”, afirma en Estallido.

Si bien Leonidas ha logrado una importante capacidad de convocatoria, a la par las protestas también han sido impulsadas por una situación económica crítica: el desempleo y la pobreza van en aumento, mientras el Estado no tiene dinero ni para imprimir cédulas o comprar medicinas para los hospitales.

Durante los últimos 15 años, desde la llegada de Rafael Correa al poder (hoy prófugo por corrupción), las fuerzas políticas de Ecuador se han amado y odiado dependiendo de las coyunturas. Un día son antídoto y al otro son veneno, se juran lealtades y venganzas, pero a la vuelta de la esquina, bajo el paraguas de “apoyar las mejores iniciativas para los ecuatorianos”, se han sentado en la misma mesa a negociar intereses partidistas.

No es un accidente que, por ejemplo, el Partido Social Cristiano sea un eventual aliado de la Revolución Ciudadana o que un grupo de Pachakutik, el brazo político de la Conaie, apoye a Guillermo Lasso, mientras que otra facción lo desestabiliza desde las calles.

Leonidas Iza, sin embargo, no puede escapar a esa dinámica, a la política real, la del “poder-realmente-existente” que con vehemencia destroza en su libro.

Los dirigentes históricos de la Conaie le han puesto el ojo a Iza, sin que ello signifique desautorizar su mando al frente de la organización.

La Conaie se mantendrá en sus principios, en una lucha frontal, pero democrática. Los radicalismos y las posiciones personales no son la visión de la organización”, sostiene uno de los más respetados dirigentes, quien, no obstante, pide la reserva de su nombre. ¿Por qué no suscribe sus palabras? “Porque aún no hay consenso entre los compañeros”, contesta.

Iza tiene poder. El día en que lo apresaron por las últimas protestas, Lourdes Tibán, Salvador Quishpe y Yaku Pérez, todos ellos perseguidos por Correa, salieron a solidarizarse con él y a pedir que lo liberen.

“Más allá de las diferencias y nos guste o no, es uno de los nuestros”, anota Yaku Pérez.

La sombra del correísmo

Aunque la Conaie es muy orgánica y las bases apoyan las decisiones de sus líderes, el radicalismo de Leonidas provoca en la dirigencia histórica, más que desacuerdos ideológicos, temores por la cercanía del correísmo.

No solo en la dirigencia histórica, sino en las bases, en las comunidades, persiste el recuerdo de la represión policial ordenada por el gobierno de Rafael Correa en las movilizaciones de entonces, así como sus chistes y críticas en contra de “los ponchos dorados” o la disposición de cerrar la sede de la Conaie.

Sin embargo. Leonidas -que en su libro despotrica contra el correísmo- se muestra ambiguo. Niega tener un pacto subterráneo con la Revolución Ciudadana, pero sus coincidencias generan dudas y sospechas dentro de la misma Conaie.

La primera coincidencia fue en octubre del 2019, cuando el correísmo se sumó a la movilización liderada por Vargas e Iza, sin que ninguno de los dos hiciera nada por mantener a los simpatizantes de Correa al margen de una movilización convocada por la eliminación de los subsidios.

La segunda fue en las vísperas de las elecciones de 2021, cuando Pachakutik descartó las precandidaturas presidenciales de Leonidas Iza y de Salvador Quishpe, y eligió a Yaku Pérez, férreo opositor a Rafael Correa, con el afán de llegar a Carondelet.

Pero al joven líder del MICC (que mañana 18 de junio cumple 40 años) eso no le gustó. Y decidió darle la espalda a su compañero Yaku.

El 6 de noviembre del 2020, Leonidas abordó un avión rumbo a Bolivia. Exactamente, un mes antes, Yaku Pérez había inscrito su candidatura en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Nadie supo del viaje hasta que en esa semana apareció en las redes sociales una foto en la que el expresidente boliviano Evo Morales y el candidato del correísmo, Andrés Arauz, aparecían brindando con Jaime Vargas, que aún era presidente de la Conaie. Leonidas comparte desde un lado del encuadre.

