Nelly Dávila realizó una diligencia junto con su hija Camila en la Caja del Seguro, en el centro de Quito. Cerca de ese lugar, en un puente a desnivel conocido como el puente del Guambra decidieron esperar a su esposo y padre, quien se desplazaba en vehículo. De pronto, Nelly logró ver que una mujer cortó con un cuchillo la maleta de un adulto mayor.

“Yo iba a gritar ‘señor, le están robando’, cuando ella me regresó a ver, me señaló con el cuchillo y me dijo que me quedara callada. Pero decidí hacerle señas para que se dé cuenta el señor de que le estaban robando. La mujer soltó las cosas y nos empezó a perseguir con el cuchillo. Nos decía que nos iba a matar, fue espantoso, yo solo salí corriendo con mi hija”, relató la madre de familia.

Finalmente, ingresaron a un parqueadero, en el lugar las dos mujeres se confrontaron. Nelly la amenazó con llamar a la policía y los guardias salieron para desalojar a la mujer que portaba el cuchillo. Luego de ello, los cuidadores le dijeron que se trata de una banda, que corrió con suerte, pues solo estaba ella, y que la policía los detiene, pero salen de inmediato.

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Esta es una de las historias que mantienen con miedo e indignación a los habitantes de la capital, quienes perciben un aumento de los asaltos y robos con violencia, en distintos sectores de Quito.

Paulina Espín, jefa operativa de la Policía Judicial en el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ), puntualizó que principalmente se maneja un tema de percepción de inseguridad. “A mi vecino le contaron y me siento inseguro por eso, este tema se ha multiplicado por el tema de redes sociales y las noticias que se ven en los medios de comunicación, la mayoría de crónica roja”, agregó ella.

Espín argumentó que, si bien las denuncias se han incrementado en el 2022, se debe tomar en cuenta que 2020 y 2021 fueron años atípicos debido a la pandemia del coronavirus.

Según cifras compartidas por la Policía Judicial, en 2019 (año sin pandemia) desde el 1 de enero hasta el 28 de agosto se reportaron 4.551 robos y en este año se han registrado 4.506. Es decir, se cometieron 45 casos menos.

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Lo que sí confirmó la policía es que es muy notorio un aumento en los niveles de violencia con la que los delincuentes cometen los robos a personas. “Podemos decir que la criminalidad se ha mantenido, pero el nivel de violencia sí ha aumentado bastante. Antes nos robaban el celular y nos dejaban, ahora hasta disparan por robar un celular”, aseveró Espín.

Como ejemplo, citó el asalto a los guardias de un blindado que pretendían trasladar dinero de una entidad económica, en Solanda. Los delincuentes ingresaron y dispararon para hacerse con el dinero, entre los heridos estuvo un civil que realizaba una gestión. “Antes amedrentaban, ahora disparan sin importarles nada”, añadió la funcionaria.

Balacera en Solanda, sur de Quito: antisociales trataron de asaltar a guardias de blindado mientras retiraban dinero

El sector en donde se produce mayor cantidad de robos es Iñaquito, el corazón comercial de la ciudad. En esta zona se encuentran ubicados centros comerciales, parques, bares y bancos. Hasta el 28 de agosto se registraron 508 robos a personas, con el 11,27 % de todos los casos. En segundo lugar está La Mariscal y tercero, el centro histórico.

Los días en los que se cometen más robos son los viernes y jueves. El horario con mayor cometimiento de estos delitos es entre las 20:00 y 22:00 y 18:00 y 20:00, con el 12,69 % y 12,41 %, respectivamente.

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La modalidad en la que se han denunciado los robos son por asalto con el 76,84 %; arranchadores, con el 13,43 %; y aturdimiento por sustancias, con el 6,48 %.

Para la especialista en perfilación y comportamiento criminal Ana Minga, la cifra de robos a personas correspondiente a este año, menor que la registrada en 2019, no quiere decir que exista una disminución de este delito. A su juicio ocurre lo contrario.

“La cantidad ha aumentado, pero ahora las personas no quieren denunciar, la gente dice ¿para qué?, esto es debido a una falta de eficacia en el sistema judicial o porque la denuncia puede significar una razón de represalia por parte de los delincuentes, que recuperan la libertad en poco tiempo”, comentó ella.

Desde el 1 de enero hasta el 28 de agosto de 2022 se cometieron 4.506 robos en el Distrito Metropolitano de Quito. Foto: Imagen El Universo

Sobre el nivel de violencia, aseguró que ha aumentado de manera exponencial, de hecho, Minga agregó que este incremento se debe a escenas desorganizadas, es decir, una delincuencia por necesidad, por desempleo y por hartazgo de pedir dinero. “Actúan impulsivamente, mientras hay mayor impulsividad existe mayor violencia. Muchos de ellos incluso son novatos y no saben cómo actuar, por eso reaccionan de esa manera”, explicó.

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Según la experta en comportamiento criminal, esto ha generado que desaparezca el apoyo ciudadano. “Cuando las personas presencian un asalto deciden no meterse a socorrer a la víctima, porque saben que existe mayor violencia y pueden convertirse en otras víctimas”, complementó.

Varios propietarios de locales comerciales en el sur de Quito denunciaron ser víctimas de extorsión por parte de una banda. Los antisociales llegan armados a amenazar a los dependientes pretendiendo obligarlos a pagar $ 500 a cambio de ser protegidos, o si no, que se atengan a las consecuencias.

Delincuentes se habrían llevado $ 200.000 durante el asalto a un blindado en Solanda

Las historias de asaltos en Quito se han convertido en tendencia en redes sociales, la gente pide mayor resguardo policial, sin embargo, los agentes realizan operativos y patrullajes en sus zonas según les es posible.

Para Paulina Espín, esto no solo le compete a la Policía Nacional, sino que es un tema integral del Estado. “Hay que empezar desde la educación básica. Si un niño crece en un hogar con violencia, ese niño va a ser un violentador a futuro. Si un niño crece viendo que su papá vende droga, sus hermanos roban, ¿qué futuro va a tener?”, enfatizó.

Además, para evitar asaltos recomendó permanecer acompañados, solicitar resguardo policial en el caso de retirar altas sumas de dinero, dar aviso a los familiares de los lugares en los que se encuentran y evitar lugares desolados, en especial en la noche y madrugada. (I)