¿Puedo obligarme a entregar un unicornio? ¿Puedo obligarme a dar cualquier animal? ¿Puedo obligarme a golpear al vecino? La respuesta jurídica –y, además, de sentido común– es que no.
Desde la definición de obligación que nos trajo las instituciones de Justiniano, sabemos que una obligación debe tener un objeto, que puede consistir en dar, hacer o no hacer una cosa. Me puedo obligar a dar un caballo, a construir una casa o a no divulgar un secreto.
Lo que no puede ocurrir es que la obligación no tenga un objeto válido. Esto último ocurre cuando el objeto de la obligación es imposible o indeterminado o ilícito. El objeto es imposible cuando es contrario a las leyes de la naturaleza, como sería la obligación de entregar un unicornio. Es indeterminado cuando no tiene un contenido claro, al punto de que el deudor no puede saber cómo cumplir, como sería el caso de la promesa de dar un cualquier animal, que bien podría ser desde un ratón a un león. Y, el objeto es ilícito cuando consiste en un hecho contrario a la ley, como la de estamparle tres puñetes al vecino.
El acuerdo entre el correísmo y Pachakutik tiene el increíble mérito de tener un objeto que es, al mismo tiempo, imposible, indeterminado e ilícito. Entre los 25 puntos que exigió Pachakutik para respaldar la candidatura de González encontramos: las promesas imposibles de luchar contra la delincuencia al tiempo en que se reduce el IVA; de convocar a una Asamblea constituyente que no modifique el marco jurídico y el promover alianzas público-privadas, pero sin abrir los sectores estratégicos a la inversión privada; las promesas indeterminadas de derogar decretos ejecutivos que “afecten” a las comunidades indígenas, de implementar programas que “generen empleo” y de “proteger la dolarización”; y, la promesa ilícita de desconocer deuda y de afectar contratos válidamente celebrados.
Aquí los 25 puntos que hacen parte del acuerdo firmado entre Pachakutik y la Revolución Ciudadana
Pero el acuerdo entre correísmo y Pachakutik no se limita a un pacto carente de contenido jurídico. El problema es mayor. Se trata de una declaración que pone en peligro a nuestra débil democracia. Nada tiene de malo que dos organizaciones políticas lleguen a un acuerdo de apoyo electoral. Pero lo que aquí ocurre es que un grupo minoritario impone una agenda de 25 puntos, cuyo contenido no se entiende ni se puede cumplir y, en muchos casos, es contrario a la legislación ecuatoriana. Y lo hace bajo la amenaza de que, de no ser acatados los 25 puntos, vendrá la violencia. La imposición de cosas absurdas e inviables so pena de caos es una muestra más de la forma de hacer política del movimiento indígena más radical: o me das una serie de cosas indeterminadas, imposibles e ilegales o te destruyo el país.
Para terminar este texto les dejo una posdata. En una entrevista en el medio Página12, que se encuentra circulando en redes sociales, el expresidente Rafael Correa dijo unos años atrás, textualmente lo siguiente: “Pachakutik está tremendamente corrompido, es uno de los grandes culpables de lo que ha pasado en el país. Es imposible llegar a acuerdos con Pachakutik. Los líderes son totalmente corruptos”. (O)