¿Qué hacían estos dirigentes de la Conaie en Bolivia en un brindis con el candidato del correísmo? Para este perfil, se pidió una entrevista con Leonidas Iza, pero nunca respondió a la solicitud. En abril del 2021, Vargas oficializó su respaldo absoluto a Andrés Arauz.

Jaime Vargas declara públicamente su apoyo a Andrés Arauz, el candidato presidencial del correísmo en abril de 2021, en Sucumbíos Foto: Sugey Hajjar

“En el movimiento indígena hay varias vertientes y una de ellas es muy cercana a Correa. Recordemos a Ricardo Ulcuango, a Humberto Cholango... Y aunque cuesta creerlo, muchos pudieron ver también que lejos de apoyar a nuestra candidatura, Vargas e Iza estuvieron con el correísmo”, se lamenta Yaku.

De hecho, en el plano estrictamente de poder, las luchas de Iza calzan con las luchas de Correa: la desestabilización de Moreno y el desgaste de Lasso.

En esa línea, una tercera coincidencia tiene desconcertados a varios dirigentes de la Conaie: los pedidos de revocatoria al mandato de Lasso, aplaudidos en buena medida por el correísmo, sobre los que Iza ha dicho: “saludamos y respaldamos a esas iniciativas ciudadanas”. Uno de los tres pedidos de revocatoria corresponde a Ángel Tipantuña Vega, dirigente indígena de Cotopaxi. El presidente de la Conaie ha dicho que luego de las movilizaciones de este mes, se pronunciará al respecto.

En las calles y en el libro

Luego de beneficiarse con la amnistía de la Asamblea a quienes participaron en las movilizaciones de octubre de 2019, Leonidas volvió a las calles este lunes 13 de junio para exigir diez puntos de la “Agenda de Lucha Nacional”, en la que destacan la reducción del costo de los combustibles, la renegociación de deudas y el control de precios.

Aunque sin la intensidad de hace tres años, la convocatoria de Iza hasta el momento lo ha puesto en un sitio decisivo. Pese a haber estado detenido por unas horas, al salir le puso condiciones al presidente Lasso y ha amenazado con radicalizar aún más el paro.

Una vez concluida la audiencia, sus seguidores lo recibieron como a un héroe. La multitud, organizada por la nueva generación de jóvenes dirigentes locales de la Conaie, festejó un triunfo afuera de la Unidad Judicial de Latacunga.

“Él trabaja por nosotros, por los pobres, por los indígenas, y nos defiende del atropello del gobierno paquetero”, decía Ana Cajía, de la comunidad de San Ignacio, quien había salido a protestar por el alza de los precios de los productos de primera necesidad y terminó levantando las manos y la voz “por el compañero Leonidas”.

Lo mismo que Mayra Gavilanez, estudiante de Latacunga, que ve en Iza a un ejemplo de la injusticia. “Lo llevan preso como si fuera un narcotraficante, mientras los delincuentes nos roban… Me da mucha pena por mi Ecuador”

Entre los halagos de la liberación, Leonidas caminó sereno, hablaba por teléfono, contestaba a los medios comunitarios y contaba que el poncho rojo que siempre lleva puesto es un símbolo sagrado de resistencia del pueblo Panzaleo… Se fue a desayunar y al regresar dijo que no sabía cómo iban a terminar estos días de paro, que eso depende del gobierno. Sin embargo, en su libro el futuro está bien delimitado, allí está la respuesta, la luz al final del túnel capitalista, neoliberal e imperialista.

“¿Quieren buscar las razones del estallido octubrino? La respuesta está en la lógica del capital que gobierna al país… ‘Den ideas’, nos dicen. Se la podemos dar. Pero para ello es preciso el ‘sacrificio’ de la riqueza de unos pocos que viven ‘bien’... Marx advertía que ‘no se puede pinchar con alfileres lo que se debe demoler a mazazos’… La luz al final del túnel proviene de la afirmación creída, buscada e impostergable: Comunismo indoamericano o barbarie”. Así termina Estallido. Solo es cuestión de tiempo y poder. (I)

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